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miércoles, 3 de noviembre de 2010

A MITAD DE MANDATO

Dedicarme a comparar la Democracia americana con la nuestra resultaría un poco deprimente. Además, para hacerlo adecuadamente, requeriría de unos conocimientos más extensos que, ahora mismo, no tengo.

Pero sí me gustaría comentar brevemente un aspecto en particular. Obviamente, y dada la semana en la que nos hallamos inmersos, hablo de las Elecciones Legislativas celebradas en aquel País este martes.

Puedo imaginar lo difícil que sería copiar ese modelo para España. Aquí, todo aquel que alcanza la más mínima cota de poder, se agarra a ella como si le fuera la vida en ello. Si no pueden ser más que cuatro años, pués cuatro, pero ni uno menos.

Hace un par de años, Obama llegó a la Presidencia. Hace un par de años, Zapatero logró la reelección.

Durante este bienio, tanto el electorado americano como el español se han percatado, con una notable dosis de espanto, del error que cometieron.

Valoro como uno de los más importantes puntos en cualquier democracia el poder corregir los fallos en el menor tiempo posible.

En Estados Unidos, aún con Obama dos años más en la Casa Blanca, la Cámara Legislativa ha experimentado un vuelco. ¿Por qué? Porque el pueblo americano ha podido posicionarse y opinar sobre cómo se están llevando las cosas en aquella Nación.

En España, con unas encuestas y una sensación a pie de calle bastante peor para Zapatero que para el sorprendente y sorprendido Nobel de la Paz, por mor de un pacto con unos pequeños partidos nacionalistas antiespañoles, el Presidente podrá seguir tan tranquilo, en volandas, hasta dentro de un par de años.

La Cámara Legislativa americana se ha actualizado y representa el sentir actual de su pueblo. La Cámara Legislativa española se parece, ahora mismo, como un huevo a una castaña a lo que la gente opina.

Seguro que personas con más conocimientos que yo, podrán extender una lista de pegas a esta idea que me surge, pero, en mi opinión, ¡cuán saludable sería adoptar un sistema semejante en nuestra Nación! Habría períodos en los que no habría muchos cambios. Pero también habría otros en los que nos evitaríamos continuar meses y meses con un reparto de escaños que, para nada, representa a nuestra opinión pública.

También el Senado americano, con otras normas, se va ajustando. Cada dos años, si no me equivoco, se renueva un tercio de sus miembros. Todo es más democrático, más sano, más justo.

Temo estar diciendo, quizá, alguna tontería. Pero me gustaría conocer vuestra opinión al respecto.

16 comentarios:

Candela dijo...

Evidentemente inisfree, esto no es USA. Ni el sistema es el mismo, por desgracia, ni los votantes votan por la eficacia o no de la gestión de un gobierno.

Si Rodríguez tuviese la mínima decencia hubiera dimitido. En lugar de eso saca el cuento de viejas del Doberman, le echa tipex al paro y anuncia por milesima vez que se ven brotes verdes. Y habrá quien se los fume...

inisfree dijo...

No nos parecemos ni en pintura, Candela. ¡La que le hubiera llovido a José Luisín en una Legislativas ahora, a mitad de mandato! Hubiera tenido que negociar para seguir gobernando, pero no con los nacionalistas vascos y canarios.

Maribeluca dijo...

La primera..en toda la cresta; bien está, a ver si se le bajan los humos y rectifica sus políticas, las palabras bonitas se las lleva el viento y no crean trabajo ni mantienen a raya a los tiranos...el paquete era muy bonito pero estaba vacío, y está claro que los americanos prefieren los hechos a la farfolla y la libertad individual al intervencionismo.

zurigorri dijo...

El sistema democrático estadounidense es muy distinto del español aunque sólo sea porque aquello es un régimen presidencialista y esto una monarquía parlamentaria.

Allí el jefe de las fuerzas armadas es un hombre que ha sido elegido por el pueblo. Aquí es un puesto que se hereda por todo el santo morro y nadie siente vergüenza en pleno siglo XXI.

No creo que haya muchos sistemas democráticos perfectos. Probablemente lo adecuado sería coger lo mejor de cada uno de ellos (una vez comenté un par de aspectos sobre el sistema suizo que me parecen perfectos), pero nos encontraríamos ante el gran problema: Lo que es bueno para algunos, no lo es para otros.

Y para reformar completamente un sistema democrático haría falta un consenso unánime que no se va a dar.

Por lo tanto esto es lo que toca.
Separación de poderes donde son políticos quienes eligen cargos de la judicatura, sistema de representatividad muy imperfecto (que se lo pregunten a IU), un senado que es de risa si lo quieres comparar con el estadounidense), una familia real (en esto no abundo porque no creo ni que sea necesario a nada que uno tenga algo de sentido común), unos políticos que dan auténtica vergüenza ajena y que parecen de la españa de pandereta más que de otra cosa y un largo etcétera.

Lástima de tiempos

Bucan dijo...

En USA intentan que funciona la separación de poderes. El ejecutivo es el Presidente, pero le controla el Congreso, que es el legislativo y ambos son controlados por la Ley, por el Tribunal Supremo, que allí puede llevarse a cualquiera por delante.

Aquí, al poder Judicial lo nombran por acuerdo entre los partidos y es el partido mayoritario en el Congreso el que nombra al Presidente. Y encima hay otros 17 gobiernos que van por libre, llenos de nacionalismos, caciquismos y corrupción.

Esto sólo tiene de democracia el que se vota entre unos cuantos incompetentes que proponen los partidos políticos.

Josito dijo...

Sí podríamos copiar de otros países democráticos (como Francia) el sistema de dos vueltas en las elecciones generales. Nos evitaríamos episodios tan inauditos como vergonzantes para la democracia como son los pactos del PNV con el PSOE (o Ciu con el PP, antaño).
Saludos.

aspirante dijo...

Las comparaciones son odiosas, peero ésta además nos deja en ridículo.
Y no sólo los sistemas no admiten comparación, sino los votantes:
están cabreados con Obama y se lo hacen saber!
Aquí están cabreados con ZP, y le vuelven a votar!

zurigorri dijo...

Josito, no te olvides de los pactos entre el PSE y el PP, igual o más vergonzantes aún

inisfree dijo...

Maribeluca, los americanos no acostumbran a dejarse engañar dos veces. Que se lo pregunten a Jimmy Carter.

inisfree dijo...

Zurigorri, desde luego, no hay ningún sistema perfecto. Lo que pasa es que el español es manifiestamente imperfecto, injusto e ineficaz.

inisfree dijo...

Bucan, a "esto" se le llama Democracia, porque hay urnas. Punto. Y tan felices. Como con Franco no había Partidos ni se podía votar... No como ahora, que estamos mucho mejor, donde va a parar, ¿verdad?

inisfree dijo...

¿Ves, Josito? Yo he puesto el ejemplo de EEUU y sus Legislativas bianuales. Tú, el de Francia, y su segunda vuelta.

De ahí, lo difícil de acordar qué es lo mejor o lo más adecuado.

Pero, pienso, hay una opinión amplia de que aquí no se están haciendo las cosas bien. Ya sería cosa de que los grandes Partidos lo hablarán.

Pero desde la búsqueda del bien común, y no de sus cálculos personales.

inisfree dijo...

No te creas, aspirante. Yo opinaba en la entrada, precisamente, que de tener en España un sistema semejante, con una renovación del Legislativo dos años después, José Luisín se encontraría con unos resultados, posiblemente, más demoledores que Obama. De ahí lo injusto que el Parlamento siga, por otros dos años, reflejando una realidad engañosa.

inisfree dijo...

Josito, creo que el amigo zurigorri, se refiere a el Pacto en las Vascongadas entre PSOE y PP.
Ahí, han primado los intereses de la nación, y, sin embargo, éso no se ve ni en pintura en otros lugares. Si se pudiera trasladar la entente vasca al resto de España, quizá las cosas fueran mejor.

Soldado Vikingo dijo...

Otro dato a destacar de USA es que el Tea Party (apenas sé nada de ellos, solo que la prensa les tilda de "extremistas") va camino de romper el bipartidismo republicanos - demócratas.

inisfree dijo...

En realidad, soldado, el "Tea Party" se circunscribe dentro del Partido Republicano. Su importancia vendrá dada en base a los resultados que sus candidatos obtengan y en el consiguiente peso que ganen dentro del Partido.