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sábado, 2 de octubre de 2010

MALTRATO ANIMAL Y EL PESO DE LA JUSTICIA

Las personas que se suelen asomar a este rincón para leer las palabras que buenamente junto de vez en cuando, saben ya del asco y la repugnancia que me producen las personas capaces de hacer daño a un animal indefenso por puro placer. He comentado, también, que los sábados suele aparecer en La Razón una sección en Sociedad, destinada a los animales. En ocasiones, muy a menudo, narran situaciones que yo me confieso incapaz de leer.

Hoy me he despistado y he leído.

Unos jóvenes ataron a una perrita de nueve meses a la parte de atrás de su coche y lo pusieron en marcha. La pobre gritaba mientras el asfalto la quemaba las patas. Después, sin comprobar si estaba viva o muerta, la tiraron a un contenedor de donde una voluntaria de protectora La Guarida, testigo del hecho, la rescató.

Milagritos, que así se llama el pobre animal, presentaba "quemaduras por rozaduras en todas las extremidades, ingles y cuello, erosión profunda de almohadillas plantares y pérdida de uñas". La perra, gracias a esta protectora y a un vecino de Getafe de buen corazón, que la apadrinó, y una familia de Barcelona, que la ha adoptado, vive ahora feliz.

Y sobre los energúmenos ha caído todo el peso de la Justicia...

Han sido condenados a pagar 315 euros (trescientos quince), exactamente, 7 euros al día durante 45 días.

La gente puede pagar más de 100 euros por ir al fútbol, 50, 60, 90, por ir a ver un espectáculo en un teatro, puede pagar 4, 5 euros en cada viaje en las barracas, puede salir un fin de semana a todo tren y gastar 600, 1000 euros... Todo depende de lo que, para tí, merezca la pena.

Ahora ya sabe que si le apetece coger a un cachorro de nueve meses indefenso y torturarlo arrastrándolo atado a un coche, tiene que pagar 315 euros. A la mayoría, nos parecerá increible que algún ser humano ni se plantee algo así. A otros, les parecerá un buen plan, pero se les irá de presupuesto. Y habrá un tercer grupo que se digan, "venga, ponemos bote y lo hacemos, ¡qué risas vamos a echar!".

Para ello sólo dos requisitos, tener el dinero, y ser lo suficientemente unineuronales e hijos de puta. Y los ahí que cumplen ambas cosas.

Podríamos, incluso, reducir el proceso administrativo. Que los que lo deseen puedan pagar por adelantado. Rellenar el formulario CSUHP10 (Como Soy Un Hijo Puta10) y entregarlo. Luego reciben un justificante válido para arrastrar a un animal los metros que el Reglamento les permita.

A mí me parece que la Justicia, debería ser sancionadora y no recaudativa. Debe procurar que al infractor se le quiten las ganas de volver a hacerlo. Es más, que se arrepienta de haberlo hecho. No me parece normal que un pedazo de escoria sin cerebro se entere de que cuesta 7 euros por día durante 45 días. Le pida a alguien que les haga la multiplicación en una calculadora (no creo que ellos hayan manejado nunca una) y decidan, "315, compensa".

Supongamos que, en España, las asonadas, golpes de Estado, rebeliones o derrocamientos de Gobierno se castigaran con una multa de, por ejemplo, 10 euros al día durante tres meses. ¿Dónde estaría ahora Zapatero? Pero no es así, como es lógico.

Yo sugiero algo mucho más progresista. Que el propio infractor decida su sanción.

Cogemos a estos anormales profundos. Les atamos de algún sitio a un coche (piernas, brazos, testículos...). Les arrastramos unos cuantos metros.

Luego ellos, sabiendo de primera mano lo que han provocado al animal, podrán decidir con más razón el castigo más justo.

Y si deciden que no, que no merecen castigo, pués vale. Que se metan sus 315 euros por donde les quepan..., de camino al ambulatorio, a curarse las heridas.

jueves, 1 de julio de 2010

HAY QUE SER HIJO DE PUTA


Me permito copiar una entrada de la página mascoteros.com (abajo incluyo el enlace), que me ha impactado y me ha hecho sentir un tremendo asco y unas ganas terribles de hacer daño.


Esta raza ha forjado su leyenda como los grandes rescatadores de personas perdidas en la montaña.

La paradoja, uno de los días más negros para esta raza, ha tenido que ocurrir en Villanueva de Duero con la muerte por sed e inanición de cuatro ejemplares de san bernardo, perros que miden no menos de 65 centímetros en la cruz y que pesan en torno a 80 kilos, lo que da idea del grado de abandono al que fueron sometidos.

El caso se ha destapado por la intervención de la Guardia Civil tras el aviso de unos vecinos, extrañados de no escuchar los constantes ladridos de los perros. Y lo que es más asombroso, es que cuando llegaron los agentes, el grado de putrefacción de los molosos era tal, que costaba saber a qué raza pertenecían, a pesar de que el tamaño y el pelaje de estos perros alpinos es muy característico.

"Ha tenido que ser una muerte espantosa. Nos parece normal que hayan imputado al dueño un delito de abandono, pero no nos cuadra que no le hayan añadido un presunto delito de maltrato", señaló este martes Fermín Pérez, responsable de la Sociedad Protectora de Animales y Medio Ambiente, Scooby, de Medina del Campo.

Pérez señaló que este tipo de perros puede soportar hasta 40 días sin comer, aunque "otra cosa" es el tiempo que han aguantado sin beber. A su juicio, abandonos de este calibre deben ser castigados con todo el peso de la ley, por lo que anunció que su protectora se presentará como acusación particular.

En la misma línea, un veterinario de Valladolid aseguró que la muerte debió producirse por no beber. "Depende de las condiciones y de la temperatura. Lo normal es que mueran al cabo de 3 o 5 días. Cuando la deshidratación llega al 10% o al 15%, se mueren", indicó el veterinario, quien destacó que "por fortuna" no son habituales estos casos en la provincia.

Tras las investigaciones abiertas por el aviso de los vecinos, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), de la Guardia Civil de Valladolid, procedió a la imputación de una persona, un varón de 32 años con domicilio en Valladolid y con finca y casa en Villanueva, como autor de un delito relativo al Medio Ambiente. En concreto, por abandono de animales domésticos con resultado de muerte.

Una vez se hizo cargo el Equipo de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil de Valladolid, y realizó una inspección ocular en el lugar, descubrió en el interior de la finca los cadáveres de cuatro perros de raza san Bernardo, por lo que una vez localizado el propietario de la finca se procedió a imputarle el hecho delictivo.

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Valladolid instruye las correspondientes diligencias que han sido remitidas al juzgado.

http://mascoteros.com/proteccion-animal/184-el-dueno-de-cuatro-san-bernardos-los-deja-morir-de-sed-en-villanueva-de-duero

¿No compartís conmigo unas enormes ganas de dejar pasar a este desgraciado un poco de sed? ¿No sería una buena idea dejarle atado a una estaca un rato? ¿Unas horas? ¿Algún diilla suelto? No demasiado. Sólo para que tenga la oportunidad de disfrutar él lo mismo que quiso para sus perros. Qué hijo de puta hace falta ser para ser capaz de algo así.

lunes, 7 de junio de 2010

MALTRATO ANIMAL Y COBARDES


Recientemente, en el blog Aquí No Hay Quien Viva, se colgó un vídeo en el que se mostraba un brutal maltrato de un hombre a su perro. Debo confesar que yo no tuve tripas para verlo. Reconozco mi debilidad. Me encantan los animales, pero, sobre todo, los perros y no soy capaz de ver determinadas imágenes. Se me pone algo en la garganta y siento unas terribles ganas de llorar.

De hecho, los sábados, en La Razón, viene una sección que es La Razón Solidaria, en la que, en ocasiones, cuentan episodios verdaderamente truculentos. Algunos con final feliz, otros no. Yo no puedo leerlos. No puedo.

Debo reconocer, también, que es algo que me pasa mucho más con los animales que con las personas. Es un defecto, seguro, pero es así.



No tengo vocabulario suficiente para explicar el enorme asco que me producen determinados entes, supuestamente humanos, capaces de maltratar, torturar y matar a animales indefensos. Para mí, son deleznables heces erectas. Asquerosos cobardes que se aprovechan de un animal que confía en ellos. Basura que sólo se atreve con estos pobres, cuando, en realidad, lo que les pide el cuerpo, sería hacerlo también a seres humanos. Pero son demasiado cobardes.

Con los animales, sí. Es algo que suele salir gratis. Pero, quién hace cosas así, para mí, y perdonadme, son auténticos hijos de puta. Y la Ley, con los lógicos distingos, les debería tratar como a delincuentes.



No sé qué decir de personas que tienen a su perro veinticuatro horas al día atado a una cadena, comiendo, meando y cagando en el mismo sitio. Y, aún, el pobre animal, cuando llega su amo, se alegra y recibe moviendo el rabo. Y aunque siga atado, aunque le casque con un palo porque ladre demasiado o demasiado poco, al día siguiente, vuelve a recibirle igual. Y el otro muy valiente desgraciado, partiéndole la crisma.

No soporto, y creo que merecen pena de cárcel, en su justa medida, esos pedazos de mierda que son algunos cazadores que, cuano el animal ya no les sirve, se divierten ahorcándoles. ¡Qué valientes! Sois porquería. Me dáis asco. No lo puedo remediar. Vosotros tendríais que conocer, unos segunditos, lo que es una cuerda oprimiéndote el cuello, no dejándote respirar. Unos segunditos... nada más.



Simplemente, ¿imagináis al bastardo llamando a su perro? ¿Imagináis al animal acercándose contento y moviendo su cola? ¿Imagináis que su dueño, en quien confía, le echa un lazo al cuello y lo pasa por una rama? ¿Qué tipo de persona puede hacer eso y seguir considerándose dentro del género humano?

¿Nos obliga alguien a tener un perro u otra mascota? No. Se tiene voluntariamente. Pero eso comporta una serie de obligaciones. La principal, el cuidar adecuadamente de ese animal que, como si fuera un niño, depende de tí. No es necesario que esté como mi perra, dormiendo en sofá, viviendo a cuerpo de rey, saliendo todos los días un rato en el coche a pasear, llueva o haga Sol.




Pero no se puede permitir que se trate mal al animal, que se le tenga atado todo el día, que se le pegue violentamente por cualquier motivo, que se le mate, si te has cansado de él... Y yo, desde esta humilde tribuna, exijo que a esta recua de salvajes, a estos bárbaros unineuronales, se les aplique el suficiente castigo para que sirva de ejemplo y, otros, se lo piensen mucho antes de hacer ninguna atrocidad.

Y si no, que no tengan mascota.

Lo suyo sería haber ilustrado esta entrada con imágenes de perros asesinados o maltratados, de esas que hieren la sensibilidad. Como he dicho antes, lo siento, pero yo no puedo ni verlas.

Un saludo a todos los lectores de mi perra.