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lunes, 25 de abril de 2011

BREVE REFLEXIÓN SOBFE LA DIFAMACIÓN

Desde el primer día dije que yo creía a Marta Domínguez. Posteriormente, según El País se iba cebando más y más en ella, mi convicción fue en aumento. No sólo creo en Marta Domínguez. Además, no creo en El País.

Las revelaciones de hoy en el diario El Mundo no han hecho sino confirmar lo que ya sabía. El País, como cualquier fiel perro, obedece la voz de su amo. El escándalo Marta Domínguez recibió el pistoletazo de salida coincidiendo con el affaire controladores aéreos. Después, en días sucesivos, el periódico de Prisa siguió con su acoso y derribo contra una persona que era culpable.

Culpable de haber paseado el nombre y la bandera de España con orgullo por todo el mundo. Culpable de haber competido con las mejores y de haber ganado en no pocas ocasiones. Culpable de ir siempre con la simpatía y la sonrisa por delante. Culpable de habernos hecho felices con triunfos históricos. Culpable de hacernos brotar no pocas lágrimas de emoción. Y, sobre todo, culpable de ser del PP.

Por desgracia, ahora, el escándalo Marta Domínguez se irá enfriando. Y digo "por desgracia", porque, ahora más que nunca, debía seguir en candelero. Lo único que ya no sería el escándalo Marta Domínguez. Sería el escándalo El País, el escándalo CSD. El escándalo que supone, incluso, saltarse la figura de un Juez para intentar, en vano, buscar cualquier resquicio para seguir enmerdando a nuestra campeona.

No sé si la palentina volverá a ser la misma después de pasar lo que ha pasado. Espero que sí. Seguro que el cariño que recibirá de quienes la quieren le compensará por estos malos momentos. Desde este humilde blog, un fuerte abrazo, un abrazo lleno de agradecimiento.

miércoles, 30 de junio de 2010

DIVAGANDO UN POCO

Hay días en que uno no está para nada, la verdad. Hoy es uno de esos. Es de esas jornadas en que te encuentras, como se suele decir, un poco espeso. La cosa es que me apetecía hacer una nueva entrada en el blog, de hecho, aquí me véis, pero, francamente, no hay ningún tema que me llame demasiado.

Por ejemplo, ha acabado la Presidencia española de la CEE. ¡Vaya suerte tienen los europeos! Sólo han tenido que soportar a Zapatero de Presidente durante seis meses. ¡Menudo chollo! Que nos lo digan a nosotros. ¡Seis años, ya! Parece mentira. Yo ya no me acuerdo ni cómo era por entonces. Más joven, más esperanzado... Y lo que nos queda. Por lo menos, otros dos años más. Eso es mucho, muchísimo.

A Zapatero le dejas dos años en la Casa Blanca y en cuatro días tienen otro Norte contra Sur. O Este contra Oeste, vaya Usted a saber.

Bien mirado, España es un país más fuerte de lo que pensamos. Aún aguantamos, al menos, formalmente, como una sola Nación. Con la que está cayendo...

Mejor no pensemos en Zapatero. No, Zapatero, no. Que ya cansa el hombre. Bastante me lo recuerda mirar los extractos bancarios.

Además ahora ya estamos en veranito. Sol, calor... Muy apropiado para salir a tomar el aire, a respirar. Ahí tenemos todas las opciones que queramos. Los sindicalistas, por ejemplo, se juntan unos amigos y se dedican a informar, de forma totalmente gratuita, a todos aquellos que, por ignorancia de las circunstancias, que no por falta de voluntad, deciden ir a trabajar.

Más majos...

A veces tienen que gritar un poco, pero es que hay gente muy dura de oido, y con el ruido del tráfico, pués ya se sabe. Que tampoco con gritos, pués por señas. Mire, caballero, aquí mi hombro. De él, sale un brazo que acaba en una mano. En ella, véalo Usted, hay una hermosa barra de hierro templado, capaz de recitarle encima el alfabeto en morse. ¿A qué ahora ya me ha oido?

No sé por qué me da que alguna de sus acciones se podrían interpretar como delictivas haciendo una lectura estricta de la Ley. Pero, ¿quién va a hacer esa lectura? ¿Alguien lo ha hecho alguna vez? No, que va. Aquí lo que prima es el derecho constitucional a la Huelga, que, por supuesto, lleva implícito el derecho a agredir, insultar, destruir, colapsar, perjudicar, sin que ello te cueste ni un "mecachis".

Algunos de esos sindicalistas, por lo menos en Cataluña, ya habrán cogido también sitio para participar en la manifestación contra la sentencia del Estatut. ¿Qué va a poner en la pancarta? Yo les sugiero, por ejemplo, un "Pués sí, encima nos quejamos".
En Catalán por supuesto, sea preferente o no.

Se juntaron cuatro politicastros, sin un mínimo interés social detrás, y se empeñaron en conseguir un nuevo Estatuto para apañar más dinero y más poder, para vivir como independientes sin serlo, para poder hacer y decidir sin que nadie pudiera decirles nada, para poder saltarse las Leyes comunes a todos los españoles a antojo. Y casi lo han conseguido. Les han echado para atrás cuatro cosillas. Volverán a por ellas. Al tiempo. Por lo pronto, ya han logrado parte de sus objetivos. El primero, superar el anterior Estatuto, ya de por sí, como la mayoría, demasiado permisivo con las regiones.

Quita, quita, déjate de manifestaciones, sentencias ni pamplinas. Que no, que no es el día. Así que vete cerrando ya esta entrada.

A ver si puedo hacerlo con un poco de optimismo. No todo es malo, no, en nuestra España de hoy. Nos acercamos a una cita importantísima que se va a dar en los próximos días. No, no. No me refiero a lo del Orgullo Gay. Que va. Tampoco al Orgullo Hetero. Ah, no, que de ese no hay.

No, me refiero, como no. A nuestra eterna tabla de salvación. El fútbol. De 32 combinados nacionales que fueron al Mundial, ya sólo quedan 8. Y entre ellas, nosotros. Y aún mis lectores no futboleros, se deberían alegrar. Y es que hace falta que se den cosas así para ver las banderas españolas engalanando nuestras calles. Hacen falta estas alegrías para que la gente se pasee con nuestros colores. Sólo los eventos deportivos ponen de acuerdo a todos nuestros compatriotas de La Coruña a Barcelona, de San Sebastián a Melilla. Sólo con ellos nos sacudimos, por unos días, esa especie de vergüenza que sentimos de mostrar nuestros símbolos, nuestra enseña. Sobre todo en regiones donde hay minorías independentistas que, por su parte, anegan todos los pueblos y ciudades con sus carteles, pancartas y símbolos, como si no existieran otros.

Aunque sea por eso, alegrémosnos. Motivos tenemos pocos. No debemos dejar pasar los que se presentan. Así que el sábado contra Paraguay, y después con los que vengan, todos con España, con el rojo y el amarillo, empujando con el pensamiento, apoyando a nuestros jugadores.

¿No os haría ilusión verles regresar con la Copa? Y verles bajar con ella del avión. Y verles como se la llevan a La Moncloa a Zapatero para sacarse una f... ¡Dios mío, no! ¡Ya empezamos otra vez!

jueves, 17 de junio de 2010

EL CUENTO DE LA LECHERA

Atribulado y cariacontecido por el nulo eco que mi anterior entrada, sobre la página de juegos culturales en la que colaboro, había despertado, me puse delante de la pantalla para intentar olvidarme del chasco disfrutando de una cómoda y solvente victoria de la Selección Nacional.

Pero nada. Hay días en que nada sale bien.

Los españoles nos envalentonamos mucho cuando nos creemos los mejores. Éste iba a ser nuestro Mundial. Por fin competiríamos con opciones notables de salir vencedores, muy por encima de las expectativas que manejaban nuestros rivales. Vamos, que parecía que España entera había nacido en Bilbao, en el mismísimo centro de Bilbao. Así de chulos íbamos.



Debo reconocer que yo no las tenía todas conmigo. Los cruces de octavos y cuartos iban a ser terribles. Me temía lo peor. Es más, si hubiera tenido que apostar, lo hubiera hecho por un regreso a España anterior a las semifinales.

Sin embargo, estaba convencido de que íbamos a tener un trámite cómodo en nuestro Grupo. Los hondureños, los pobres, no dan para mucho. Suiza es netamente inferior a nosotros. Nos disputaríamos el primer puesto con una Chile, ésta sí es "la roja", que fue segunda, tras Brasil, en la fase de clasificación. Un buen equipo.

Pensaba, pués, que iba a ser poco menos que un paseo, lo que me convencía, aún más, que, luego, en la hora de la verdad, en los cruces, nos iba a caer el chaparrón. Pero, ¡tate!. Llegan los helvéticos, con su fútbol escaso, su cerrojazo y nos dejan con un palmo de narices.

Adiós a todos los cálculos. Adiós a las cuentas de la lechera. Que si primeros de grupo, que si, de ese modo, evitamos a Brasil, que si patatín, que si patatán. Se nos ha caído el invento. Y, ahora, la cosa se ha puesto muy, pero que muy difícil. De hecho, se podría dar el caso de ganar los dos partidos que restan y quedar eliminados.

Hemos pasado de la cuenta de la lechera a la de la vieja. Yo gano, tú empatas, él pierde...

Seamos claros. Suiza y España van a ganar a Honduras. No descarto que pueda haber un triple empate. Suiza nos derrotó ayer, Chile puede ganar a Suiza y nosotros a Chile. Es muy factible. Y, ahí, a echar cuentas. Ganar por más de un gol a Honduras es muy importante. Chile lo hizo por la mínima.

De no poder con Chile, la cosa se complica mucho más. Necesitaríamos que los suizos les ganaran o, al menos, empataran. Sumas, restas, cálculos... Aún dependemos de nosotros mismos. Si ganamos los partidos restantes con solvencia, pasamos. Pero los chilenos son muy buenos. Gracias a Dios, su defensa dista mucho de ser la mejor del Campeonato. Ahí es donde nuestra potente delantera tiene que hacer sangre.

También nos viene muy bien jugar el segundo partido con Honduras. Lógicamente, ni en sueños podemos tener un segundo tropiezo. Es lo que se conoce de toda la vida como un "trámite". Para la mejor Selección del mundo, los hondureños son un sparring. A ganar y a meter tres si se puede. O más. Necesitamos unos buenos "Zarras" en la delantera. No podemos dejar pasar ocasión tras ocasión. El balón tiene que entrar.


Y a recuperar la confianza para el tercer y decisivo encuentro contra "la roja". Ahí ya sabremos lo que tenemos que hacer, dependiendo del resultado del Suiza-Chile.

Si pasamos, ¿quién sabe?, puede que hasta nos haya venido bien este mazazo. Las curas de humildad, si no te matan, te fortalecen. Si no te matan, claro...

¡Ánimo, España! ¡Adelante, "la furia"!