"Todo aquel Modelo Lingüístico Educativo que se desarrolle en cualquier Región de cualquier Nación del mundo que no contemple el Derecho de los padres a que sus hijos sean educados en la lengua común a todas las Regiones de dicho País es, más allá de cualquier otra consideración, absolutamente injusto y antinatural."
Una Nación puede permitir o no (ésa no es la cuestión de esta Ley) que los padres escolaricen a sus hijos en la lengua regional que comparte oficialidad con la común de todo el País.
Pero lo que nunca se puede permitir es que el Gobierno de la Nación no defienda los derechos de los padres que desean la escolarización en la lengua nacional. Éso lo inhabilita.
Sea donde sea.
Peor aún es defender lo contrario por motivos puramente electorales.
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lunes, 19 de septiembre de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
TAN-TARÁN-TARÁN-TARÁN-TARÁN-TARÁN-TARÁN-TARÁN-TARÁÁÁÁÁN
Lo siento por partida doble.
Primero, por lo poco que dura mi voluntad de dejar la política a un lado, como escribía ayer. Si bien, ya dije que cuando me caliento...
Segundo, por no haber encontrado tras bucear por las imágenes de Google, ninguna en la que se pudiera ver a Ercoreca y Durán i LLeida a lomos de sendos caballos cabalgando espada en ristre para salvar al amigo en apuros.
Asi que he puesto esa imagen del 7º de Caballería, que, para el caso, vale igual.
Comentaba Natalia Pastor sobre mi entrada anterior que en la política española estamos como en una especie de bucle. Que ni pintado el comentario.
Ayer, como hace un año, los nacionalistas han vuelto a evitar una elecciones anticipadas, salvando la cara a este Gobierno. Entonces, fue Durán, el responsable, lo que motivó, en su momento, una entrada en este mismo blog.
Adelanté, también, que en otoño le "tocaba" al PNV. Así fue.
En esta ocasión, en la votación sobre la reforma de la negociación colectiva, donde Zapatero se la volvía a jugar, han sido ambos en comandita los que, sobre sus briosos corceles, han acudido al son de la trompeta, raudos y decididos, con sin par arrojo, para salvar a su amigo José Luis, nuestro zombie político patrio, cuando estaba totalmente rodeado por los malísimos indios que querían su cabellera.
Durán, como no, luego va de responsable, de sentido de Estado y de otras giliflauteces que no engañan a nadie. Ercoreca, por su parte, ni dismula. Nunca había sacado tanto a cambio de una abstención. Es su papel. Chupar del bote lo que se pueda para su Autonomía. Al resto, que les den.
El caso es que, una vez más, este Gobierno moribundo, que quiere llevarnos con él al hoyo, ha vuelto a recibir un boca a boca urgente de los mismos. España ha perdido otra oportunidad de pasar página cuanto antes.
Los únicos que ganan, los de siempre.
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miércoles, 1 de diciembre de 2010
ELECCIONES CATALANAS (EVOLUCIÓN NACIONALISTA)
Como último tema a analizar sobre las últimas Elecciones Autonómicas en la Comunidad de Cataluña está la evolución del voto nacionalista a lo largo de los últimos treinta años.
Se han valorado los resultados como un avance del voto y, por lo tanto, del sentimiento nacionalista en Cataluña. Vaya por delante que ese electorado, como otros en general, es muy heterogéneo. Desde el independentismo más radical, que hoy en día ha pasado a abanderar Joan Laporta, hasta el nacionalismo más light, más moderado, quizá más ladino y posibilista, que pretende ser y comportarse como una Nación independiente, pero sin perder, por ello, el paraguas protector de una Nación grande como es España.
Me he entretenido en dar un repaso somero a los votos, escaños y porcentajes obtenidos por los partidos calificados de nacionalistas a lo largo de los nueve comicios autonómicos que se han celebrado hasta la fecha en Cataluña. Lógicamente, por la multitud de siglas, algunas, las de escasos votos, desconocidas para mí, he tenido que jugar con el redondeo, pero aplicándolo al alza para que nadie me pueda achacar subjetividad en ese aspecto.
VOTOS
Las opciones nacionalistas nunca han bajado del millón de votos. Esa fue la cifra que alcanzaron en las primeras elecciones, en 1980. Una cifra baja, teniendo en cuenta que en las restantes citas nunca han vuelto a estar por debajo de los 1.360.000.
En esta ocasión podemos cifrar sus resultados en unos 1.565.000 votos, cifra que no supone ningún record, ya que fueron mejores los números en 2003 y, sobre todo, en 1995, cuando alcanzaron los 1.625.000.
Si excluimos las primeras Autonómicas, con aquellos resultados bajos, haciendo una media de las ocho restantes nos encontramos con unos 1.485.000. En esta ocasión, han sido 80 mil votos más, por lo que son buenos resultados.
Pero no tan excelentes como podríamos pensar. Por ejemplo, el pasado domingo han obtenido 55 mil votos más que hace 26 años..., pero con casi tres cuartos de millón de votantes más. Un aumento, por lo tanto, escaso, casi pírrico.
ESCAÑOS
Creo que es el elemento más determinante del análisis, ya que es el que traduce los votos en margen de poder real. Pero, también, lo considero el menos significativo. La Ley D´hont tiene sus particularidades y hace que se desvirtúen los resultados reales al convertirse en escaños.
El nacionalismo, salvo en 1980, siempre ha tenido mayoría absoluta en el Parlamento. Eso, como veremos, no se corresponde a su porcentaje de votos, pero es así.
Los 76 escaños actuales de CiU, ERC y SI, sólo se vieron superados por los 77 de 1984 y los 81 de 1992, en ambos casos con menos votos que el domingo pero mejores porcentajes.
Buenos resultados, en este campo, también. Pero tampoco son ninguna barbaridad ni nada nuevo.
PORCENTAJE
Si no he equivocado el cálculo, el tanto por ciento de voto nacionalista catalán el día 28 fue del 49 por ciento, décima arriba, décima abajo. Como mínimo, hay que decir que voto nacionalista y voto no nacionalista están técnicamente empatados. Ha mejorado los tres últimos comicios, donde cosechó un 47, 48 y 46 por ciento respectivamente, pero no ha alcanzado el 50 por ciento de votos, como si hiciera en las elecciones de 1984 (53 %), 1988 (50 %), 1992 (el mejor año con un 55 %) y 1995 (51 %).
Vemos, pués, que, con estos datos en la mano, los resultados no son tan buenos. Sí, han mejorado, pero por debajo de la media de las siete elecciones anteriores, que daba un 50 por ciento. Una vez más excluyo las de 1984, cuando sólo obtuvo el 39 por ciento.
Datos, pués, normalitos en este campo.
PORCENTAJE REAL
Por último, el porcentaje real de voto nacionalista, calculado sobre el censo con derecho a voto y no sobre los sufragios emitidos. Volvemos a ver un escaso porcentaje en 1984, el 23 por ciento.
En esta ocasión, el 30 por ciento, semejante a 1988 y 1992 y por debajo de 1984 (su techo con el 34 por ciento), 1995 y 2003. Tan sólo en 1999 y 2006 bajó del 30.
Ha subido tres puntos porcentuales reales en los últimos cuatro años, pero, una vez más, debemos colegir que no han sido unos resultados ni tan brillantes ni tampoco inusuales.
CONCLUSIONES
A lo largo de los años, el voto nacionalista catalán ha sufrido escasas fluctuaciones. Su baja situación de 1984 puede ser debida a que, por entonces, PSOE y PSUC eran partidos independientes y muy igualados en fuerzas. En las siguiente elecciones, el voto de los segundos fue incorporándose al PSC-PSOE, por lo que debemos pensar que no era un voto mayoritariamente nacionalista, aunque si agruparía a un tanto por ciento que sí lo era, y que justificaría la diferencia con los resultados de los años siguientes.
El voto nacionalista catalán lleva cuatro Elecciones consecutivas sin alcanzar el 50 por ciento de los votos.
El voto nacionalista catalán ha logrado en tan sólo dos ocasiones, movilizar a un tercio del censo electoral.
Considerar, por lo tanto, a la Comunidad de Cataluña como nacionalista es, en mi opinión, como mínimo, un error. Puede tener más o menos aprecio por el autogobierno, pero su voluntad nacionalista, y aún más, la separatista, no es mayoritaria.
Sus resultados del domingo han sido buenos en escaños, pero, como vemos, zambulléndonos un poco más en ellos es objetivamente claro que no han sido ni espectaculares, ni brillantes, ni constituyen un aumento del nacionalismo en aquellas regiones.
Como mínimo, si con esos resultados alguien puede decir "Cataluña es nacionalista", con mucha más razón podremos decir, bien alto, lo contrario.
Cataluña, sus habitantes, al menos, no son mayoritariamente nacionalistas y menos todavía independentistas.
Se han valorado los resultados como un avance del voto y, por lo tanto, del sentimiento nacionalista en Cataluña. Vaya por delante que ese electorado, como otros en general, es muy heterogéneo. Desde el independentismo más radical, que hoy en día ha pasado a abanderar Joan Laporta, hasta el nacionalismo más light, más moderado, quizá más ladino y posibilista, que pretende ser y comportarse como una Nación independiente, pero sin perder, por ello, el paraguas protector de una Nación grande como es España.
Me he entretenido en dar un repaso somero a los votos, escaños y porcentajes obtenidos por los partidos calificados de nacionalistas a lo largo de los nueve comicios autonómicos que se han celebrado hasta la fecha en Cataluña. Lógicamente, por la multitud de siglas, algunas, las de escasos votos, desconocidas para mí, he tenido que jugar con el redondeo, pero aplicándolo al alza para que nadie me pueda achacar subjetividad en ese aspecto.
VOTOS
Las opciones nacionalistas nunca han bajado del millón de votos. Esa fue la cifra que alcanzaron en las primeras elecciones, en 1980. Una cifra baja, teniendo en cuenta que en las restantes citas nunca han vuelto a estar por debajo de los 1.360.000.
En esta ocasión podemos cifrar sus resultados en unos 1.565.000 votos, cifra que no supone ningún record, ya que fueron mejores los números en 2003 y, sobre todo, en 1995, cuando alcanzaron los 1.625.000.
Si excluimos las primeras Autonómicas, con aquellos resultados bajos, haciendo una media de las ocho restantes nos encontramos con unos 1.485.000. En esta ocasión, han sido 80 mil votos más, por lo que son buenos resultados.
Pero no tan excelentes como podríamos pensar. Por ejemplo, el pasado domingo han obtenido 55 mil votos más que hace 26 años..., pero con casi tres cuartos de millón de votantes más. Un aumento, por lo tanto, escaso, casi pírrico.
ESCAÑOS
Creo que es el elemento más determinante del análisis, ya que es el que traduce los votos en margen de poder real. Pero, también, lo considero el menos significativo. La Ley D´hont tiene sus particularidades y hace que se desvirtúen los resultados reales al convertirse en escaños.
El nacionalismo, salvo en 1980, siempre ha tenido mayoría absoluta en el Parlamento. Eso, como veremos, no se corresponde a su porcentaje de votos, pero es así.
Los 76 escaños actuales de CiU, ERC y SI, sólo se vieron superados por los 77 de 1984 y los 81 de 1992, en ambos casos con menos votos que el domingo pero mejores porcentajes.
Buenos resultados, en este campo, también. Pero tampoco son ninguna barbaridad ni nada nuevo.
PORCENTAJE
Si no he equivocado el cálculo, el tanto por ciento de voto nacionalista catalán el día 28 fue del 49 por ciento, décima arriba, décima abajo. Como mínimo, hay que decir que voto nacionalista y voto no nacionalista están técnicamente empatados. Ha mejorado los tres últimos comicios, donde cosechó un 47, 48 y 46 por ciento respectivamente, pero no ha alcanzado el 50 por ciento de votos, como si hiciera en las elecciones de 1984 (53 %), 1988 (50 %), 1992 (el mejor año con un 55 %) y 1995 (51 %).
Vemos, pués, que, con estos datos en la mano, los resultados no son tan buenos. Sí, han mejorado, pero por debajo de la media de las siete elecciones anteriores, que daba un 50 por ciento. Una vez más excluyo las de 1984, cuando sólo obtuvo el 39 por ciento.
Datos, pués, normalitos en este campo.
PORCENTAJE REAL
Por último, el porcentaje real de voto nacionalista, calculado sobre el censo con derecho a voto y no sobre los sufragios emitidos. Volvemos a ver un escaso porcentaje en 1984, el 23 por ciento.
En esta ocasión, el 30 por ciento, semejante a 1988 y 1992 y por debajo de 1984 (su techo con el 34 por ciento), 1995 y 2003. Tan sólo en 1999 y 2006 bajó del 30.
Ha subido tres puntos porcentuales reales en los últimos cuatro años, pero, una vez más, debemos colegir que no han sido unos resultados ni tan brillantes ni tampoco inusuales.
CONCLUSIONES
A lo largo de los años, el voto nacionalista catalán ha sufrido escasas fluctuaciones. Su baja situación de 1984 puede ser debida a que, por entonces, PSOE y PSUC eran partidos independientes y muy igualados en fuerzas. En las siguiente elecciones, el voto de los segundos fue incorporándose al PSC-PSOE, por lo que debemos pensar que no era un voto mayoritariamente nacionalista, aunque si agruparía a un tanto por ciento que sí lo era, y que justificaría la diferencia con los resultados de los años siguientes.
El voto nacionalista catalán lleva cuatro Elecciones consecutivas sin alcanzar el 50 por ciento de los votos.
El voto nacionalista catalán ha logrado en tan sólo dos ocasiones, movilizar a un tercio del censo electoral.
Considerar, por lo tanto, a la Comunidad de Cataluña como nacionalista es, en mi opinión, como mínimo, un error. Puede tener más o menos aprecio por el autogobierno, pero su voluntad nacionalista, y aún más, la separatista, no es mayoritaria.
Sus resultados del domingo han sido buenos en escaños, pero, como vemos, zambulléndonos un poco más en ellos es objetivamente claro que no han sido ni espectaculares, ni brillantes, ni constituyen un aumento del nacionalismo en aquellas regiones.
Como mínimo, si con esos resultados alguien puede decir "Cataluña es nacionalista", con mucha más razón podremos decir, bien alto, lo contrario.
Cataluña, sus habitantes, al menos, no son mayoritariamente nacionalistas y menos todavía independentistas.
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martes, 30 de noviembre de 2010
LAS ELECCIONES CATALANAS (PARTIDOS EXTRAPARLAMENTARIOS)
En estas elecciones, como en cualquier otras, nos encontramos ante un sin fín de siglar menores que no logran obtener, finalmente, representación parlamentaria. Los hay de la más diversa índole, incluso, algunos, cayendo en la astracanada, con candidatos frikeas.
En cualquier caso, cabe reseñar que estas múltiples siglas se reparten la nada despreciable cantidad de unos 200.000 votos, que se dice pronto. No creo necesario extenderme en ellas, pero sí comentar algo sobre algunas, la principal de ellas, la Plataforma per Catalunya.

Los resultados de Josep Anglada y su PxC han dejado un sabor agridulce. Por momentos, se había convertido en la gran sorpresa triunfadora de las elecciones. Por tan sólo medio punto se quedó sin representación en Barcelona. Hubieran sido, al menos, dos parlamentarios.
Esta formación obtuvo cuatro mil votos en los comicios de hace 7 años, doce mil en las últimas municipales. Alcanzar los 75 mil es un gran éxito. Han tenido que enfrentarse a unas condiciones complicadas. Por un lado, el habitual ninguneo periodístico que sufren este tipo de partidos políticos. Por otro lado, el falso sesgo extremaderechista de que se les acusa.
Yo, personalmente, no comulgo con muchos de los planteamientos de PxC, pero hubiera sido muy importante y sano para esta democracia de la que muchos se jactan que hubiera tenido oportunidad de hacer oir su voz en el Parlamento catalán. Representa a unas ideas políticas que comparten muchos españoles, pero que no tienen la oportunidad de llegar al electorado por no alcanzar el altavoz que supone su presencia en las Instituciones.
Sin embargo, sus resultados deben ser un aldabonazo para aquellos españoles que tienen unas ideas políticas cercanas a las de ellos. PxC ha sabido aglutinar el voto transversal catalán. Un voto que no es ni de derechas ni de izquierdas. Que es un voto típicamente social, orientado a los problemas que los ciudadanos palpan a pie de calle.
Su simplista calificación como extrema derecha es falsa y quienes la emplean lo saben. PxC, como otros muchos, quizá demasiados, partidos españoles es una formación socioeconómicamente más de izquierdas que de derechas. PxC, como pueden ser otros, DN, FrN, Falange, no son partidos de extrema derecha, sino partidos calificados como tal por aquellos a quienes les interesa que así sea. Buscan con ello su criminalización, su descrédito y su proscripción.
La única posibilidad que tienen estas opciones políticas es alcanzar una posición desde la que puedan explicar su mensaje y opinión para que la gente las pueda valorar directamente, y no a través de intermediarios falsarios y subjetivos.
Por eso hubiera sido tan importante que PxC hubiera alcanzado representación. Y ha estado muy cerca de conseguirlo.

Reagrupament ha sido el campeón de los independentistas extraparlamentarios, pero ellos aspiraban a más. Hubieran querido para sí el papel que ha conseguido Laporta. Pero sus 40 mil votos les han dejado muy fuera de su objetivo, a la par que han significado una merma de parlamentarios para ERC o el propio Laporta.

UPyD se ha estrellado con todo el equipo en estas elecciones. No ha tenido la inteligencia suficiente para asumir que su proyecto político ya estaba cubierto con Ciutadans. Sus cinco mil votos resultan casi ridículos.
La mejor opción para los de Rosa Díez, hubiera sido alcanzar algún tipo de acuerdo con los de Rivera. Un acuerdo que, de alguna forma, se pudiera extender luego al resto de España, donde, en su momento, se llegó a pensar que podrían surgir movimientos semejantes en el mundo del centro izquierda español.
Para una formación como la de la exparlamentaria socialista, aún en crecemiento, los resultados catalanes pueden significar un golpe a su credibilidad como alternativa, un golpe que puede acusar, sensiblemente, en el resto de la Nación.

FE-JONS ha logrado unos resultados muy discretos. Apenas 1781 votos que, aunque porcentualmente suponen un alto incremento respecto a los 1200 de 1999, sigue siendo un resultado muy escaso.
Lejos quedan los 6637 votos de 1980 que, no nos engañemos, tampoco les llevaban a ningún lado. Sus opciones futuras deben pasar por la unión con otros partidos de signo semejante, que los hay, pero ésto es tema, de por sí sólo, para otra entrada.
En cualquier caso, cabe reseñar que estas múltiples siglas se reparten la nada despreciable cantidad de unos 200.000 votos, que se dice pronto. No creo necesario extenderme en ellas, pero sí comentar algo sobre algunas, la principal de ellas, la Plataforma per Catalunya.

Los resultados de Josep Anglada y su PxC han dejado un sabor agridulce. Por momentos, se había convertido en la gran sorpresa triunfadora de las elecciones. Por tan sólo medio punto se quedó sin representación en Barcelona. Hubieran sido, al menos, dos parlamentarios.
Esta formación obtuvo cuatro mil votos en los comicios de hace 7 años, doce mil en las últimas municipales. Alcanzar los 75 mil es un gran éxito. Han tenido que enfrentarse a unas condiciones complicadas. Por un lado, el habitual ninguneo periodístico que sufren este tipo de partidos políticos. Por otro lado, el falso sesgo extremaderechista de que se les acusa.
Yo, personalmente, no comulgo con muchos de los planteamientos de PxC, pero hubiera sido muy importante y sano para esta democracia de la que muchos se jactan que hubiera tenido oportunidad de hacer oir su voz en el Parlamento catalán. Representa a unas ideas políticas que comparten muchos españoles, pero que no tienen la oportunidad de llegar al electorado por no alcanzar el altavoz que supone su presencia en las Instituciones.
Sin embargo, sus resultados deben ser un aldabonazo para aquellos españoles que tienen unas ideas políticas cercanas a las de ellos. PxC ha sabido aglutinar el voto transversal catalán. Un voto que no es ni de derechas ni de izquierdas. Que es un voto típicamente social, orientado a los problemas que los ciudadanos palpan a pie de calle.
Su simplista calificación como extrema derecha es falsa y quienes la emplean lo saben. PxC, como otros muchos, quizá demasiados, partidos españoles es una formación socioeconómicamente más de izquierdas que de derechas. PxC, como pueden ser otros, DN, FrN, Falange, no son partidos de extrema derecha, sino partidos calificados como tal por aquellos a quienes les interesa que así sea. Buscan con ello su criminalización, su descrédito y su proscripción.
La única posibilidad que tienen estas opciones políticas es alcanzar una posición desde la que puedan explicar su mensaje y opinión para que la gente las pueda valorar directamente, y no a través de intermediarios falsarios y subjetivos.
Por eso hubiera sido tan importante que PxC hubiera alcanzado representación. Y ha estado muy cerca de conseguirlo.

Reagrupament ha sido el campeón de los independentistas extraparlamentarios, pero ellos aspiraban a más. Hubieran querido para sí el papel que ha conseguido Laporta. Pero sus 40 mil votos les han dejado muy fuera de su objetivo, a la par que han significado una merma de parlamentarios para ERC o el propio Laporta.

UPyD se ha estrellado con todo el equipo en estas elecciones. No ha tenido la inteligencia suficiente para asumir que su proyecto político ya estaba cubierto con Ciutadans. Sus cinco mil votos resultan casi ridículos.
La mejor opción para los de Rosa Díez, hubiera sido alcanzar algún tipo de acuerdo con los de Rivera. Un acuerdo que, de alguna forma, se pudiera extender luego al resto de España, donde, en su momento, se llegó a pensar que podrían surgir movimientos semejantes en el mundo del centro izquierda español.
Para una formación como la de la exparlamentaria socialista, aún en crecemiento, los resultados catalanes pueden significar un golpe a su credibilidad como alternativa, un golpe que puede acusar, sensiblemente, en el resto de la Nación.

FE-JONS ha logrado unos resultados muy discretos. Apenas 1781 votos que, aunque porcentualmente suponen un alto incremento respecto a los 1200 de 1999, sigue siendo un resultado muy escaso.
Lejos quedan los 6637 votos de 1980 que, no nos engañemos, tampoco les llevaban a ningún lado. Sus opciones futuras deben pasar por la unión con otros partidos de signo semejante, que los hay, pero ésto es tema, de por sí sólo, para otra entrada.
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lunes, 29 de noviembre de 2010
LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS CATALANAS (PARTIDOS PARLAMENTARIOS)
Pocas sorpresas han habido en las elecciones catalanas celebradas ayer. La variación del mapa político de esas provincias españolas se ha dado en el sentido que todos esperábamos, oficiándose el sepelio de los actores protagonistas del anterior Gobierno tripartito y multiinepto.
Valoremos, hoy, el resultado de las siete fuerzas políticas parlamentarias, una por una, dejando para siguientes entradas el análisis de las extraparlamentarias y del global de los resultados.

CiU ha sido la gran ganadora. Ha conseguido cortar con la racha de tres consecutivas caídas de votos, además de recuperar un tanto por ciento más cercano a sus máximos históricos. No ha sido, sin embargo, premiado su éxito con la mayoría absoluta, que ya sabían complicada.
En cualquier caso, le queda margen de mejora. No ha alcanzado el 1.200.000 votos, quedando aún lejos de los 1.346.729 de 1984, o del 1.314.598 del 95, cuando empezó su cuesta abajo.
Porcentualmente, recupera el 38 por ciento, aún a camino del 46 por ciento de aquellas dos citas electorales.
En cualquier caso, son unos resultados buenos para los nacionalistas. Gobernarán Cataluña y de ellos depende mejorarlos dentro de cuatro años si su trabajo, según los catalanes, lo merece.

El PSC ha sufrido la mayor debacle de su historia reciente. Un partido que hace 7 años aglutinaba el 31 por ciento de los votos, se ha quedado, por primera vez, por debajo del 20, exactamente en el 18 por ciento. Entonces, superaron el millón de votos. Ahora no han pasado de 570.361.
No por sabido puede ser menos doloroso para los socialistas. Incluso, en mi opinión, y atiendiendo a la situación, podría haber sido peor. Los efectos conjuntos Zapatero-Montilla no les podían llevar a ningún otro final. Les ha quedado el voto fiel, el voto hooligan, el que no abandona el barco. No creo que ningún votante no habitual del socialismo catalán, haya estimado, en estas elecciones, que Montilla era la mejor opción.

Buenos los resultados del Partido Popular, pero como coméntamos con CiU, tampoco han sido para tirar cohetes. Ha logrado un porcentaje de votos del 12 por ciento, por debajo del 13 que lograra en el 95. En número de votos, en aquella cita, y también en la de 2003, obtuvo más.
En cualquier caso, buena situación para hacer un contrapunto no nacionalista en aquella Comunidad Autónoma. Se puede perfilar como aliado coyuntural de Artur Mas. Una maniobra que debería calibrar mucho. No se puede dejar llevar, alegremente, por los convergentes, aunque como posibilidad futura, nos encontremos con un escenario semejante, pero a la inversa en Madrid, en 2012.

ICV es el miembro del tripartito que mejor ha salido de la contienda. Se queda en el 7 por ciento de los votos. Su máximo está en el 9, por lo que, con la que está cayendo, se puede decir que casi se ha ido de rositas.
Su papel, en cualquier caso, tampoco va a ser determinante. No parece un aliado adecuado para los de Mas, por lo que le queda dedicarse a una labor de oposición menor.

ERC ha sufrido el descalabro del día. Un batacazo monumental e absolutamente merecido. La Batasuna catalana lo ha hecho todo para llegar aquí. Su labor en el tripartito ha sido cargada de dogmatismo y desfachatez a partes iguales. Se han ceñido a arrimar, todo lo posible, el ascua del erario público a las sardinas de sus intereses y de los de sus amigos, sus fundaciones, sus grupúsculos...
En cualquier caso, el castigo, en mi opinión, ha venido más por el no cumplimiento de las expectativas proindependentistas con las que arrancaron en su día. De su máximo de 542 mil votos, ya perdieron 130 mil hace cuatro años. Pero es que ahora se han caído otros 200 mil. Un palo muy duro.
Ha hecho, tras probar las mieles del éxito y del poder, un viaje de vuelta a los niveles de las primeras elecciones. Un 8 por ciento tuvo en el 80, un 4 en las dos siguientes contiendas. Ahora queda en el 7 y con un número de votos sólo ligeramente menor que entonces. Quizá sea ahí donde deben estar. Como fuerza marginal.

C´S ha sabido mantener el tipo. Durante los últimos cuatro años, ha sufrido altibajos en la consideración popular. Incluso, por momentos, se pensó que podría ser flor de un día y sufrir un espectacular bajón. Pero no ha sido así. Ha logrado superar los cien mil votos y mantener su 3 por ciento.
Resultados meritorios y buenos para el no nacionalismo. Si bien se mantiene la incertidumbre para el futuro con esta formación y con sus votantes.

El SI de Joan Laporta parece destinado a dar el punto frikie al Parlamento Catalán. Con un líder que huye de la mesura y tras una campaña en esa misma línea, es de esperar un torrente de demagogia independentista en su actividad en la Cámara. Procurará convertirse en la voz oficial del separatismo irrenunciable e innegociable, tras el fracaso de ERC. Y meterá el dedo en la llaga de CiU en ese mismo sentido.
En cualquier caso, ha superado el 3 por ciento y los 100 mil votos. Un muy buen resultado para ellos.
Valoremos, hoy, el resultado de las siete fuerzas políticas parlamentarias, una por una, dejando para siguientes entradas el análisis de las extraparlamentarias y del global de los resultados.

CiU ha sido la gran ganadora. Ha conseguido cortar con la racha de tres consecutivas caídas de votos, además de recuperar un tanto por ciento más cercano a sus máximos históricos. No ha sido, sin embargo, premiado su éxito con la mayoría absoluta, que ya sabían complicada.
En cualquier caso, le queda margen de mejora. No ha alcanzado el 1.200.000 votos, quedando aún lejos de los 1.346.729 de 1984, o del 1.314.598 del 95, cuando empezó su cuesta abajo.
Porcentualmente, recupera el 38 por ciento, aún a camino del 46 por ciento de aquellas dos citas electorales.
En cualquier caso, son unos resultados buenos para los nacionalistas. Gobernarán Cataluña y de ellos depende mejorarlos dentro de cuatro años si su trabajo, según los catalanes, lo merece.

El PSC ha sufrido la mayor debacle de su historia reciente. Un partido que hace 7 años aglutinaba el 31 por ciento de los votos, se ha quedado, por primera vez, por debajo del 20, exactamente en el 18 por ciento. Entonces, superaron el millón de votos. Ahora no han pasado de 570.361.
No por sabido puede ser menos doloroso para los socialistas. Incluso, en mi opinión, y atiendiendo a la situación, podría haber sido peor. Los efectos conjuntos Zapatero-Montilla no les podían llevar a ningún otro final. Les ha quedado el voto fiel, el voto hooligan, el que no abandona el barco. No creo que ningún votante no habitual del socialismo catalán, haya estimado, en estas elecciones, que Montilla era la mejor opción.

Buenos los resultados del Partido Popular, pero como coméntamos con CiU, tampoco han sido para tirar cohetes. Ha logrado un porcentaje de votos del 12 por ciento, por debajo del 13 que lograra en el 95. En número de votos, en aquella cita, y también en la de 2003, obtuvo más.
En cualquier caso, buena situación para hacer un contrapunto no nacionalista en aquella Comunidad Autónoma. Se puede perfilar como aliado coyuntural de Artur Mas. Una maniobra que debería calibrar mucho. No se puede dejar llevar, alegremente, por los convergentes, aunque como posibilidad futura, nos encontremos con un escenario semejante, pero a la inversa en Madrid, en 2012.

ICV es el miembro del tripartito que mejor ha salido de la contienda. Se queda en el 7 por ciento de los votos. Su máximo está en el 9, por lo que, con la que está cayendo, se puede decir que casi se ha ido de rositas.
Su papel, en cualquier caso, tampoco va a ser determinante. No parece un aliado adecuado para los de Mas, por lo que le queda dedicarse a una labor de oposición menor.

ERC ha sufrido el descalabro del día. Un batacazo monumental e absolutamente merecido. La Batasuna catalana lo ha hecho todo para llegar aquí. Su labor en el tripartito ha sido cargada de dogmatismo y desfachatez a partes iguales. Se han ceñido a arrimar, todo lo posible, el ascua del erario público a las sardinas de sus intereses y de los de sus amigos, sus fundaciones, sus grupúsculos...
En cualquier caso, el castigo, en mi opinión, ha venido más por el no cumplimiento de las expectativas proindependentistas con las que arrancaron en su día. De su máximo de 542 mil votos, ya perdieron 130 mil hace cuatro años. Pero es que ahora se han caído otros 200 mil. Un palo muy duro.
Ha hecho, tras probar las mieles del éxito y del poder, un viaje de vuelta a los niveles de las primeras elecciones. Un 8 por ciento tuvo en el 80, un 4 en las dos siguientes contiendas. Ahora queda en el 7 y con un número de votos sólo ligeramente menor que entonces. Quizá sea ahí donde deben estar. Como fuerza marginal.

C´S ha sabido mantener el tipo. Durante los últimos cuatro años, ha sufrido altibajos en la consideración popular. Incluso, por momentos, se pensó que podría ser flor de un día y sufrir un espectacular bajón. Pero no ha sido así. Ha logrado superar los cien mil votos y mantener su 3 por ciento.
Resultados meritorios y buenos para el no nacionalismo. Si bien se mantiene la incertidumbre para el futuro con esta formación y con sus votantes.

El SI de Joan Laporta parece destinado a dar el punto frikie al Parlamento Catalán. Con un líder que huye de la mesura y tras una campaña en esa misma línea, es de esperar un torrente de demagogia independentista en su actividad en la Cámara. Procurará convertirse en la voz oficial del separatismo irrenunciable e innegociable, tras el fracaso de ERC. Y meterá el dedo en la llaga de CiU en ese mismo sentido.
En cualquier caso, ha superado el 3 por ciento y los 100 mil votos. Un muy buen resultado para ellos.
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miércoles, 27 de octubre de 2010
¿REVISIÓN O LIQUIDACIÓN?
Pués mira qué bien. Estoy casi hasta contento. Casi. Mariano Rajoy ha dicho, explícitamente, que hay que llevar a cabo una "revisión profunda" del Estado de las Autonomías.
Profunda, efectivamente, profundísima. Tienes razón, Mariano. Por fin, octubre de 2010, has llegado a la conclusión de que ésto no puede seguir así. ¿O llegaste antes y lo has venido a decir hoy?

No lo tenías muy difícil. Es algo que se palpa en el ambiente. Cuando menos, entre los simpatizantes de tu partido, pero no sólo de éstos.
Hoy, en la página de Antena 3 en internet, preguntaban por el tema. El resultado, a esta hora, arroja que un 94 por ciento (noventa y cuatro, lo escribo) está de acuerdo en que es necesaria esta "revisión profunda". Es obvio que los internautas de Antena 3 arrojan un perfil medio de centro derecha. Bien. Pero no es menos cierto que el resultado es aplastante, abrumador.
Por eso estoy contento, aunque, para mi opinión a fecha de hoy, la "revisión profunda", a priori, se puede quedar corta. Yo creo que el Estado de las Autonomías hay que desmantelarlo de arriba a abajo, liquidarlo. Hay que dejar de tener miedo a esos señoritingos regionales que se creen Emperadores de vastas tierras. Si dicen, que digan. Si gritan, que griten. Si incurren en ilegalidades, al banquillo. Punto.

España es Una. Como tal debemos entenderla, como tal debemos defenderla. Un vasco o un catalán no pueden tener más derechos que un castellano o un murciano. Pero tampoco menos. El Gobierno debe velar porque exista la máxima igualdad posible entre ciudadanos de distintas regiones, sabiendo que siempre habrá algunas diferencias.
Pero lo que no se puede permitir, ni un día más, es lo que está pasando. Esta destrucción disimulada que se está dando. Este Estado de cosas donde caminamos de facto hacia independencias regionales no escritas pero sí efectivas. Nos lanzamos, al galope tendido, hacia un futuro con una Nación vacía de contenidos, una Nación que ve, con indiferencia, como sus rasgos históricos, sus costumbres, su cultura, su bandera e incluso su idioma son proscritos en algunos de sus rincones.

Décadas después de la instauración de las Autonomías, ¿cómo está España? ¿Mejor? ¿Nos gusta más la España de 2010? ¿O la de 1970? ¿Vivimos mejor? ¿La gente es más feliz? ¿Los ciudadanos trabajan, compran su piso, tienen sus familias, llegan a fin de mes, mejor? ¿Es más fácil estudiar, por ejemplo, hoy en día en español en Cataluña, que en catalán en 1970? ¿Podemos hoy salir con más seguridad a la calle por las noches? ¿Tenemos la tranquilidad de saber que mi hijo va a estudiar la misma Historia de España lo haga en la región que lo haga? ¿La tranquilidad de saber que, con dinero público, a ningún niño se le van a enseñar ni imbuir ideas en contra de la Nación común?
Tantos y tantos años de pasos en el camino equivocado... Por eso, aunque yo liquidara este Estado de cosas desde ya para, partiendo de cero, establecer un modelo más lógico y centralizado, saludo las palabras de Mariano.
Pero, con una pequeña salvedad.

Me gustaría saber, blanco sobre negro, en qué se articula esta revisión que propone. Me gustaría saber qué cambiaría Mariano del Estado actual. Si es consciente que esa revisión pasa, ineludiblemente, por recuperar competencias, poderes, cedidos, y, por lo tanto, por reducir el control económico de los reyezuelos patrios.
Quiero saber hasta donde sería capaz de llegar Mariano, para sintonizar con sus palabras y con la opinión de una mayoría insultante de sus votantes. Porque, de lo que no estoy tan seguro es de lo que opinarían sus propios barones regionales.
Habla, Mariano. Sé claro. ¿Hacia donde llevarías a nuestra España si Rubalcaba no logra impedir que ganes en 2012? ¿A un Estado de las Autonomías light? ¿Y, cómo te las arreglarías para llevarlo a cabo sin mayoría absoluta y aún con ella?

De momento, sólo has dicho dos palabras, ilusionantes, sí, pero sólo dos palabras. Necesito, ahora, que aclares como es la España que quieres construir. Habla. Espero oirte más. Y debo decir que, francamente, no estoy nada seguro de que me guste lo que voy a escuchar.
Ahora mismo, no me fío de tí.
Profunda, efectivamente, profundísima. Tienes razón, Mariano. Por fin, octubre de 2010, has llegado a la conclusión de que ésto no puede seguir así. ¿O llegaste antes y lo has venido a decir hoy?

No lo tenías muy difícil. Es algo que se palpa en el ambiente. Cuando menos, entre los simpatizantes de tu partido, pero no sólo de éstos.
Hoy, en la página de Antena 3 en internet, preguntaban por el tema. El resultado, a esta hora, arroja que un 94 por ciento (noventa y cuatro, lo escribo) está de acuerdo en que es necesaria esta "revisión profunda". Es obvio que los internautas de Antena 3 arrojan un perfil medio de centro derecha. Bien. Pero no es menos cierto que el resultado es aplastante, abrumador.
Por eso estoy contento, aunque, para mi opinión a fecha de hoy, la "revisión profunda", a priori, se puede quedar corta. Yo creo que el Estado de las Autonomías hay que desmantelarlo de arriba a abajo, liquidarlo. Hay que dejar de tener miedo a esos señoritingos regionales que se creen Emperadores de vastas tierras. Si dicen, que digan. Si gritan, que griten. Si incurren en ilegalidades, al banquillo. Punto.

España es Una. Como tal debemos entenderla, como tal debemos defenderla. Un vasco o un catalán no pueden tener más derechos que un castellano o un murciano. Pero tampoco menos. El Gobierno debe velar porque exista la máxima igualdad posible entre ciudadanos de distintas regiones, sabiendo que siempre habrá algunas diferencias.
Pero lo que no se puede permitir, ni un día más, es lo que está pasando. Esta destrucción disimulada que se está dando. Este Estado de cosas donde caminamos de facto hacia independencias regionales no escritas pero sí efectivas. Nos lanzamos, al galope tendido, hacia un futuro con una Nación vacía de contenidos, una Nación que ve, con indiferencia, como sus rasgos históricos, sus costumbres, su cultura, su bandera e incluso su idioma son proscritos en algunos de sus rincones.

Décadas después de la instauración de las Autonomías, ¿cómo está España? ¿Mejor? ¿Nos gusta más la España de 2010? ¿O la de 1970? ¿Vivimos mejor? ¿La gente es más feliz? ¿Los ciudadanos trabajan, compran su piso, tienen sus familias, llegan a fin de mes, mejor? ¿Es más fácil estudiar, por ejemplo, hoy en día en español en Cataluña, que en catalán en 1970? ¿Podemos hoy salir con más seguridad a la calle por las noches? ¿Tenemos la tranquilidad de saber que mi hijo va a estudiar la misma Historia de España lo haga en la región que lo haga? ¿La tranquilidad de saber que, con dinero público, a ningún niño se le van a enseñar ni imbuir ideas en contra de la Nación común?
Tantos y tantos años de pasos en el camino equivocado... Por eso, aunque yo liquidara este Estado de cosas desde ya para, partiendo de cero, establecer un modelo más lógico y centralizado, saludo las palabras de Mariano.
Pero, con una pequeña salvedad.

Me gustaría saber, blanco sobre negro, en qué se articula esta revisión que propone. Me gustaría saber qué cambiaría Mariano del Estado actual. Si es consciente que esa revisión pasa, ineludiblemente, por recuperar competencias, poderes, cedidos, y, por lo tanto, por reducir el control económico de los reyezuelos patrios.
Quiero saber hasta donde sería capaz de llegar Mariano, para sintonizar con sus palabras y con la opinión de una mayoría insultante de sus votantes. Porque, de lo que no estoy tan seguro es de lo que opinarían sus propios barones regionales.
Habla, Mariano. Sé claro. ¿Hacia donde llevarías a nuestra España si Rubalcaba no logra impedir que ganes en 2012? ¿A un Estado de las Autonomías light? ¿Y, cómo te las arreglarías para llevarlo a cabo sin mayoría absoluta y aún con ella?

De momento, sólo has dicho dos palabras, ilusionantes, sí, pero sólo dos palabras. Necesito, ahora, que aclares como es la España que quieres construir. Habla. Espero oirte más. Y debo decir que, francamente, no estoy nada seguro de que me guste lo que voy a escuchar.
Ahora mismo, no me fío de tí.
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lunes, 23 de agosto de 2010
REGLA DE TRES
Debo reconocer mi desconocimiento en temas legales. Simplemente, no se me dan bien. Sí me manejo algo mejor en cuestiones de lógica. Eso sí, hay que tener mucho cuidado, porque de ésta a la demagogia, en ocasiones, no hay más que un paso.
Así que, sin saber mucho de Leyes, me digo lo siguiente.
En España existe un Tribunal Constitucional. Hasta donde yo sé, es el último garante de que ningún Gobierno, ni Central, ni Autonómico, ni Diputación, ni otro cualquiera, pueda legislar saltándose, de la forma que sea, los preceptos de nuestra Carta Magna.

Este Tribunal Constitucional, en el cual, en este momento, no lo olvidemos, tiene un importante peso el sector porgresista, muy afín a los intereses socialistas, decidió, después de un inacabable parto de los montes, que aspectos clave del nuevo Estatuto catalán, el que se empeñaron en sacar adelante PSOE y nacionalistas, no tenía cabida dentro de la Constitución.
En cualquier democracia con un poco de pedigrí, ahí, se acabaría la cuestión. Punto.
Pero, ¡ay! Estamos en España. Y el pedigrí de nuestra democracia apenas es suficiente para superar al pedigrí demócrata del Partido que gobierna (?) la Nación ahora. Poco más.
En este País, tenemos un Presidente que, una vez recibida la respuesta del Constitucional, no pierde ni un minuto, ni un segundo, antes de declarar, públicamente, que buscarán la forma de que lo declarado inconstitucional pueda ser llevado a cabo. Que buscarán los cauces adecuados para hacerlo.

Dicho de otra forma, que intentarán cambiar las Leyes que rigen para todos los españoles, con el fin de sacar adelante los intereses de una parte de la población, o, más bien, de la clase política, de una Región española. ¡Ahí queda eso! Y se queda más ancho que largo. Lo tratan de disfrazar buscando beneficios para otras Comunidades, como Valencia y Andalucía, pero no engañan a nadie.
Resumiendo, el Gobierno de la Nación va a buscar como saltarse a la torera las disposiciones últimas del Tribunal Constitucional.
El detalle, y es aquí donde algún lector más versado en Leyes que yo quizá me pueda ayudar, es que el Gobierno no puede alterar, alegremente, la Constitución. Su propuesta es modificar la Ley del Poder Judicial para dar cabida a ciertos aspectos del Estatuto ese que votó una minoría de catalanes.

A lo mejor yo soy un poco obtuso, pero, hasta donde yo he logrado entender, hay una cosa clara.
El Tribunal Constitucional decidió que los artículos en cuestión no se atienen a nuestra Carta Magna, no a la Ley del Poder Judicial.
Sin saber de Leyes, pero sí algo de lógica aplastante y de reglas de tres, me planteo, a riesgo de estar escribiendo una bobada, lo siguiente:
si los puntos a debate del nuevo Estatuto minoritario catalán no tienen cabida en la Constitución,
si modificamos la Ley del Poder Judicial para que sí tengan cabida en ésta,
y si, en cambio, no tocamos el articulado constitucional,
de resultas de ésto ¿qué logramos?
¿Hacer constitucional el Estatuto?
¿O hacer inconstitucional la Ley del Poder Judicial?

Si yo no me equivoco, si tengo razón, la lógica también me dicta que un Partido Político no puede gobernar un País por encima de su Constitución, saltándose los preceptos de ésta por el forro de sus caprichos. Es lo más parecido a un golpe de Estado encubierto que se puede dar. Y el Presidente que permite y alienta esto, no puede seguir en el cargo ni un día más. Ni uno.
Me disculpen Ustedes si lo anterior es una estupidez típica del que habla sin saber. Les ruego me lo expliquen, para, en otra ocasión, no meter la pata. Gracias.
Así que, sin saber mucho de Leyes, me digo lo siguiente.
En España existe un Tribunal Constitucional. Hasta donde yo sé, es el último garante de que ningún Gobierno, ni Central, ni Autonómico, ni Diputación, ni otro cualquiera, pueda legislar saltándose, de la forma que sea, los preceptos de nuestra Carta Magna.

Este Tribunal Constitucional, en el cual, en este momento, no lo olvidemos, tiene un importante peso el sector porgresista, muy afín a los intereses socialistas, decidió, después de un inacabable parto de los montes, que aspectos clave del nuevo Estatuto catalán, el que se empeñaron en sacar adelante PSOE y nacionalistas, no tenía cabida dentro de la Constitución.
En cualquier democracia con un poco de pedigrí, ahí, se acabaría la cuestión. Punto.
Pero, ¡ay! Estamos en España. Y el pedigrí de nuestra democracia apenas es suficiente para superar al pedigrí demócrata del Partido que gobierna (?) la Nación ahora. Poco más.
En este País, tenemos un Presidente que, una vez recibida la respuesta del Constitucional, no pierde ni un minuto, ni un segundo, antes de declarar, públicamente, que buscarán la forma de que lo declarado inconstitucional pueda ser llevado a cabo. Que buscarán los cauces adecuados para hacerlo.

Dicho de otra forma, que intentarán cambiar las Leyes que rigen para todos los españoles, con el fin de sacar adelante los intereses de una parte de la población, o, más bien, de la clase política, de una Región española. ¡Ahí queda eso! Y se queda más ancho que largo. Lo tratan de disfrazar buscando beneficios para otras Comunidades, como Valencia y Andalucía, pero no engañan a nadie.
Resumiendo, el Gobierno de la Nación va a buscar como saltarse a la torera las disposiciones últimas del Tribunal Constitucional.
El detalle, y es aquí donde algún lector más versado en Leyes que yo quizá me pueda ayudar, es que el Gobierno no puede alterar, alegremente, la Constitución. Su propuesta es modificar la Ley del Poder Judicial para dar cabida a ciertos aspectos del Estatuto ese que votó una minoría de catalanes.

A lo mejor yo soy un poco obtuso, pero, hasta donde yo he logrado entender, hay una cosa clara.
El Tribunal Constitucional decidió que los artículos en cuestión no se atienen a nuestra Carta Magna, no a la Ley del Poder Judicial.
Sin saber de Leyes, pero sí algo de lógica aplastante y de reglas de tres, me planteo, a riesgo de estar escribiendo una bobada, lo siguiente:
si los puntos a debate del nuevo Estatuto minoritario catalán no tienen cabida en la Constitución,
si modificamos la Ley del Poder Judicial para que sí tengan cabida en ésta,
y si, en cambio, no tocamos el articulado constitucional,
de resultas de ésto ¿qué logramos?
¿Hacer constitucional el Estatuto?
¿O hacer inconstitucional la Ley del Poder Judicial?

Si yo no me equivoco, si tengo razón, la lógica también me dicta que un Partido Político no puede gobernar un País por encima de su Constitución, saltándose los preceptos de ésta por el forro de sus caprichos. Es lo más parecido a un golpe de Estado encubierto que se puede dar. Y el Presidente que permite y alienta esto, no puede seguir en el cargo ni un día más. Ni uno.
Me disculpen Ustedes si lo anterior es una estupidez típica del que habla sin saber. Les ruego me lo expliquen, para, en otra ocasión, no meter la pata. Gracias.
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martes, 27 de julio de 2010
LA IMBECILIDAD
Leo en Libertad Digital:
Chacón obliga a rectificar a un militar que se negó a pagar facturas en catalán.
La base aérea de Zaragoza devolvió el pasado jueves tres facturas al Ayuntamiento de Figueras por estar redactadas en catalán. Tras la protesta de ERC, Chacón se ha apresurado a corregir al comandante en jefe de Zaragoza y pagará los recibos.
El comandante jefe del negociado de contratación de la base aérea de Zaragoza devolvió el pasado jueves al Ayuntamiento de Figueras las facturas que el consistorio le había enviado redactadas en catalán, según informó El País. "Adjunto se remiten facturas [...] al objeto de que sean emitidas en castellano y posteriormente enviadas a esta Sección Económico Administrativa para su abono correspondiente", decía la carta del militar.
El vicealcalde de Figueras, Francesc Canet calificó de "indignante" la actitud del comandante y dijo que "no está en su imaginario" enviar las facturas en castellano y se mostró seguro de que Carmen Chacón haría rectificar inmediatamente al comandante. Acertó. La ministra se ha apresurado a desautorizar al militar y ha asegurado que Defensa pagará los recibos, informa La Vanguardia.
"Atribuimos la situación a un hecho aislado", dijeron fuentes de Defensa a La Vanguardia. "La factura se va a abonar tal cual llegó. Defensa ha pagado siempre las facturas indistantemente del idioma en el que han llegado. En Catalunya cohabitan el catalán y el castellano. Hasta ahora, nunca se había producido un hecho como el que nos ocupa".
En concreto se trata de trata de tres facturas que ascienden a 227 euros por tasas de agua de distintos equipamientos militares.
http://www.libertaddigital.com/sociedad/chacon-obliga-a-rectificar-a-un-militar-que-se-nego-a-pagar-facturas-en-catalan-1276398305/
Y yo, no puedo por menos que preguntarme, ¿a qué grado de imbecilidad estamos llegando en este país? ¿Es que en el resto de España tenemos que aguantar el recibir, de personas que hablan perfectamente español, facturas, o documentos, o lo que sea, en un idioma regional? ¿Es que el Ejército tiene que pagar algo sin entender lo que pone? ¿Es que somos idiotas o qué nos pasa? ¿Es que el Gobierno va a seguir no ya permitiendo, sino alentando esto? ¿Es que nadie va a decir ni mú? ¿Es que no se va a poner en su sitio a esos infames reyezuelos pagados de sí mismos? ¿Es que les vamos a reir siempre las gracias? ¿Es que tenemos que callarnos, jodernos y aguantarnos? ¿Es que vamos a permitir que cuatro digan a cuarenta como vivir o como hacer o como hablar?
Si no emiten las facturas en un idioma entendible por sus clientes es porque no les da la gana. Pués luego, que no esperen cobrar. Pero no. Ahí fue la Chacón a todo correr. A salvarles el culo. Como siempre, a dejar en mal lugar a aquellos a quienes, se supone, debe representar.
Y lo que es peor, a ponerme a mí de los nervios. Que ya tengo una edad. Que el corazón no está para soportar tanta mala sangre que te hacen. Que vamos a acabar todos fatal. Que...
Chacón obliga a rectificar a un militar que se negó a pagar facturas en catalán.
La base aérea de Zaragoza devolvió el pasado jueves tres facturas al Ayuntamiento de Figueras por estar redactadas en catalán. Tras la protesta de ERC, Chacón se ha apresurado a corregir al comandante en jefe de Zaragoza y pagará los recibos.
El comandante jefe del negociado de contratación de la base aérea de Zaragoza devolvió el pasado jueves al Ayuntamiento de Figueras las facturas que el consistorio le había enviado redactadas en catalán, según informó El País. "Adjunto se remiten facturas [...] al objeto de que sean emitidas en castellano y posteriormente enviadas a esta Sección Económico Administrativa para su abono correspondiente", decía la carta del militar.
El vicealcalde de Figueras, Francesc Canet calificó de "indignante" la actitud del comandante y dijo que "no está en su imaginario" enviar las facturas en castellano y se mostró seguro de que Carmen Chacón haría rectificar inmediatamente al comandante. Acertó. La ministra se ha apresurado a desautorizar al militar y ha asegurado que Defensa pagará los recibos, informa La Vanguardia.
"Atribuimos la situación a un hecho aislado", dijeron fuentes de Defensa a La Vanguardia. "La factura se va a abonar tal cual llegó. Defensa ha pagado siempre las facturas indistantemente del idioma en el que han llegado. En Catalunya cohabitan el catalán y el castellano. Hasta ahora, nunca se había producido un hecho como el que nos ocupa".
En concreto se trata de trata de tres facturas que ascienden a 227 euros por tasas de agua de distintos equipamientos militares.
http://www.libertaddigital.com/sociedad/chacon-obliga-a-rectificar-a-un-militar-que-se-nego-a-pagar-facturas-en-catalan-1276398305/
Y yo, no puedo por menos que preguntarme, ¿a qué grado de imbecilidad estamos llegando en este país? ¿Es que en el resto de España tenemos que aguantar el recibir, de personas que hablan perfectamente español, facturas, o documentos, o lo que sea, en un idioma regional? ¿Es que el Ejército tiene que pagar algo sin entender lo que pone? ¿Es que somos idiotas o qué nos pasa? ¿Es que el Gobierno va a seguir no ya permitiendo, sino alentando esto? ¿Es que nadie va a decir ni mú? ¿Es que no se va a poner en su sitio a esos infames reyezuelos pagados de sí mismos? ¿Es que les vamos a reir siempre las gracias? ¿Es que tenemos que callarnos, jodernos y aguantarnos? ¿Es que vamos a permitir que cuatro digan a cuarenta como vivir o como hacer o como hablar?
Si no emiten las facturas en un idioma entendible por sus clientes es porque no les da la gana. Pués luego, que no esperen cobrar. Pero no. Ahí fue la Chacón a todo correr. A salvarles el culo. Como siempre, a dejar en mal lugar a aquellos a quienes, se supone, debe representar.
Y lo que es peor, a ponerme a mí de los nervios. Que ya tengo una edad. Que el corazón no está para soportar tanta mala sangre que te hacen. Que vamos a acabar todos fatal. Que...
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martes, 13 de julio de 2010
CELEBRACIÓN
Se emocionan mucho, e incluso se les nota henchidos de orgullo, algunos nacionalistas cuando afirman que, en sus respectivas regiones, el triunfo de la Selección Nacional no tiene apenas eco. Defienden que no existe más allá de una representación marginal de esa sensibilidad. Que el vasco común, el catalán común, ve a la Selección Española como algo ajeno, no propio, extranjero.
Para ello, no tienen más que obviar las audiencias televisivas que demuestran el interés con que se siguen las andanzas del equipo nacional del "país vecino". Basta con no oir los cláxones que suenan al acabar el partido. Es suficiente con no asomarte a los bares donde, mayoritariamente, la gente permanece pegada a la pantalla. No hay problema. Son nacionalistas. Ignorar datos y hechos es su especialidad.
También es muy interesante pasar por encima de ciertos detallitos.
En Bilbao, un grupo de personas, encabezadas por un necesariamente imbécil de 36 años, agredió a unas personas que, libremente, celebraban la victoria de España. En Zarauz, otros simpáticos nacionalistas, se bajaron de un coche para dar atacar a otra persona que se mostraba feliz por el triunfo de "los vecinos". Entre todos, le dieron una paliza, tras lo cual, como ratas y pedazos de mierda cobardes que son, se dieron a la fuga. Gracias a Dios, fueron detenidos. En Baracaldo, a otros amables lugareños les pareció interesante ir a plantarse, gritar e imprecar, a jóvenes y no tan jóvenes, culpables de ir a ver el partido a la pantalla gigante de un pabellón. Uno se pregunta si alguno de esos respetuosos abertzales no sería quién después provocó una avería eléctrica que logró interrumpir la emisión.
Éstas tácticas no creo las hayan aprendido viendo concentraciones de defensores de la Selección Nacional (la única que hay con ese nombre), a las puertas de los estadios donde juega su Selección Autonómica (cuando se ponen de acuerdo en como llamarla, claro).
Luego es fácil decir "bah, si eran cuatro". ¿Qué queréis que os diga? Yo soy de los que opinan que es mejor el pensar "las cosas no pasan hasta que pasan", que el pensar "no va a pasar nada". Yo no tengo hijos, pero si los tuviera y me dijeran que se marchaban, que iban a celebrar el triunfo de España, por las calles de Bilbao, u otra localidad del País Vasco, les diría, "no, hijo, quédate aquí, a salvo de nacionalistas fascistoides, de energúmenos que no saben manejar un canuto, pero sí un bate de beisbol, de cobardes que atacan en manada y huyen como alimañas que son".
Eso le diría. Porque me vería obligado a explicarle que hay rincones de España donde no hay libertad, donde no te queda otra que callar y mirar para otro lado, esperando que no te echen el ojo o sospechen de tí, donde no puedes poner la bandera nacional porque es sinónimo de pintarte una diana en la ventana...
¿Cuántos celebrarían el triunfo que para todos los españoles ha supuesto la victoria en el Mundial en esas ciudades vascas y catalanas si no hubiera el miedo y el temor que hay?
Para ello, no tienen más que obviar las audiencias televisivas que demuestran el interés con que se siguen las andanzas del equipo nacional del "país vecino". Basta con no oir los cláxones que suenan al acabar el partido. Es suficiente con no asomarte a los bares donde, mayoritariamente, la gente permanece pegada a la pantalla. No hay problema. Son nacionalistas. Ignorar datos y hechos es su especialidad.
También es muy interesante pasar por encima de ciertos detallitos.
En Bilbao, un grupo de personas, encabezadas por un necesariamente imbécil de 36 años, agredió a unas personas que, libremente, celebraban la victoria de España. En Zarauz, otros simpáticos nacionalistas, se bajaron de un coche para dar atacar a otra persona que se mostraba feliz por el triunfo de "los vecinos". Entre todos, le dieron una paliza, tras lo cual, como ratas y pedazos de mierda cobardes que son, se dieron a la fuga. Gracias a Dios, fueron detenidos. En Baracaldo, a otros amables lugareños les pareció interesante ir a plantarse, gritar e imprecar, a jóvenes y no tan jóvenes, culpables de ir a ver el partido a la pantalla gigante de un pabellón. Uno se pregunta si alguno de esos respetuosos abertzales no sería quién después provocó una avería eléctrica que logró interrumpir la emisión.
Éstas tácticas no creo las hayan aprendido viendo concentraciones de defensores de la Selección Nacional (la única que hay con ese nombre), a las puertas de los estadios donde juega su Selección Autonómica (cuando se ponen de acuerdo en como llamarla, claro).
Luego es fácil decir "bah, si eran cuatro". ¿Qué queréis que os diga? Yo soy de los que opinan que es mejor el pensar "las cosas no pasan hasta que pasan", que el pensar "no va a pasar nada". Yo no tengo hijos, pero si los tuviera y me dijeran que se marchaban, que iban a celebrar el triunfo de España, por las calles de Bilbao, u otra localidad del País Vasco, les diría, "no, hijo, quédate aquí, a salvo de nacionalistas fascistoides, de energúmenos que no saben manejar un canuto, pero sí un bate de beisbol, de cobardes que atacan en manada y huyen como alimañas que son".
Eso le diría. Porque me vería obligado a explicarle que hay rincones de España donde no hay libertad, donde no te queda otra que callar y mirar para otro lado, esperando que no te echen el ojo o sospechen de tí, donde no puedes poner la bandera nacional porque es sinónimo de pintarte una diana en la ventana...
¿Cuántos celebrarían el triunfo que para todos los españoles ha supuesto la victoria en el Mundial en esas ciudades vascas y catalanas si no hubiera el miedo y el temor que hay?
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domingo, 11 de julio de 2010
CUESTIÓN DE CIFRAS

Hubo mucha gente en la manifestación de Barcelona. Lo cual, no deja de ser llamativo, dado que el Estatuto logró el apoyo de menos de tres cuartas partes de la menos de la mitad del electorado que se molestó en ir a expresar su opinión en aquel referendum.
Resumiendo, algo tan importante y trascendente como la modificación de un Estatuto de Autonomía, se aprobaba con el apoyo del 36 por ciento del electorado.
Eso, en sí, ya es un error.
La aprobación del Estatuto de 1979 se produjo con una participación superior al 60 por ciento. Y con unos votos favorables de más de 2 millones trescientos mil. Al menos, entoces, hablábamos de un 53 por ciento de los llamados a votar.
Es decir, que con un censo mayor, el Sí, cayó en más de medio millón de votos, medio millón, que se dice pronto, porcentualmente, más de un 20 por ciento. Y pasó de un 53 por ciento del electorado a un 36 por ciento.
Eso se podría calificar de auténtico desplome.
Sin embargo, mirando ayer las imágenes de la manifestación, no da esa impresión.
Yo no voy a negar la mayor. Para los convocantes, fue un éxito. Es cierto que no todo eran catalanes. Es cierto que fue una manifestación de churras y merinas. Es cierto que se mezclaban personas que estaban a favor del Estatut, con personas a las que les importaba una higa el Estatut, pero que quieren que España diga Amén, sea legal o no, a lo que los catalanes decidan más o menos mayoritariamente, y con personas que, de hecho, están en contra del Estatut, porque quieren la independencia.
El resultado, una gran marcha, pero sin una lectura única posible.
Depende donde leas, observarás que es un éxito de los que defienden el nuevo Estatuto, en contra de las voces de miles de manifestantes que están en contra, u observarás que fue un éxito de los independentistas, en contra de los miles y miles que opinan que Cataluña no se debe separar de España.
Por desgracia, lo que sí fue, sin duda, y ahí sí estaban todos de acuerdo, es una manifestación en contra del respeto a la Ley, en contra de las Normas que todas las Autonomías están obligadas a respetar, en contra de los millones de españoles, catalanes incluidos, que votaron Sí a la Constitución...
Porque, resumamos cifras.
Sí al Estatuto 2006 1.881.765
Sí al Estatuto 1979 2.322.355
Sí a la Constitución Española en Cataluña, 2.701.870
Ayer llenaron las calles y gritaron mucho. Pero, en Democracia, las personas hablan en las urnas. Y, en este caso, al menos, para mí, los números son claros. A pesar de contar con unos 800.000 electores más que en 1978, el apoyo al Estatuto estuvo, casi un millón de votos por debajo del apoyo a la Constitución.
Y para modificar o cambiar algo tan importante, como es ésta, lo menos que se puede exigir es un respaldo en las urnas claro y mayoritario. Como mínimo, mínimo, la mitad del electorado, no un 36 por ciento, aunque griten muy alto.
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lunes, 5 de julio de 2010
HOLA DON PEPITO, HOLA DON JOSÉ

Pués no, no se dan por satisfechos con haber sacado adelante la mayor parte de un articulado lesivo para los intereses generales de España. No es suficiente. Básicamente, ¿por qué? Porque dicho interés general les importa un carajo.
El señor Montilla lo ha dicho claramente. Él se siente español. Ahora, eso sí, no me ha quedado claro qué interpreta por ser español. En que punto se sitúa el interés por el bien común de todos los españoles. El deseo de alcanzar, en todo el territorio, un nivel semejante de prosperidad. No sé muy bien que pasos propone por igualar rentas, poder adquisitivo, listas de espera, modelos impositivos.
¿Qué es ser español, señor Montilla? ¿Tener un DNI semejante? O tampoco. ¿Qué es? ¿Saltarse la Ley a la torera? ¿Como con los formularios de matriculación? ¿Como con las embajadas catalanas? Y, eso sí, cuando vengan mal dadas, correr a pedir sopitas a Madrid.
Ahora el español catalanista y federalista, señor Montilla se ha lanzado a su siguiente cruzada. Tras lograr sacar adelante la mayoría del articulado del nuevo Estatuto, refrendado en su momento por una minoría de catalanes, ha iniciado una ofensiva para conseguir el resto. El señor Montilla no pone en duda su declarada inconstitucionalidad. Demasiado lo sabe él. No. Lo que hay que hacer es amoldar el marco jurídico y legal de toda España, de modo que sus objetivos tengan cabida.
Parece ser que lo que pretendían no era hacer un nuevo Estatuto dentro de las posibilidades que la Constitución te da. Lo que querían era dotar a España de un nuevo sistema jurídico, legal y político a su propio gusto e interés.
Básicamente era como si el señor Montilla comenta:
-"Buenas, es que yo quería matar a mi suegra."
Y recibiera una respuesta, años después:
-"Verá, se lo aceptamos pero sólo si lo interpretamos como darla unos cachetes, nada más."
A lo que Montilla, lógicamente indignado, respondería convocando una manifestación de yernos a la que asistirían todos aquellos que, si bien dejando claras sus simpatías por la suegra, convendrían en que es mejor cargársela, dónde va a parar.
Y no contento con eso, hablaría con su gran valedor, el señor Rodríguez Zapatero, a la sazón, Presidente de algo que no sabe muy bien lo que es, ni de hecho, por qué lo es, para que solucionara las cosas.
-"Hola, Don Pepito.", le diría.
-"Hola, Don José.", escucharía.
-"Uy, uy, uy, si te cuento lo que me ha pasado, Pepito. ¡No te lo vas a creer!
Sin duda recibiría como respuesta:
-"Tranquilo hombre, que si entre socialistas hemos de ayudarnos, entre Joses hemos de ayudarnos, entre Presidentes de no se sabe muy bien qué, hemos de ayudarnos..., pués entre socialistas llamados Jose que presiden no se sabe muy bien qué, ya ni te cuento." (sonrisa oreja a oreja incluida)
A lo que Montilla se quedará tranquilo y satisfecho, diciéndose a sí mismo:
-(Ya, ya. El que no sabes que presides eres tú, chavalín.)
Mientras que el otro cavilará:
-(Umm, Montilla dice que lo suyo es un País..., a veces, le llama Nación. Pero, ¿eso no es lo que presido yo? ¿O no? Entonces, ¿será lo suyo Nación y lo mío País? ¿Quizá al revés? Y entonces, ¿qué serán las Regiones? ¿Se lo pregunto? No, mejor no, que me lía. A ver si Sonsoles me lo explica esta noche.)
Y así, más o menos irónicamente expresado, marchan las cosas en nuestro otrora gran Nación. Gobernados por ignorantes e iletrados. Arbitrados por estómagos agradecidos. Si alguna vez exisitó un partido amañado, es éste. ¿Qué se puede esperar de un País que gira en torno a lo que decidan en una reunión José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla? ¡Pero si había conversaciones entre Epi y Blas en Barrio Sésamo mucho más sesudas...!
Y mientras, pacientes, esperando su momento, pasado el verano, los Urkullu Boys.
Cágate lorito.
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martes, 1 de junio de 2010
RESPONSABILIDAD
Si alguien está superando en nuestros corazones y en nuestras simpatías, estos días, a nuestro adorado Zapatero, ése no es otro que el Sr. Durán i Lleida. Difícil es cuando hablamos de virtudes, de conocimientos, de talante, de saber estar, de magnanimidad, de preparación, de sinceridad, el superar el curriculum del Presidente del Gobierno de España.
Pero Durán lo ha conseguido. Y lo ha conseguido porque, a las virtudes, los conocimientos, el talante, el blá, blá, blá, este prohombre ha añadido otra categoría donde ha demostrado ser un auténtico campeón.

LA RESPONSABILIDAD.
Sí, amigos míos, sí. Durán, el responsable. Este probo caballero ha realizado todo un ejercicio en ese sentido.
Durán, el responsable, sabía que no podía oponerse a las medidas del Gobierno. El cuerpo le pedía votar "no". El cuerpo le pedía poner a Zapatero al pie de los caballos y forzarle a convocar unas elecciones. Pero eso hubiera sido una falta de responsabilidad.
Porque si algo guía el actuar de este POLÍTICO con mayúsculas, es, sin duda, el interés de todos los españoles. Gallegos, andaluces, asturianos, murcianos..., sí, también los catalanes, pero como unos españoles más. Por todos ellos mira este bondadoso caballero.

Su abstención en la votación sobre las medidas propuestas por Zapatero y su coro de mariachis no tuvo absolutamente nada que ver con la posibilidad de que unas elecciones generales pudieran coincidir con las regionales catalanas. ¡Por favor! ¿Quién osa pensar tamaña mezquindad? Tampoco tuvo nada que ver con el hecho indudable de que unas elecciones en este momento, darían una comodísima mayoría absoluta al PP, lo que, al menos hipotéticamente, puede no interesar a los nacionalistas.
¡Pero, ¿cómo va a estar pendiente de esas tonterías un hombre tan responsable?!
Para que no quedara duda, este ejemplo de rectitud, dejó claro, a posteriori, que cree que se deberían convocar elecciones. De hecho, él podía haber ayudado a forzarlas. Pero, claro, no hubiera sido una actitud responsable.
Mucho mejor bendecir las medidas de un Gobierno botarate, incapaz, al que Europa le ha sacado tarjeta amarilla y que se ha librado de la roja por el árbitro.

Ésta es la suerte de este Gobierno, o, lo que es lo mismo, la mala suerte de los españoles. Siempre van a encontrar un nacionalista responsable que les ayude. Ahora le ha tocado a Durán, mientras que el PNV votó "no". Ya llegarán los Presupuestos Generales de 2011. Entonces, seguro que a los catalanes les corresponderá votar en contra, mientras que los vascos serán quienes, entonces, hagan el ejercicio de responsabilidad.
Siempre habrá algo que desde Madrid puedan ofrecer y en Vitoria o Barcelona aceptar. Siempre habrá margen para el mercadeo. Siempre habrá una manera de explicar lo inexplicable.
El PSOE se ha esmerado para sacar adelante un plan que contradecía TODA su política anterior de seis años; que dejaba claro que se han equivocado en todas y cada una de sus decisiones; que, por lógica, si hubieran acertado con alguna, al menos, no estaríamos tan mal; que mintió para ganar unas elecciones y ahora acusa a la oposición de no decirles "Amén Jesús" por motivos electorales. Y le ha salido bien. Y, claro, tan felices.
Durán se ha esmerado para explicar por qué, creyendo que se debería disolver el Parlamento y dejar hablar a las urnas, ha tomado la única decisión que invalidaba, a corto plazo, esta opción. Y lo ha explicado como una actitud responsable. Y se quedan tan anchos.
El PNV, orgullosísimo, en estos momentos, con su "no", no tendrá ningún problema en explicar un voto diferente en futuras ocasiones. ¡Pués faltaría más! Si un partido ultracatólico, fundador de la Democracia Cristiana, ha podido explicar sin sonrojarse el "sí" a una vergonzante y vergonzosa ampliación de la Ley del Aborto a su católica feligresía, ¿qué problema va a tener para hacer una pirueta y apoyar al PSOE cuando lo necesite?

Y, entre ponte bien y estate quieta, el PSOE espera ver pasar las semanas, los meses y, con un poco suerte, un par de años. Confían en que, para entonces, algún español haya recuperado su empleo, algún otro haya conseguido un crédito del banco, las cosas ya no estén tan mal. Con eso y un poco de trabajo sucio de El País, Público y los Cejijuntos, más la mala memoria del español, esperan sacar adelante las elecciones.
Difícil tarea, visto desde la perspectiva actual, pero no imposible. Y ellos lo saben.
De momento, a lo suyo. A ir quemando etapas. A esperar a que escampe. Aunque ellos ya no tienen paraguas, ni choto siquiera, siempre hay algún bienhechor responsable que se lo procurará.
Ponga un nacionalista en su vida y alcanzará la felicidad.
Pero Durán lo ha conseguido. Y lo ha conseguido porque, a las virtudes, los conocimientos, el talante, el blá, blá, blá, este prohombre ha añadido otra categoría donde ha demostrado ser un auténtico campeón.

LA RESPONSABILIDAD.
Sí, amigos míos, sí. Durán, el responsable. Este probo caballero ha realizado todo un ejercicio en ese sentido.
Durán, el responsable, sabía que no podía oponerse a las medidas del Gobierno. El cuerpo le pedía votar "no". El cuerpo le pedía poner a Zapatero al pie de los caballos y forzarle a convocar unas elecciones. Pero eso hubiera sido una falta de responsabilidad.
Porque si algo guía el actuar de este POLÍTICO con mayúsculas, es, sin duda, el interés de todos los españoles. Gallegos, andaluces, asturianos, murcianos..., sí, también los catalanes, pero como unos españoles más. Por todos ellos mira este bondadoso caballero.

Su abstención en la votación sobre las medidas propuestas por Zapatero y su coro de mariachis no tuvo absolutamente nada que ver con la posibilidad de que unas elecciones generales pudieran coincidir con las regionales catalanas. ¡Por favor! ¿Quién osa pensar tamaña mezquindad? Tampoco tuvo nada que ver con el hecho indudable de que unas elecciones en este momento, darían una comodísima mayoría absoluta al PP, lo que, al menos hipotéticamente, puede no interesar a los nacionalistas.
¡Pero, ¿cómo va a estar pendiente de esas tonterías un hombre tan responsable?!
Para que no quedara duda, este ejemplo de rectitud, dejó claro, a posteriori, que cree que se deberían convocar elecciones. De hecho, él podía haber ayudado a forzarlas. Pero, claro, no hubiera sido una actitud responsable.
Mucho mejor bendecir las medidas de un Gobierno botarate, incapaz, al que Europa le ha sacado tarjeta amarilla y que se ha librado de la roja por el árbitro.

Ésta es la suerte de este Gobierno, o, lo que es lo mismo, la mala suerte de los españoles. Siempre van a encontrar un nacionalista responsable que les ayude. Ahora le ha tocado a Durán, mientras que el PNV votó "no". Ya llegarán los Presupuestos Generales de 2011. Entonces, seguro que a los catalanes les corresponderá votar en contra, mientras que los vascos serán quienes, entonces, hagan el ejercicio de responsabilidad.
Siempre habrá algo que desde Madrid puedan ofrecer y en Vitoria o Barcelona aceptar. Siempre habrá margen para el mercadeo. Siempre habrá una manera de explicar lo inexplicable.
El PSOE se ha esmerado para sacar adelante un plan que contradecía TODA su política anterior de seis años; que dejaba claro que se han equivocado en todas y cada una de sus decisiones; que, por lógica, si hubieran acertado con alguna, al menos, no estaríamos tan mal; que mintió para ganar unas elecciones y ahora acusa a la oposición de no decirles "Amén Jesús" por motivos electorales. Y le ha salido bien. Y, claro, tan felices.
Durán se ha esmerado para explicar por qué, creyendo que se debería disolver el Parlamento y dejar hablar a las urnas, ha tomado la única decisión que invalidaba, a corto plazo, esta opción. Y lo ha explicado como una actitud responsable. Y se quedan tan anchos.
El PNV, orgullosísimo, en estos momentos, con su "no", no tendrá ningún problema en explicar un voto diferente en futuras ocasiones. ¡Pués faltaría más! Si un partido ultracatólico, fundador de la Democracia Cristiana, ha podido explicar sin sonrojarse el "sí" a una vergonzante y vergonzosa ampliación de la Ley del Aborto a su católica feligresía, ¿qué problema va a tener para hacer una pirueta y apoyar al PSOE cuando lo necesite?

Y, entre ponte bien y estate quieta, el PSOE espera ver pasar las semanas, los meses y, con un poco suerte, un par de años. Confían en que, para entonces, algún español haya recuperado su empleo, algún otro haya conseguido un crédito del banco, las cosas ya no estén tan mal. Con eso y un poco de trabajo sucio de El País, Público y los Cejijuntos, más la mala memoria del español, esperan sacar adelante las elecciones.
Difícil tarea, visto desde la perspectiva actual, pero no imposible. Y ellos lo saben.
De momento, a lo suyo. A ir quemando etapas. A esperar a que escampe. Aunque ellos ya no tienen paraguas, ni choto siquiera, siempre hay algún bienhechor responsable que se lo procurará.
Ponga un nacionalista en su vida y alcanzará la felicidad.
lunes, 26 de abril de 2010
DE POCOS A MENOS
Otro fin de semana de refrendos independentistas en Cataluña. Otro fin de semana de borreguismo inaccesible al desaliento. Uno podría pensar que, si efectivamente en esa región española existiera un verdadero afán independentista, un "ansia de libertad" como la que predican algunos de sus políticos, la gente se echara a la calle en masa para confirmarlo, depositando un papel en las miles de urnas que, a la sazón, reparten por el territorio.
Pero no. No nos engañemos. A los catalanes les importa un rábano. Como un rábano les importaba el nuevo Estatuto de Autonomía, cuyo referendum contó con una participación absolutamente irrisoria que, ya de por sí, debería ser suficiente para invalidar su aplicación. Porque, opino, para dar luz verde a una modificación legal tan importante como es un nuevo Estatuto, lo mínimo que hay que pedir es que haya una voluntad social y popular suficiente.
Sin embargo, en el caso del Estatuto, como en el caso de los Gilireferendos independentistas, el único interés que se observa es el de la clase política, enfrascada en lograr, de la manera que sea, incrementar su cota de poder y, sobre todo, incrementar el montante de dinero público que poder manejar a su antojo. Eso, y no otra cosa, es lo que pretenden. Al final, siempre es cuestión de dinero.
Y si se demuestra una vez y otra y otra que al común de los catalanes todas estas historias les importan un comino, menos aún les interesa a esos políticos lo que piense el ciudadano medio catalán, no te cuento del resto de España.
Que el referendum no interesó como para ir a las urnas a la mitad de los catalanes... da igual. Con los que fueron vale. Que a los referendums independentistas van menos todavía... ¡qué más da! Se trata de ir sembrando para poder recoger algún día.
Pero no. No nos engañemos. A los catalanes les importa un rábano. Como un rábano les importaba el nuevo Estatuto de Autonomía, cuyo referendum contó con una participación absolutamente irrisoria que, ya de por sí, debería ser suficiente para invalidar su aplicación. Porque, opino, para dar luz verde a una modificación legal tan importante como es un nuevo Estatuto, lo mínimo que hay que pedir es que haya una voluntad social y popular suficiente.
Sin embargo, en el caso del Estatuto, como en el caso de los Gilireferendos independentistas, el único interés que se observa es el de la clase política, enfrascada en lograr, de la manera que sea, incrementar su cota de poder y, sobre todo, incrementar el montante de dinero público que poder manejar a su antojo. Eso, y no otra cosa, es lo que pretenden. Al final, siempre es cuestión de dinero.
Y si se demuestra una vez y otra y otra que al común de los catalanes todas estas historias les importan un comino, menos aún les interesa a esos políticos lo que piense el ciudadano medio catalán, no te cuento del resto de España.
Que el referendum no interesó como para ir a las urnas a la mitad de los catalanes... da igual. Con los que fueron vale. Que a los referendums independentistas van menos todavía... ¡qué más da! Se trata de ir sembrando para poder recoger algún día.
¡Qué importa que cada vez vayan menos! Los políticos tienen lo que quieren. Lo que pretenden, que no es otra cosa que convertir una opinión absolutamente minoritaria en el conjunto de la población, como fue el sí al Estatuto, como es el sí a la independencia, en absoluto dogma de fé.
Y a partir de ahí, arramplar con lo que puedan.
viernes, 23 de abril de 2010
MONTILLA EL PATÉTICO
Acabo de leer en el periódico deportivo MARCA el reportaje sobre el funeral y homenaje que, ayer, se dio al español universal Juan Antonio Samaranch en Barcelona.
No puedo entender como no puedo buscarlo en la página web del citado periódico para incluirlo aquí. Pero no les voy a acusar. Soy lo suficientemente torpe con estas cosas como para arriesgarme a meterme con nadie que, a lo mejor, no ha hecho nada.
Resumo.
Montilla resultó ridículo ayer cuando habló de Juan Antonio Samaranch, o, lo que es lo mismo, cuando habló de un hombre cuyos méritos y trabajos le sitúan muy, muy, muy alejados de lo que este andaluz, Montilla, representa.
Ante miles de personas, representantes de altas instancias del resto del mundo, Montilla, el andaluz, se limitó a emplear esa lengua española que el ha conocido hace cuatro días, el catalán.
Este señor INSULTÓ al resto de los españoles y faltó el respeto a sus invitados extranjeros, hablándoles, sólo, en una lengua española minoritaria.
Debo defender el uso del catalán. Faltaría más. Una lengua es cultura. Hay que preservarla como tal, dentro de una lógica.
Pero que una autoridad regional haga uso tan sólo de esa lengua para dirigirse a un público ecléctico y, en muy importante cuantía, extranjero... es, simple y llanamente, mala educación.
Y, también, una falta de respeto para los catalanes, no olvidemos, a su cargo, que no conocen la lengua regional, sino, sólo, la nacional. Algo suficiente, según reza la Constitución que "los españoles nos hemos dado".
Montilla, hijo de Andalucía, o, lo que es lo mismo, de España, eres patético. Porque todo un presidente de un organismo, por regional que este sea, como la Generalidad, tiene que mantener, como mínimo, unas formas y una educación.
Montilla, hijo de Andalucía, eres patético, porque, con tu estúpida forma de actuar, has insultado a muchos catalanes y a todos los españoles, tus compatriotas, los compatriotas de los andaluces y de los catalanes.
Montilla, hijo de Andalucía, eres patético, porque, en vez de luchar por una Cataluña unida con el resto del España, con el resto de su pasado común, te dejas llevar por tus intereses electorales...
incluso en los funerales por un español, catalán universal, como Juan Antonio Samaranch.
No osas insultarle porque sabes que su leyenda te pilla demasiado "alto", y optas por hacerlo con tus palabras, inútiles e insulsas. Palabras cuyo único sentido es el ser pronunciadas sólo en catalán, y, así, insultar a todos los españoles para lograr unos votos.
Insultar a todos los españoles, empezando por nuestro gran Juan Antonio Samaranch.
No puedo entender como no puedo buscarlo en la página web del citado periódico para incluirlo aquí. Pero no les voy a acusar. Soy lo suficientemente torpe con estas cosas como para arriesgarme a meterme con nadie que, a lo mejor, no ha hecho nada.
Resumo.
Montilla resultó ridículo ayer cuando habló de Juan Antonio Samaranch, o, lo que es lo mismo, cuando habló de un hombre cuyos méritos y trabajos le sitúan muy, muy, muy alejados de lo que este andaluz, Montilla, representa.
Ante miles de personas, representantes de altas instancias del resto del mundo, Montilla, el andaluz, se limitó a emplear esa lengua española que el ha conocido hace cuatro días, el catalán.
Este señor INSULTÓ al resto de los españoles y faltó el respeto a sus invitados extranjeros, hablándoles, sólo, en una lengua española minoritaria.
Debo defender el uso del catalán. Faltaría más. Una lengua es cultura. Hay que preservarla como tal, dentro de una lógica.
Pero que una autoridad regional haga uso tan sólo de esa lengua para dirigirse a un público ecléctico y, en muy importante cuantía, extranjero... es, simple y llanamente, mala educación.
Y, también, una falta de respeto para los catalanes, no olvidemos, a su cargo, que no conocen la lengua regional, sino, sólo, la nacional. Algo suficiente, según reza la Constitución que "los españoles nos hemos dado".
Montilla, hijo de Andalucía, o, lo que es lo mismo, de España, eres patético. Porque todo un presidente de un organismo, por regional que este sea, como la Generalidad, tiene que mantener, como mínimo, unas formas y una educación.
Montilla, hijo de Andalucía, eres patético, porque, con tu estúpida forma de actuar, has insultado a muchos catalanes y a todos los españoles, tus compatriotas, los compatriotas de los andaluces y de los catalanes.
Montilla, hijo de Andalucía, eres patético, porque, en vez de luchar por una Cataluña unida con el resto del España, con el resto de su pasado común, te dejas llevar por tus intereses electorales...
incluso en los funerales por un español, catalán universal, como Juan Antonio Samaranch.
No osas insultarle porque sabes que su leyenda te pilla demasiado "alto", y optas por hacerlo con tus palabras, inútiles e insulsas. Palabras cuyo único sentido es el ser pronunciadas sólo en catalán, y, así, insultar a todos los españoles para lograr unos votos.
Insultar a todos los españoles, empezando por nuestro gran Juan Antonio Samaranch.
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