Ha sido una obsesión, atemporal, de la izquierda, el provocar una sensación social global de que la Iglesia, el Catolicismo, la Religión, (entendida, como tal, por supuesto, la Católica, la única que les incomoda) son cosas del pasado, términos caducos asociados, sí o sí, a otros sustantivos como Inquisición, Torturas, Pederastia...

El hecho de creer o no creer en la existencia de Dios es muy libre, por supuesto. Racionalidad o Fé. Lo increible de la existencia de un Dios Supremo que sea Eterno o la Fé y la consideración de que, por atrás que nos vayamos, en la noche de los tiempos, algo tuvo que haber que hizo que, de la nada más absoluta, surja la vida y el mundo que hoy conocemos.
Se habla de Bing Bang o de lo que sea. No entiendo, lo confieso. Pero muy bueno y educativo tiene que ser un científico, para convencerme de que de la nada más absoluta, puedan nacer ciertos elementos que, poco a poco, acabaron dando lugar a la Vida y a la Tierra.
Y algo tuvo que hacer que, del vacío absoluto, surgiera el más mínimo átomo de materia.

Pero esta entrada, en la que, como siempre, acabo divagando, es sólo para recordar que, en España, hay un sentimiento católico mayoritario (más mayoritario, aún, si lo consideramos como un sentimiento creyente, junto a otros). Que la obsesión enfermiza de la Progresía dominante por eliminar los símbolos que constituyen parte del acervo histórico, cultural y religioso de una gran mayoría de los ciudadanos, sólo es otra forma de aplicar su particular visión de la realidad, su particular Memoria Histórica, según la cual, grandes realidades indiscutibles desde un punto de vista real, se eliminan de un plumazo por mor de la España futura que estos indigentes morales, culturales y educativos quieren crear.
España es, lo quieran o no, católica. Como tal, debería legislarse y vivir. No hablamos de no comer carne los viernes. Hablamos de reconocer que, la España de hoy, su Pasado, su Presente y, tampoco, su Futuro, se puede entender olvidando este dato absolutamente objetivo.
España es Católica, a Dios gracias. Porque, catolicismo, tal y como a mí, los religiosos me han enseñado, es sinónimo de Paz, de Amor, de Respeto, de Educación, de Cultura, de...

De tantas cosas que, cualquier persona, hoy en día, creyente o no, debería adoptar como forma de enteder la vida.
Pero no.
En España prima más la opinión de los Sindicatos, con sus 3.248.736 afiliados, menos de la mitad de quienes afirman ir a Misa cada fin de semana, 6.457.103. Prima más la opinión de los cineastas cejunos, que convocan, cada semana, en las salas de cine, a 2.115.000 personas. Prima más la opinión de cualquiera. Prima la opinión de quién la Izquierda y la Progresía dominante, designen. No os quepa duda de que la opinión de la Federación de Gays y Lesbianas, tendrán mucho más eco en el desarrollo de la labor de nuestra casta política que lo que digan los Católicos, sus Familias.
Pero, ¿qué puede hacer la simple opinión de 33 millones pasados de católicos, ante lo que dice el nuevo oráculo socialista, el nuevo Che, el gran José Luisín? Nada.