Empecé a escribir esta entrada la semana pasada con una idea en la mente. Siempre he pensado de la importancia de la presencia institucional de un partido nacional identitario, claro y contundente en la defensa de nuestra Historia y nuestros Valores, un partido que no se pliegue a lo políticamente correcto, que diga lo que la gente de la calle dice.
No estoy, con ello, afirmando que se convirtiera en mi opción de voto. No me gusta que se me encuadre entre los simpatizantes de ninguna formación determinada. Todo partido político contiene los suficientes errores de bulto en su día a día como para justificar el no repetir el voto que la última vez le dieras.
Pero como español de a pie, considero muy importante para el futuro de nuestra Nación que aquí, como en ya no pocos países europeos, surja una corriente política en ese sentido y con la suficiente implantación.
El PP no responde a esas intenciones. Subyacen en él demasiadas pulsiones periféricas. Teniendo la posibilidad de abanderar una necesaria recentralización del Estado, máxime en estos momentos, cuando se le augura una victoria en las Generales y se multiplican las noticias sobre la situación de las cajas autonómicas, el PP ha optado por una política meliflua, tímida. Una especie de más de lo mismo, pero un poco mejor gestionado.
Por eso resulta fundamental un partido que logre representación y ocupe ese espacio electoral.
Pero ya sabemos lo que hay. Dentro del mundo de los partidos políticos llamados a ello, partidos de índole transversal o patriota o como queramos denominarlos, sólo encontramos recelos, divisiones, inquinas y ombliguismo. Sus líderes parecen preferir perpetuarse en su insignificancia, antes de dar su brazo a torcer, antes de dar, todos un paso atrás para dar, juntos, un paso adelante.
Olvidan que sus diferencias, en lo ideológico, son , de seguro, bastante menores que las que se pueden dar entre diferentes corrientes de los grandes partidos. La diferencia es que éstas saben que, fuera de ellos, no son nada.
En las últimas europeas, estos partidos apenas sumaron, entre todos, unos 60000 votos. AES, que siempre se articula como la gran expectativa, la gran esperanza, nunca acaba de dar el salto que se espera. De otros, ni tanto. DN, FrN, las distintas Falanges, MSR, SPES, E2000, ... y más. Todos centrados en su "por un puñado de votos".
Sin embargo, hay un partido político que, por fin, ha logrado dar el salto y lograr unos resultados electorales notables. Se trata de PxC. 65000 votos y muchos representantes en las últimas municipales. Y sólo en Cataluña.
Y éso significa, sobre todo, publicidad, darse a conocer, ser contemplado como posibilidad real de voto, llegar al electorado, aparecer habitualmente en las noticias... todo lo que no tienen los demás partidos, ni juntos ni separados.
Por eso, y ante los rumores sobre la posibilidad de que la formación que lidera Anglada pudiera presentarse, también, a las Generales, concurriendo en otras regiones de España, y no sólo Cataluña, el resto de los partidos políticos patriotas debieran hacer examen de conciencia y considerar la posibilidad de tantear a PxC para concurrir bajo unas mismas siglas en toda España. Nada más fácil que elaborar las listas en base a militantes o votos en cada región.
Una PxC que aporta este caudal de votos, este efecto llamada, con el apoyo unánime de otros partidos que se hagan conscientes de que éste puede ser el momento que España necesita, estaría capacitado para lograr unos resultados muy importantes, si no en escaños, dado nuestro penoso sistema electoral, si, al menos, en número de votos y tanto por cien.
Y no sería raro pensar en alcanzar algún representante y tener voz en el Parlamento.
Pero, para eso hace falta altura de miras y humildad. Hace falta minimizar las diferencias y maximizar las coincidencias. Hace falta priorizar el bien común sobre el individual. Hace falta una unión de fuerzas tras unas mismas siglas que podrían ser PxE, Plataforma por España.
Pero supongo que no va a pasar. ¿Quién está dispuesto a dar su brazo a torcer para que este proyecto sea posible? En muchos foros se viene reclamando algo en este sentido. Algún día, quienes tienen que oir, oirán.
No quiero acabar esta entrada sin comentar la aportación de Carlos Fernández Ocón, a través de sus comentarios tras la primera parte.
Lo principal, opino, la posibilidad de que Unión Progreso y Democracia pueda ser ese partido que España necesita.
UPyD, en mi opinión, se está convirtiendo en la formación que representa, más fielmente, una opción recentralizadora para España. Son los que más alto y claro están denunciando el problema que el sistema autonómico actual está suponiendo para el futuro de nuestra Nación. Están abanderando una posición en la que, en principio, debería encontrarse con el PP, como con una gran militancia de este partido hace. Pero los de Rajoy, en estos momentos, no están allí. Tienen demasiadas presiones internas, tienen demasiados pactos que conseguir en el futuro, tienen demasiado que ofrecer para conseguir otras cosas, que no les queda margen para escuchar a sus propios votantes.
Una UPyD con presencia importante en el Parlamento podría ser un garante de estabilidad en España y permitiría al PP, si no tuviera mayoría absoluta, alcanzar acuerdos con una formación con la que tiene en común muchas ideas sobre las necesidades de España, sobre todo, les permitiría, quizá, poder huir de los nacionalistas a la hora de buscar compañeros de viaje.
Pero, por otra parte, no veo que UPyD sea el partido que pueda responder a las aspiraciones del posible votante de un partido como PxC. ¿Quién sabe? ¿Se podría amalgamar en España una opción tipo Liga Norte italiana?
Son sólo impresiones mías. Mi opinión, cuerpo electoral hay. Más en esta situación de descontento social. Pero esas personas, ahora mismo, no saben a quién votar. En Cataluña han dado ejemplo de como hay que trabajar para confirmarse como una opción real.
Extrapolarlo al resto de España es el siguiente e imprescindible paso a dar.









