Cito, textualmente, un extracto de la noticia que publica hoy, entre otros, El Correo Español bajo el titular "El fiscal superior del TSJPV asegura que la Justicia "será generosa" con los terroristas que pidan perdón".
El fiscal del TSJPV "ha pedido a los terroristas "valentía" para aceptar la realidad democrática y plural y el deseo del pueblo de vivir en paz y libertad. "Dad el paso que todos esperamos, incluidos muchos presos y sus familias y miembros de la izquierda abertzale, disolveos, pedid perdón a las víctimas y a este país por el enorme daño que habéis causado y decid definitivamente que ya está bien", ha dicho.
Según ha explicado, "el pueblo y la justicia, que emana del mismo, sabrá reconoceros el paso que deis en ese sentido y sabrá ser generosa para comenzar de nuevo a construir una sociedad justa, libre y plenamente democrática donde todos quepamos, también vosotros"."
La emoción me nubla la vista ante tan hermosas y bienintencionadas palabras. ¡Vaya bonito, oiga!
Es tan bello el escuchar frases que incluyan palabras como "generosidad", "perdón",...
Es más, no debemos dejar estos conceptos en el estado de meras declaraciones periodísticas, de meros titulares de rotativos. No. Hay que ir más allá.
Como dice el señor fiscal, Juan Ramón Calparsoro, la justicia debe reconocer esos conceptos y actuar en consecuencia. Se debe, por lo tanto, articular un Código Penal sujeto a esa nueva, bienintencionada y progresista visión de la Justicia.
A partir de ahora nos plegaremos a la siguiente ecuación algebracia:
D + P = G
Lo que significaría:
Delito + Perdón = Generosidad
Y tan amigos.
Las palabras del bondadoso fiscal se refieren, principalmente, a esas ovejillas descarriadas que, por un afán cuasiromántico de libertad, se vieron empujadas, muy a su pesar, a asesinar a cientos de personas, amén de cometer otros delitos como secuestrar, robar o amenazar que, de puro banales, no deberían, siquiera, ser contemplados en el Código Penal.
Pero yo, en mi inocencia, entiendo que sería de todo grado injusto valorar más positivamente la petición de perdón de estos señores que la de otros caballeros que ocupan, también, tenebrosas celdas en nuestro cruel y terrorífico sistema penitenciario.
Es por ello que yo abogo por lo siguiente:
Generosidad para el asesino etarra que pida perdón.
Generosidad para el ladrón de bancos que pida perdón.
Generosidad para el ladrón y asesino de viejecitas que pida perdón.
Generosidad para el violador que pida perdón.
Generosidad para el asesino de su mujer, que pida perdón.
Generosidad, de hecho, para cualquier asesino que pida perdón.
Generosidad para el que abuse de bebés y niños pequeños para hacer negocio en internet, que pida perdón.
Y así, sucesivamente. Porque, claro, de humanos es errar y de sabios rectificar, como seguro deberán reconocer las víctimas de los etarras, los bancos robados, las vijecitas, las violadas, las mujeres asesinadas por sus maridos, los niños y los bebés... ¡Generosidad!
Por arrimar el ascua un poco a mi sardina, y dado que yo no me encuadro, hasta el momento, en ninguno de los colectivos que arriba enumero, pediría un esfuerzo extra al Poder Judicial para que amplie su generosidad a otros tremebundos delincuentes, entre los que, me temo, si me hallo.
Generosidad para los conductores que pasen a 71 por un 50, si piden perdón... de rodillas, si hace falta.
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martes, 4 de octubre de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
LAS LECCIONES DEL VERANO
El verano y, sobre todo, el mes de agosto no suelen ser fechas propicias para que se sucedan las noticias ni los grandes titulares sobre política. Al menos, en España.
Las vacaciones de unos, ellos, unido a la desesperación y el hartazgo de otros, nosotros, dan como resultado que ambas partes nos centremos en actividades más lúdicas, tales como asegurarse de que la cerveza no dure tanto como para calentarse en el vaso (que luego, está como el chís).
Sin embargo, este verano de 2011 está siendo un poco sui generis. Esa sensación me da a mí.
Lo mismo es porque, tras un breve impasse, vamos a caer, de lleno, en unas semanas y meses de vorágine política, con unas elecciones en lontananza, que, aunque sean sólo por lo ansiado, tienen una importancia superior a lo habitual.
También puede ser porque, con tantos millones de españoles en paro, el concepto vacaciones de agosto se diluye un montón. Qué se le va a hacer.
Para lo que sí suele ser útil el verano es para el aprendizaje de nuevos temas y materias, vía cursillos intensivos, vía universidad de la vida.
Y, en esta ocasión, hemos tenido la oportunidad de aprender unas cuantas cosas que, hasta ahora, ni sospechábamos.
Hemos aprendido que, no os lo váis a creer, a aquellas personas que actúan de forma vandálica y delincuente, quemando, amedrentando, amenazando, apedreando, robando,..., ¡se les puede detener!
Sí, amigos. ¿No es sorprendente? Han hecho falta unos días de algaradas y graves disturbios en el Reino Unido para que descubramos que "la Policía está para algo". Por mucho que sectores de opinión o periódicos de extrema izquierda (todos tenemos algún nombre en mente) los defiendan, los protagonistas de estos incidentes son unos salvajes. Y las salvajadas, para eso están los Códigos Penales, tienen un precio.
Es de suponer que cunda el ejemplo. Ya sé, ya sé que, en España, estamos acostumbrados a que todos estos capítulos pasen sin apenas detenciones, ni mucho menos, sentencias. Ya sé que en tres días en Reino Unido han sido detenidas más personas por estos motivos que en nuestro País en décadas. Pero algún día las cosas han de cambiar.
Se ponga "Público" como se ponga. Que ya sabemos que la vida es muy dura, que hay mucho parado, que muchos no se pueden dar caprichos, que les cuesta llegar malamente a final de mes... Pero lo mismo ocurre a otras muchas, muchísimas personas, y no por ellos se convierten en zombies descerebrados sedientos de sangre, violencia y destrucción.
Y es que, para más inri, estos últimos días, gracias a la celebración en Madrid de las Jornadas Mundiales de la Juventud, hemos descubierto que hay jóvenes que no amenazan, no queman, no saquean, respetan, ¡incluso se asean! Nosotros que pensábamos que joven era sinónimo de desapego, falta de respeto, macarrismo, suciedad, insultos, amedrentación... Gracias, pués, a estos otros jóvenes de todo el mundo. Yo ya tengo una edad. Pero hay otros muchos que podían tomar nota.
Pero los británicos no sólo nos han enseñado eso. También hemos podido saber que aquellos menores que hayan provocado daños graves ¡podrán ser juzgados como adultos!
¡Toma ya! Ni sospechábamos que éso era posible.
Precisamente en España, donde matar a tus padres o a quien te dé la gana unos días antes de cumplir los 18, apenas se traduce en una leve regañina judicial. Una especie de "mecachis la pichorreta, hombre, ¿por qué me haces esto?". Anda, anda, marcha y que no se repita..., hasta después de los 18.
Yo, inocente de mí, siempre he pensado que la Justicia consiste en aplicar al autor de un delito el castigo acorde a la gravedad del mismo. A Dios gracias, hay países que me dan la razón. ¿Quizá algún día España también?
Se ponga "Público" como se ponga, claro. Que ya sabemos que es terrible jorobarle la vida a un niñito de 17 años y 364 días por un pequeño desliz en el que se haya llevado una o varias vidas por delante. Pero creo que, como parte de su educación, no está mal que aprenda que los hechos tienen consecuencias.
Mas no sólo los británicos están de profes. Hasta los italianos. Sí, sí, los italianos presididos por el ínclito Berlusconi. Un personaje al que es fácil criticar. Sea por su pésimo sentido del humor. Sea por su gusto por determinadas fiestas. Sea por mantenerse alejado de la raya de la legalidad... por el otro lado.
Pero, ya véis. Hasta él, el denostado Silvio, nos acaba de dar una gran lección. Y, quizá, una de las más importantes para nuestra España actual si la aceptamos.
Se puede ahorrar hasta 46000 millones de euros suprimiendo puestos e instancias políticas que no son imprescindibles. ¡46000 millones!
Éso sí es una reducción del gasto.
Y España, inmersa en una coyuntura muy semejante, debería tomar nota. Señor Presidente, no basta con cortarse sólo nueve de las diez uñas de los pies para ahorrar un diez por ciento en filo de tijerillas y prolongar otro tanto la vida útil de las mismas. No.
En nuestra Nación sobran Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas (quizá todas, pero éso es ya otra cuestión),... Nuestro Estado de las Autonomías, ése que se instauró para contentar a aquellas regiones que jamás quisieron ser una simple Autonomía, se ha convertido en una máquina de derrochar ineficientemente el dinero de todos.
Básicamente, estoy convencido que en España pagamos 200 para hacer mal lo que con 100 se podría hacer bien.
En época de vacas gordas, con todos los Partidos chupando del bote a más no poder, es un imposible plantear una disminución del gasto semejante a la italiana a partir de premisas parecidas.
Pero ¿y ahora? Con el agua al cuello, con millones de compatriotas en paro, con la economía que no arranca, con el futuro más negro que los coj... de un grillo,... ¿Ahora no sería el momento?
Nuestros candidatos a Presidente, el hiperactivo cántabro y el hipernosesabemuybienqué gallego, deberían tomar nota. España necesita una transformación radical de su panorama institucional. Radical.
Y se hace ahora o no se hará nunca.
No quisiera acabar de mencionar una última enseñanza veraniega. Podríamos llamarla "la desvergüenza de los nacionalistas".
Pero éso ya es otra historia.
Las vacaciones de unos, ellos, unido a la desesperación y el hartazgo de otros, nosotros, dan como resultado que ambas partes nos centremos en actividades más lúdicas, tales como asegurarse de que la cerveza no dure tanto como para calentarse en el vaso (que luego, está como el chís).
Sin embargo, este verano de 2011 está siendo un poco sui generis. Esa sensación me da a mí.
Lo mismo es porque, tras un breve impasse, vamos a caer, de lleno, en unas semanas y meses de vorágine política, con unas elecciones en lontananza, que, aunque sean sólo por lo ansiado, tienen una importancia superior a lo habitual.
También puede ser porque, con tantos millones de españoles en paro, el concepto vacaciones de agosto se diluye un montón. Qué se le va a hacer.
Para lo que sí suele ser útil el verano es para el aprendizaje de nuevos temas y materias, vía cursillos intensivos, vía universidad de la vida.
Y, en esta ocasión, hemos tenido la oportunidad de aprender unas cuantas cosas que, hasta ahora, ni sospechábamos.
Hemos aprendido que, no os lo váis a creer, a aquellas personas que actúan de forma vandálica y delincuente, quemando, amedrentando, amenazando, apedreando, robando,..., ¡se les puede detener!
Sí, amigos. ¿No es sorprendente? Han hecho falta unos días de algaradas y graves disturbios en el Reino Unido para que descubramos que "la Policía está para algo". Por mucho que sectores de opinión o periódicos de extrema izquierda (todos tenemos algún nombre en mente) los defiendan, los protagonistas de estos incidentes son unos salvajes. Y las salvajadas, para eso están los Códigos Penales, tienen un precio.
Es de suponer que cunda el ejemplo. Ya sé, ya sé que, en España, estamos acostumbrados a que todos estos capítulos pasen sin apenas detenciones, ni mucho menos, sentencias. Ya sé que en tres días en Reino Unido han sido detenidas más personas por estos motivos que en nuestro País en décadas. Pero algún día las cosas han de cambiar.
Se ponga "Público" como se ponga. Que ya sabemos que la vida es muy dura, que hay mucho parado, que muchos no se pueden dar caprichos, que les cuesta llegar malamente a final de mes... Pero lo mismo ocurre a otras muchas, muchísimas personas, y no por ellos se convierten en zombies descerebrados sedientos de sangre, violencia y destrucción.
Y es que, para más inri, estos últimos días, gracias a la celebración en Madrid de las Jornadas Mundiales de la Juventud, hemos descubierto que hay jóvenes que no amenazan, no queman, no saquean, respetan, ¡incluso se asean! Nosotros que pensábamos que joven era sinónimo de desapego, falta de respeto, macarrismo, suciedad, insultos, amedrentación... Gracias, pués, a estos otros jóvenes de todo el mundo. Yo ya tengo una edad. Pero hay otros muchos que podían tomar nota.
Pero los británicos no sólo nos han enseñado eso. También hemos podido saber que aquellos menores que hayan provocado daños graves ¡podrán ser juzgados como adultos!
¡Toma ya! Ni sospechábamos que éso era posible.
Precisamente en España, donde matar a tus padres o a quien te dé la gana unos días antes de cumplir los 18, apenas se traduce en una leve regañina judicial. Una especie de "mecachis la pichorreta, hombre, ¿por qué me haces esto?". Anda, anda, marcha y que no se repita..., hasta después de los 18.
Yo, inocente de mí, siempre he pensado que la Justicia consiste en aplicar al autor de un delito el castigo acorde a la gravedad del mismo. A Dios gracias, hay países que me dan la razón. ¿Quizá algún día España también?
Se ponga "Público" como se ponga, claro. Que ya sabemos que es terrible jorobarle la vida a un niñito de 17 años y 364 días por un pequeño desliz en el que se haya llevado una o varias vidas por delante. Pero creo que, como parte de su educación, no está mal que aprenda que los hechos tienen consecuencias.
Mas no sólo los británicos están de profes. Hasta los italianos. Sí, sí, los italianos presididos por el ínclito Berlusconi. Un personaje al que es fácil criticar. Sea por su pésimo sentido del humor. Sea por su gusto por determinadas fiestas. Sea por mantenerse alejado de la raya de la legalidad... por el otro lado.
Pero, ya véis. Hasta él, el denostado Silvio, nos acaba de dar una gran lección. Y, quizá, una de las más importantes para nuestra España actual si la aceptamos.
Se puede ahorrar hasta 46000 millones de euros suprimiendo puestos e instancias políticas que no son imprescindibles. ¡46000 millones!
Éso sí es una reducción del gasto.
Y España, inmersa en una coyuntura muy semejante, debería tomar nota. Señor Presidente, no basta con cortarse sólo nueve de las diez uñas de los pies para ahorrar un diez por ciento en filo de tijerillas y prolongar otro tanto la vida útil de las mismas. No.
En nuestra Nación sobran Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas (quizá todas, pero éso es ya otra cuestión),... Nuestro Estado de las Autonomías, ése que se instauró para contentar a aquellas regiones que jamás quisieron ser una simple Autonomía, se ha convertido en una máquina de derrochar ineficientemente el dinero de todos.
Básicamente, estoy convencido que en España pagamos 200 para hacer mal lo que con 100 se podría hacer bien.
En época de vacas gordas, con todos los Partidos chupando del bote a más no poder, es un imposible plantear una disminución del gasto semejante a la italiana a partir de premisas parecidas.
Pero ¿y ahora? Con el agua al cuello, con millones de compatriotas en paro, con la economía que no arranca, con el futuro más negro que los coj... de un grillo,... ¿Ahora no sería el momento?
Nuestros candidatos a Presidente, el hiperactivo cántabro y el hipernosesabemuybienqué gallego, deberían tomar nota. España necesita una transformación radical de su panorama institucional. Radical.
Y se hace ahora o no se hará nunca.
No quisiera acabar de mencionar una última enseñanza veraniega. Podríamos llamarla "la desvergüenza de los nacionalistas".
Pero éso ya es otra historia.
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martes, 26 de julio de 2011
EL MACVEIGH NORUEGO
Cuando algunas personas pierden su condición humana para convertirse en bestias, peor que animales, en pedazos de carne cuya respiración envenena el aire que todos necesitamos para vivir, siempre, SIEMPRE, encontraremos que tenían sus motivos para ello.
Siempre, además, encontraremos medios que se dedican a difundir ese mensaje. Es la necesidad de saber. ¿Por qué? ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Qué explicación podemos darle para entenderlo, al menos, mínimamente y poder seguir con nuestras vidas un poco más tranquilos?
Cometemos un craso error. No importa. No importa en absoluto los motivos de un ser para convertirse en un deleznable y execrable trozo de mierda. Como en la fábula del escorpión, lo único que podemos colegir es que "está en su naturaleza".
En el planeta Tierra hay miles de millones de personas. Es una pura lógica estadística el afirmar que un determinado, aunque pequeño tanto por ciento de ellos son, básicamente, sociópatas perversos, malos, mala hierba. Incluso de este tanto por ciento, la mayoría no será capaz de dar el paso definitivo de hacer realidad esa sociopatía.
Pero, periódicamente, nos encontraremos con uno que sí.
Y todos vestirán su decisión con motivos, poderosos motivos. Quizá en su delirio megalomaníaco lo crean así. Pero a mí, me da igual.
Yo me quedo tan sólo con los hechos porque "por sus hechos los conoceréis".
Me da igual que sea un islamista de nombre impronunciable. Me da igual que sea un vasco de los de boina a rosca. Me da igual que sea un supuesto investigador médico con la cruz gamada en el brazo. Me da igual si es un soldado japonés que ha entrado en Nankín. Me da igual si es hutu o tutsi. Me da igual si es un militar americano condecorado. Me da igual si es un masón noruego que ha perdido el tipín. Todo eso me da igual. Todos son lo mismo, la misma mierda, la misma porquería a extirpar.
Para mí, sólo son válidos como estupendo argumento a favor de la pena de muerte. Hay tantos...
Los Ahmeds o Mohameds de turno. Los de Juana o Troitiño de turno. Mengele, Metsui, MacVeigh, Anders... Cada uno con sus "motivos" detrás. E, incluso, con sus defensores.
Lo último que podemos hacer es tratarlos como a humanos. Lo último, divulgar su mensaje, aunque sea para denostarlo. No. No merece la pena.
Hay que olvidarlos cuanto antes.
Timothy McVeigh asesinó a 168 personas en Oklahoma City, entre ellas, 19 niños. Timothy Mc Veigh fue detenido, juzgado con más garantías de las que merecía y ejecutado, demasiado tarde para mi gusto, pero ejecutado.
El recuerdo que queda ahora de él es el de un asesino múltiple, frío y sin escrúpulos. ¿Sus motivos? ¿Quién los recuerda? Ya es historia.
Y las familias de las víctimas pueden descansar y conseguir la paz porque se ha hecho Justicia. MacVeigh está donde debe estar.
Y está en el mismo lugar al que habría que enviar a Anders Behring Brevik lo antes posible. Si yo fuera el familiar de alguna de las víctimas de estos infrahombres moriría un poco cada día sabiendo que la persona que mató gratuita, orgullosamente, sin remordimientos a mi padre, hermano, hijo, sigue vivo, disfrutando aunque sea de su media hora de paseo mensual en el patio de la cárcel, o de un libro, o de cualquier cosa que se asocia al género humano, del que ellos, voluntariamente, han decidido excluirse.
Siempre, además, encontraremos medios que se dedican a difundir ese mensaje. Es la necesidad de saber. ¿Por qué? ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Qué explicación podemos darle para entenderlo, al menos, mínimamente y poder seguir con nuestras vidas un poco más tranquilos?
Cometemos un craso error. No importa. No importa en absoluto los motivos de un ser para convertirse en un deleznable y execrable trozo de mierda. Como en la fábula del escorpión, lo único que podemos colegir es que "está en su naturaleza".
En el planeta Tierra hay miles de millones de personas. Es una pura lógica estadística el afirmar que un determinado, aunque pequeño tanto por ciento de ellos son, básicamente, sociópatas perversos, malos, mala hierba. Incluso de este tanto por ciento, la mayoría no será capaz de dar el paso definitivo de hacer realidad esa sociopatía.
Pero, periódicamente, nos encontraremos con uno que sí.
Y todos vestirán su decisión con motivos, poderosos motivos. Quizá en su delirio megalomaníaco lo crean así. Pero a mí, me da igual.
Yo me quedo tan sólo con los hechos porque "por sus hechos los conoceréis".
Me da igual que sea un islamista de nombre impronunciable. Me da igual que sea un vasco de los de boina a rosca. Me da igual que sea un supuesto investigador médico con la cruz gamada en el brazo. Me da igual si es un soldado japonés que ha entrado en Nankín. Me da igual si es hutu o tutsi. Me da igual si es un militar americano condecorado. Me da igual si es un masón noruego que ha perdido el tipín. Todo eso me da igual. Todos son lo mismo, la misma mierda, la misma porquería a extirpar.
Para mí, sólo son válidos como estupendo argumento a favor de la pena de muerte. Hay tantos...
Los Ahmeds o Mohameds de turno. Los de Juana o Troitiño de turno. Mengele, Metsui, MacVeigh, Anders... Cada uno con sus "motivos" detrás. E, incluso, con sus defensores.
Lo último que podemos hacer es tratarlos como a humanos. Lo último, divulgar su mensaje, aunque sea para denostarlo. No. No merece la pena.
Hay que olvidarlos cuanto antes.
Timothy McVeigh asesinó a 168 personas en Oklahoma City, entre ellas, 19 niños. Timothy Mc Veigh fue detenido, juzgado con más garantías de las que merecía y ejecutado, demasiado tarde para mi gusto, pero ejecutado.
El recuerdo que queda ahora de él es el de un asesino múltiple, frío y sin escrúpulos. ¿Sus motivos? ¿Quién los recuerda? Ya es historia.
Y las familias de las víctimas pueden descansar y conseguir la paz porque se ha hecho Justicia. MacVeigh está donde debe estar.
Y está en el mismo lugar al que habría que enviar a Anders Behring Brevik lo antes posible. Si yo fuera el familiar de alguna de las víctimas de estos infrahombres moriría un poco cada día sabiendo que la persona que mató gratuita, orgullosamente, sin remordimientos a mi padre, hermano, hijo, sigue vivo, disfrutando aunque sea de su media hora de paseo mensual en el patio de la cárcel, o de un libro, o de cualquier cosa que se asocia al género humano, del que ellos, voluntariamente, han decidido excluirse.
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domingo, 26 de junio de 2011
3ª LEY DE INISFREE
"La chulería con la que un asesino desafía y menosprecia a un Tribunal de Justicia es directamente proporcional a la seguridad que tenga de que ese Tribunal no va a poder hacerle a él lo mismo que hizo él a sus víctimas." Inisfree.
¡Qué valientes y qué chulos! ¡Qué fácil es para una rata cobarde simular lo contrario!
Lo hacen con la tranquilidad de saber que ni ellos ni sus familiares van a recibir un tiro en la nuca.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que ni ellos ni sus familias van a saltar por los aires cuando algún pedazo de mierda como ellos apriete un botón rojo.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que sus años de cárcel van a ser muchos menos que los años de vida que han arrebatado a personas inocentes.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que sus compañeros fuera de las rejas se han colado en Ayuntamientos y Diputaciones de las regiones vascas y de Navarra.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que, desde ellas, van a presionar día sí y día también para sacarles de la cárcel mucho antes de lo que sus crímenes merecen.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que en el Gobierno de España hay un títere capaz de aceptar cualquier trágala con tal de figurar como el gran pacificador.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que incluso políticos vascos cuyas cabezas gustosamente hubieran hecho volar, van a dejarse, como gilipollas, la piel para lograrles esa Amnistia Osoa que sus descerebrados fans berrean.
¿Serían tan chulos si no se sintieran tan seguros?...
¡Qué valientes y qué chulos! ¡Qué fácil es para una rata cobarde simular lo contrario!
Lo hacen con la tranquilidad de saber que ni ellos ni sus familiares van a recibir un tiro en la nuca.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que ni ellos ni sus familias van a saltar por los aires cuando algún pedazo de mierda como ellos apriete un botón rojo.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que sus años de cárcel van a ser muchos menos que los años de vida que han arrebatado a personas inocentes.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que sus compañeros fuera de las rejas se han colado en Ayuntamientos y Diputaciones de las regiones vascas y de Navarra.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que, desde ellas, van a presionar día sí y día también para sacarles de la cárcel mucho antes de lo que sus crímenes merecen.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que en el Gobierno de España hay un títere capaz de aceptar cualquier trágala con tal de figurar como el gran pacificador.
Lo hacen con la tranquilidad de saber que incluso políticos vascos cuyas cabezas gustosamente hubieran hecho volar, van a dejarse, como gilipollas, la piel para lograrles esa Amnistia Osoa que sus descerebrados fans berrean.
¿Serían tan chulos si no se sintieran tan seguros?...
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miércoles, 18 de mayo de 2011
¿VENGANZA O REINSERCIÓN?
A raíz de los rumores sobre la derogación, por parte del Tribunal Constitucional, de la llamada doctrina Parot, se han vuelto a escuchar opiniones sobre las penas a cumplir por un delincuente. No pretendo en estas líneas analizar dicha doctrina. Me centro más en tocar de nuevo, cada equis tiempo lo hago, el tema de las condenas que deben recibir los individuos por sus delitos.
En cada ocasión en que se habla públicamente de este asunto, surgen, siempre, voces que se rasgan las vestiduras calificando las penas a cumplir como "venganza", "venganza" de la Sociedad contra los pobres reos. No se trata, en mi opinión, más que del empleo consciente de un término, inadecuado, con la intención de aporrear conciencias, de hacernos sentir lástima por el sino de estos señores.
Para estas personas, el hecho de articular un soporte legal que procure, en la medida de lo posible, dada la pusilanimidad de nuestra Justicia, que las penas a cumplir sean acordes al delito cometido, es pura y simple "venganza".
Yo me pregunto, ¿en dónde, para estos opinadores, acaba la Justicia y empieza la "venganza"? ¿En qué momento nos estamos pasando manteniendo en prisión a un señor con, por ejemplo, decenas de asesinatos a sus espaldas? ¿Qué día de qué año pasa de ser un condenado a un mártir?
Sin entrar a valorar que, para mí, efectivamente, hay personas que deberían pasar mucho menos tiempo en la cárcel, principalmente, porque tendrían que ser ejecutados antes, sí diré que me parece pasmosa la actitud de estas personas y la facilidad con la que tienden a ponerse en la piel del pobrecito asesino, del pobrecito violador.
No hay Justicia, parecen decir, sólo hay venganza.
Según el diccionario Justicia es "Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece."
Tan sencillo como eso. Al que roba una pera, le corresponderá una sanción mínima. Al que mata indiscriminada y masivamente, le corresponderá otra. Y eso no es ninguna "venganza", sino la consecuencia de las acciones emprendidas, voluntariamente, por el propio delincuente.
Pero dicen más estos bondadosos prohombres de la Humanidad. Dicen que el fundamento de la Justicia es la reinserción.
Reinserción. Hermosa y progresista palabra.
Aunque, en mi opinión, un poco ambigua.
¿Se refieren a que Justicia=Reinserción? Si no son iguales, ¿cuál debemos anteponer a la otra?
Si el fundamento de la Justicia es la reinserción, ¿qué hacemos con un asesino de una anciana que, horrorizado por su crimen, pide perdón llorando y jurando que nunca lo hará más? ¿Lo soltamos porque está reinsertado? ¿Lo vigilamos unos días para confirmarlo y ya está?
¿O, a pesar de ello, nos "vengamos" de él, dejándolo años en la cárcel aún a sabiendas de que es un hombre "nuevo"?
¿Y a la inversa?
¿Qué hacemos, por ejemplo, con el asesino que, tras años de prisión, sale sin ninguna señal de arrepentimiento? ¿Está reinsertado? No lo parece. Entonces, según estos señores, ¿qué hacemos? ¿Volver a meterlo en la cárcel y esperar a que esté listo para ser reinsertado?
¿Dónde están, en este caso, los defensores de la reinserción? ¿Cómo vuelves a, según la definición del diccionario, "integrar en la sociedad a alguien que estaba condenado penalmente o marginado", si sabes que no se ha movido ni un ápice? ¿Cómo lo reinsertas si sabes que está orgulloso de los asesinatos que cometió? ¿Cómo, si sabes, por tanto, que no está reinsertado, que es un asesino feliz con su curriculum y confeso?
¿Cómo, en definitiva, si consideras que el fin de la Justicia es la reinserción, puedes defender la puesta en libertad de alguien que no lo ha hecho?
La Justicia no es Venganza ni es Reinserción. Es, tiene que ser, simpe Justicia. La aplicación de la sanción que el delito merece. Y eso implica que hay delincuentes que no deberían volver a respirar aire libre... o a respirar, a secas.
En cada ocasión en que se habla públicamente de este asunto, surgen, siempre, voces que se rasgan las vestiduras calificando las penas a cumplir como "venganza", "venganza" de la Sociedad contra los pobres reos. No se trata, en mi opinión, más que del empleo consciente de un término, inadecuado, con la intención de aporrear conciencias, de hacernos sentir lástima por el sino de estos señores.
Para estas personas, el hecho de articular un soporte legal que procure, en la medida de lo posible, dada la pusilanimidad de nuestra Justicia, que las penas a cumplir sean acordes al delito cometido, es pura y simple "venganza".
Yo me pregunto, ¿en dónde, para estos opinadores, acaba la Justicia y empieza la "venganza"? ¿En qué momento nos estamos pasando manteniendo en prisión a un señor con, por ejemplo, decenas de asesinatos a sus espaldas? ¿Qué día de qué año pasa de ser un condenado a un mártir?
Sin entrar a valorar que, para mí, efectivamente, hay personas que deberían pasar mucho menos tiempo en la cárcel, principalmente, porque tendrían que ser ejecutados antes, sí diré que me parece pasmosa la actitud de estas personas y la facilidad con la que tienden a ponerse en la piel del pobrecito asesino, del pobrecito violador.
No hay Justicia, parecen decir, sólo hay venganza.
Según el diccionario Justicia es "Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece."
Tan sencillo como eso. Al que roba una pera, le corresponderá una sanción mínima. Al que mata indiscriminada y masivamente, le corresponderá otra. Y eso no es ninguna "venganza", sino la consecuencia de las acciones emprendidas, voluntariamente, por el propio delincuente.
Pero dicen más estos bondadosos prohombres de la Humanidad. Dicen que el fundamento de la Justicia es la reinserción.
Reinserción. Hermosa y progresista palabra.
Aunque, en mi opinión, un poco ambigua.
¿Se refieren a que Justicia=Reinserción? Si no son iguales, ¿cuál debemos anteponer a la otra?
Si el fundamento de la Justicia es la reinserción, ¿qué hacemos con un asesino de una anciana que, horrorizado por su crimen, pide perdón llorando y jurando que nunca lo hará más? ¿Lo soltamos porque está reinsertado? ¿Lo vigilamos unos días para confirmarlo y ya está?
¿O, a pesar de ello, nos "vengamos" de él, dejándolo años en la cárcel aún a sabiendas de que es un hombre "nuevo"?
¿Y a la inversa?
¿Qué hacemos, por ejemplo, con el asesino que, tras años de prisión, sale sin ninguna señal de arrepentimiento? ¿Está reinsertado? No lo parece. Entonces, según estos señores, ¿qué hacemos? ¿Volver a meterlo en la cárcel y esperar a que esté listo para ser reinsertado?
¿Dónde están, en este caso, los defensores de la reinserción? ¿Cómo vuelves a, según la definición del diccionario, "integrar en la sociedad a alguien que estaba condenado penalmente o marginado", si sabes que no se ha movido ni un ápice? ¿Cómo lo reinsertas si sabes que está orgulloso de los asesinatos que cometió? ¿Cómo, si sabes, por tanto, que no está reinsertado, que es un asesino feliz con su curriculum y confeso?
¿Cómo, en definitiva, si consideras que el fin de la Justicia es la reinserción, puedes defender la puesta en libertad de alguien que no lo ha hecho?
La Justicia no es Venganza ni es Reinserción. Es, tiene que ser, simpe Justicia. La aplicación de la sanción que el delito merece. Y eso implica que hay delincuentes que no deberían volver a respirar aire libre... o a respirar, a secas.
sábado, 7 de mayo de 2011
1ª LEY DE INISFREE
A la luz de los últimos acontecimientos sucedidos, y tras una breve pero, a la vez, profunda reflexión, he llegado a una conclusión no absoluta a la que denominaré 1ª Ley de Inisfree, y que promulgo en la esperanza de que se incorpore a los textos de estudio de las generaciones venideras:
"Ante un asesino de izquierdas, un Juez de izquierdas tiende a posicionarse antes junto al hombre de izquierdas en vez de frente al asesino."
"Ante un asesino de izquierdas, un Juez de izquierdas tiende a posicionarse antes junto al hombre de izquierdas en vez de frente al asesino."
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viernes, 6 de mayo de 2011
LOS ALEGRES COMADRES DE BILDU
¡Qué alegría, amigos, qué alegría! ¿Ve señor Urcullu como el señor Zapatero decía la verdad? No había nada que temer. Todo estaba atado y bien atado. ¡Qué alegría!
Ya que el señor De Juana no puede votar (por un quítame allá unos cuerpos destrozados), al menos sus amigos sí podrán hacerlo. ¡Qué alegría! El señor De Juana hoy es feliz, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, el señor Don Odón... ¡Feliz! Podrá abrir otra botella de champán y brindar.


¡Jolgorios y zapatetas! Ya que el señor Troitiño no puede ejercer de interventor (a causa de un viaje de placer que se ha visto obligado a iniciar por un quítame allá unos cadáveres), al menos sus amigos sí podrán hacerlo. ¡Qué alegría! Y se alegra el señor Troitiño tanto..., como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, el señor Durán...


¡Albricias, amigos, albricias! Ya que no puede votar el señor Chapote (no confundir con chapapote que es otro tipo de mierda), al menos sus amigos sí podrán hacerlo. ¡Qué alegria! Y el señor Chapote es feliz. Si ya dice él que con los Jueces, si quieres algo, hay que tener mano dura. Feliz, el señor Chapote, feliz, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, el señor Eguiguren,...


¡Risas y alharacas, amigos! De un pelo ha ido, de un pelo. Los nuevos pacifistas, los señores de ETA, han estado a punto de no poder votar en las elecciones. Pero lo van a poder hacer y son felices, muy felices. Los señores etarras hoy son felices, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López,... ¡Qué alegría, amigos etarras, que alegría! El día 22, entre que deciden o no matar a más gente, pueden, entre tanto, votar a su partido. ¡Qué alegría! ¡Todos felices! El señor De Juana, el señor Troitiño, el señor Chapote,... en fin, todos, todos los etarras felices, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, los señores de la izquierda en España, el diario Público,... todos, todos felices...





Así es, amigos. Hoy cientos de asesinos y miles de simpatizantes son felices porque ya tienen partido político al que votar. Sólo han precisado, para ello, de un par de tontos útiles. Los de EA, que quedaban cuatro y el tambor y ahora podrán montar un Orfeón. Los de Alternatiba, cuyos amigos y familiares han tenido noticia de que se presentaban gracias al affaire Bildu, que si no... Y los Jueces, esos seres supremos, objetivos e independientes.
Alegrémosnos, amigos, las listas son limpias, todas las listas son limpias, los asesinos son limpios, los coros y comadres de los asesinos son limpios, todo el mundo es güeno.
Y ahora miles de votantes vascos limpios podrán ir a votar abrazados a esos que tienen las manos manchadas de sangre. Podrán ir a votar sin saber que la sangre se pega y que después no hay quien la limpie.
Ya que el señor De Juana no puede votar (por un quítame allá unos cuerpos destrozados), al menos sus amigos sí podrán hacerlo. ¡Qué alegría! El señor De Juana hoy es feliz, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, el señor Don Odón... ¡Feliz! Podrá abrir otra botella de champán y brindar.


¡Jolgorios y zapatetas! Ya que el señor Troitiño no puede ejercer de interventor (a causa de un viaje de placer que se ha visto obligado a iniciar por un quítame allá unos cadáveres), al menos sus amigos sí podrán hacerlo. ¡Qué alegría! Y se alegra el señor Troitiño tanto..., como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, el señor Durán...


¡Albricias, amigos, albricias! Ya que no puede votar el señor Chapote (no confundir con chapapote que es otro tipo de mierda), al menos sus amigos sí podrán hacerlo. ¡Qué alegria! Y el señor Chapote es feliz. Si ya dice él que con los Jueces, si quieres algo, hay que tener mano dura. Feliz, el señor Chapote, feliz, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, el señor Eguiguren,...


¡Risas y alharacas, amigos! De un pelo ha ido, de un pelo. Los nuevos pacifistas, los señores de ETA, han estado a punto de no poder votar en las elecciones. Pero lo van a poder hacer y son felices, muy felices. Los señores etarras hoy son felices, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López,... ¡Qué alegría, amigos etarras, que alegría! El día 22, entre que deciden o no matar a más gente, pueden, entre tanto, votar a su partido. ¡Qué alegría! ¡Todos felices! El señor De Juana, el señor Troitiño, el señor Chapote,... en fin, todos, todos los etarras felices, como el señor Zapatero, el señor Urcullu, el señor López, los señores de la izquierda en España, el diario Público,... todos, todos felices...





Así es, amigos. Hoy cientos de asesinos y miles de simpatizantes son felices porque ya tienen partido político al que votar. Sólo han precisado, para ello, de un par de tontos útiles. Los de EA, que quedaban cuatro y el tambor y ahora podrán montar un Orfeón. Los de Alternatiba, cuyos amigos y familiares han tenido noticia de que se presentaban gracias al affaire Bildu, que si no... Y los Jueces, esos seres supremos, objetivos e independientes.
Alegrémosnos, amigos, las listas son limpias, todas las listas son limpias, los asesinos son limpios, los coros y comadres de los asesinos son limpios, todo el mundo es güeno.
Y ahora miles de votantes vascos limpios podrán ir a votar abrazados a esos que tienen las manos manchadas de sangre. Podrán ir a votar sin saber que la sangre se pega y que después no hay quien la limpie.
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sábado, 30 de abril de 2011
BREVE REFLEXIÓN SOBRE PARTIDOS LEGALES
Y digo yo:
ETA lleva años intentando colar candidaturas políticas, de una u otra índole, que desarrollen su línea editorial. Ha trabajado con Batasuna y sus diferentes identidades, codo con codo, para poder presentar listas que les sean sumisas.
ETA es una banda de asesinos que no ha decidido disolverse.
ETA está tremendamente ilusionada y esperanzada en que las candidaturas de Bildu pasen el filtro del Tribunal Supremo.
Todo éso son datos objetivos. A partir de ellos reflexiono:
¿Qué nos invita a pensar sobre determinadas candidaturas el hecho de que un grupo de asesinos estén como locos porque se puedan presentar y, así, sus simpatizantes puedan votarlas?
ETA lleva años intentando colar candidaturas políticas, de una u otra índole, que desarrollen su línea editorial. Ha trabajado con Batasuna y sus diferentes identidades, codo con codo, para poder presentar listas que les sean sumisas.
ETA es una banda de asesinos que no ha decidido disolverse.
ETA está tremendamente ilusionada y esperanzada en que las candidaturas de Bildu pasen el filtro del Tribunal Supremo.
Todo éso son datos objetivos. A partir de ellos reflexiono:
¿Qué nos invita a pensar sobre determinadas candidaturas el hecho de que un grupo de asesinos estén como locos porque se puedan presentar y, así, sus simpatizantes puedan votarlas?
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sábado, 2 de octubre de 2010
MALTRATO ANIMAL Y EL PESO DE LA JUSTICIA
Las personas que se suelen asomar a este rincón para leer las palabras que buenamente junto de vez en cuando, saben ya del asco y la repugnancia que me producen las personas capaces de hacer daño a un animal indefenso por puro placer. He comentado, también, que los sábados suele aparecer en La Razón una sección en Sociedad, destinada a los animales. En ocasiones, muy a menudo, narran situaciones que yo me confieso incapaz de leer.
Hoy me he despistado y he leído.
Unos jóvenes ataron a una perrita de nueve meses a la parte de atrás de su coche y lo pusieron en marcha. La pobre gritaba mientras el asfalto la quemaba las patas. Después, sin comprobar si estaba viva o muerta, la tiraron a un contenedor de donde una voluntaria de protectora La Guarida, testigo del hecho, la rescató.
Milagritos, que así se llama el pobre animal, presentaba "quemaduras por rozaduras en todas las extremidades, ingles y cuello, erosión profunda de almohadillas plantares y pérdida de uñas". La perra, gracias a esta protectora y a un vecino de Getafe de buen corazón, que la apadrinó, y una familia de Barcelona, que la ha adoptado, vive ahora feliz.
Y sobre los energúmenos ha caído todo el peso de la Justicia...
Han sido condenados a pagar 315 euros (trescientos quince), exactamente, 7 euros al día durante 45 días.
La gente puede pagar más de 100 euros por ir al fútbol, 50, 60, 90, por ir a ver un espectáculo en un teatro, puede pagar 4, 5 euros en cada viaje en las barracas, puede salir un fin de semana a todo tren y gastar 600, 1000 euros... Todo depende de lo que, para tí, merezca la pena.
Ahora ya sabe que si le apetece coger a un cachorro de nueve meses indefenso y torturarlo arrastrándolo atado a un coche, tiene que pagar 315 euros. A la mayoría, nos parecerá increible que algún ser humano ni se plantee algo así. A otros, les parecerá un buen plan, pero se les irá de presupuesto. Y habrá un tercer grupo que se digan, "venga, ponemos bote y lo hacemos, ¡qué risas vamos a echar!".
Para ello sólo dos requisitos, tener el dinero, y ser lo suficientemente unineuronales e hijos de puta. Y los ahí que cumplen ambas cosas.
Podríamos, incluso, reducir el proceso administrativo. Que los que lo deseen puedan pagar por adelantado. Rellenar el formulario CSUHP10 (Como Soy Un Hijo Puta10) y entregarlo. Luego reciben un justificante válido para arrastrar a un animal los metros que el Reglamento les permita.
A mí me parece que la Justicia, debería ser sancionadora y no recaudativa. Debe procurar que al infractor se le quiten las ganas de volver a hacerlo. Es más, que se arrepienta de haberlo hecho. No me parece normal que un pedazo de escoria sin cerebro se entere de que cuesta 7 euros por día durante 45 días. Le pida a alguien que les haga la multiplicación en una calculadora (no creo que ellos hayan manejado nunca una) y decidan, "315, compensa".
Supongamos que, en España, las asonadas, golpes de Estado, rebeliones o derrocamientos de Gobierno se castigaran con una multa de, por ejemplo, 10 euros al día durante tres meses. ¿Dónde estaría ahora Zapatero? Pero no es así, como es lógico.
Yo sugiero algo mucho más progresista. Que el propio infractor decida su sanción.
Cogemos a estos anormales profundos. Les atamos de algún sitio a un coche (piernas, brazos, testículos...). Les arrastramos unos cuantos metros.
Luego ellos, sabiendo de primera mano lo que han provocado al animal, podrán decidir con más razón el castigo más justo.
Y si deciden que no, que no merecen castigo, pués vale. Que se metan sus 315 euros por donde les quepan..., de camino al ambulatorio, a curarse las heridas.
Hoy me he despistado y he leído.
Unos jóvenes ataron a una perrita de nueve meses a la parte de atrás de su coche y lo pusieron en marcha. La pobre gritaba mientras el asfalto la quemaba las patas. Después, sin comprobar si estaba viva o muerta, la tiraron a un contenedor de donde una voluntaria de protectora La Guarida, testigo del hecho, la rescató.
Milagritos, que así se llama el pobre animal, presentaba "quemaduras por rozaduras en todas las extremidades, ingles y cuello, erosión profunda de almohadillas plantares y pérdida de uñas". La perra, gracias a esta protectora y a un vecino de Getafe de buen corazón, que la apadrinó, y una familia de Barcelona, que la ha adoptado, vive ahora feliz.
Y sobre los energúmenos ha caído todo el peso de la Justicia...
Han sido condenados a pagar 315 euros (trescientos quince), exactamente, 7 euros al día durante 45 días.
La gente puede pagar más de 100 euros por ir al fútbol, 50, 60, 90, por ir a ver un espectáculo en un teatro, puede pagar 4, 5 euros en cada viaje en las barracas, puede salir un fin de semana a todo tren y gastar 600, 1000 euros... Todo depende de lo que, para tí, merezca la pena.
Ahora ya sabe que si le apetece coger a un cachorro de nueve meses indefenso y torturarlo arrastrándolo atado a un coche, tiene que pagar 315 euros. A la mayoría, nos parecerá increible que algún ser humano ni se plantee algo así. A otros, les parecerá un buen plan, pero se les irá de presupuesto. Y habrá un tercer grupo que se digan, "venga, ponemos bote y lo hacemos, ¡qué risas vamos a echar!".
Para ello sólo dos requisitos, tener el dinero, y ser lo suficientemente unineuronales e hijos de puta. Y los ahí que cumplen ambas cosas.
Podríamos, incluso, reducir el proceso administrativo. Que los que lo deseen puedan pagar por adelantado. Rellenar el formulario CSUHP10 (Como Soy Un Hijo Puta10) y entregarlo. Luego reciben un justificante válido para arrastrar a un animal los metros que el Reglamento les permita.
A mí me parece que la Justicia, debería ser sancionadora y no recaudativa. Debe procurar que al infractor se le quiten las ganas de volver a hacerlo. Es más, que se arrepienta de haberlo hecho. No me parece normal que un pedazo de escoria sin cerebro se entere de que cuesta 7 euros por día durante 45 días. Le pida a alguien que les haga la multiplicación en una calculadora (no creo que ellos hayan manejado nunca una) y decidan, "315, compensa".
Supongamos que, en España, las asonadas, golpes de Estado, rebeliones o derrocamientos de Gobierno se castigaran con una multa de, por ejemplo, 10 euros al día durante tres meses. ¿Dónde estaría ahora Zapatero? Pero no es así, como es lógico.
Yo sugiero algo mucho más progresista. Que el propio infractor decida su sanción.
Cogemos a estos anormales profundos. Les atamos de algún sitio a un coche (piernas, brazos, testículos...). Les arrastramos unos cuantos metros.
Luego ellos, sabiendo de primera mano lo que han provocado al animal, podrán decidir con más razón el castigo más justo.
Y si deciden que no, que no merecen castigo, pués vale. Que se metan sus 315 euros por donde les quepan..., de camino al ambulatorio, a curarse las heridas.
miércoles, 25 de agosto de 2010
RESPUESTA A ZURIGORRI
Agradezco de antemano los comentarios de zurigorri (como los del resto de lectores que enriquecen este blog). Sus intervenciones dejan claro que, en general, estamos en las antípodas en cuanto a pensamiento político.
En mi anterior entrada recibí una respuesta suya que, sin extenderme demasiado, prefiero contestar aquí.
Dice zurigorri:
"Tampoco yo entiendo demasiado de leyes y también hay varias cosas que considero ilógicas.
Primero, la existencia de un tribunal constitucional como el que existe. Ese garante de la carta magna (que no proviene de ningún tribunal sino de un parlamento) que se reparten "conservadores" y "progresistas" en esta justicia tan independiente y eficaz."
Sin que sirva de precedente, no puedo estar más de acuerdo con estas palabras. El Sistema Judicial en España está totalmente mediatizado por los Partidos políticos. No existe, y ni se molestan en negarlo, el más mínimo atisbo de independencia. Eso redunda, directamente, en sentencias a la carta, según convenga al sector político más afín.
El germen de este desaguisado se produjo en 1985, cuando Felipe González propuso que los miembros del CGPJ, que eran elegidos en sus dos terceras partes por Jueces y Magistrados, pasaran a serlo, directamente, por los representantes políticos, o sea, por el Congreso y el Senado. Que por qué la oposición que comandaba, por entonces, Manuel Fraga, lo permitió es algo que no puedo entender.
El movimiento de González le salió perfecto. El sector judicial progresista pasó a tener un peso mayor que si se hubiera mantenido el anterior sistema de designación. No es un secreto, ni digo ninguna barbaridad, que el número de simpatizantes de izquierdas disminuye según lo buscamos entre sectores poblacionales más preparados. Es un hecho. A riesgo de generalizar, y entiéndaseme, entre personas con mayor nivel de estudios, de educación, de estrato social, se da una mayor afinidad con posiciones más conservadoras. Porcentualmente, me refiero.
En estas circunstancias, la mayoría de los nombrados para estos cargos serían de centro-derecha.
La maniobra de Felipe González, con el inestimable apoyo de la oposición, lo impidió y, de paso, pervirtió para décadas nuestro Sistema Judicial, anulando, de facto, su independencia.
Dice también:
"El pedigrí democrático del país es dudoso desde mucho tiempo antes de esto. Pero no cabe ninguna duda de que es correcto que lo pongas en tela de juicio, cuando las instituciones representativas (democráticas) de la población aprueban algo y un tribunal que ningún ciudadano ha podido elegir (nada democrático)lo corrige."
Nuestro pedigrí democrático, en efecto, es paupérrimo. Pero, en fin, menos aún es el pedigrí como Nación de algunas Regiones españolas que, a pesar de ello, e inexplicablemente desde un punto de vista lógico, son enunciadas como Nacionalidades en la Constitución. Se hizo con el único fin de crear un Estado idílico, con todos felices y comiendo perdices, confiando en que los movimientos nacionalistas se dieran por satisfechos con esta situación. Craso error. Sin duda, haber puesto las cosas claras desde el principio hubiera sido mucho mejor.
Por otra parte, tan erróneo es la elección de los Jueces y Magistrados por los Políticos como por los ciudadanos de a pie.
Concluye zurigorri:
"Me resulta interesante lo sagrada que resulta la constitución. Una constitución para la que se establecieron unos cauces de reforma más restrictivos que los que rigen en otros países para tratar de estabilizar un proceso democrático y de transición entre la dictadura y el periodo actual.
La constitución, aún hecha por personas y votada en su momento por ciudadanos, está por encima de todo.
Por encima, incluso, de los 35.100.000 ciudadanos que había en españa en 2008 y que jamás pudieron decir ni mú sobre ella porque no habían nacido o no tenían edad para votarla (sobre 46.150.000 empadronados en la fecha)."
Parece que a zurigorri le parece mucho más práctico que la Constitución se vote cada dos por tres. No sea que la gente cambie de opinión. De hecho, sospecho, desearía que se cuestionara a la población con respecto a ella tantas veces fuera necesaria hasta que un día saliera una respuesta negativa.
No estamos hablando de una Ley cualquiera. Es una Ley de Leyes. Se podría decir que son las normas del juego democrático. No tiene sentido una modificación continua de la misma. La dificultad de hacerlo busca, primero, que haya un consenso importante, un acuerdo amplio de lo que se va a cambiar y, segundo, que por mor de pequeñas diferencias a favor o en contra de algún aspecto del articulado, no nos sumamos en una vorágine de ahora digo que sí, ahora lo borro, lo vuelvo a incluir, etc.
No me extiendo más. Sí quiero redundar en mi idea de la necesidad, abosoluta, imperativa y perentoria, de la reindependización de la Justicia. No es de recibo que las personas encargadas de velar, entre otras cosas, porque el Legislativo no imponga Leyes que vulneren aspectos fundamentales de las reglas del juego que aceptaron los españoles, sean elegidas, precisamente, por aquellas personas sobre cuyas decisiones tendrán que sentenciar.
En mi anterior entrada recibí una respuesta suya que, sin extenderme demasiado, prefiero contestar aquí.
Dice zurigorri:
"Tampoco yo entiendo demasiado de leyes y también hay varias cosas que considero ilógicas.
Primero, la existencia de un tribunal constitucional como el que existe. Ese garante de la carta magna (que no proviene de ningún tribunal sino de un parlamento) que se reparten "conservadores" y "progresistas" en esta justicia tan independiente y eficaz."
Sin que sirva de precedente, no puedo estar más de acuerdo con estas palabras. El Sistema Judicial en España está totalmente mediatizado por los Partidos políticos. No existe, y ni se molestan en negarlo, el más mínimo atisbo de independencia. Eso redunda, directamente, en sentencias a la carta, según convenga al sector político más afín.
El germen de este desaguisado se produjo en 1985, cuando Felipe González propuso que los miembros del CGPJ, que eran elegidos en sus dos terceras partes por Jueces y Magistrados, pasaran a serlo, directamente, por los representantes políticos, o sea, por el Congreso y el Senado. Que por qué la oposición que comandaba, por entonces, Manuel Fraga, lo permitió es algo que no puedo entender.
El movimiento de González le salió perfecto. El sector judicial progresista pasó a tener un peso mayor que si se hubiera mantenido el anterior sistema de designación. No es un secreto, ni digo ninguna barbaridad, que el número de simpatizantes de izquierdas disminuye según lo buscamos entre sectores poblacionales más preparados. Es un hecho. A riesgo de generalizar, y entiéndaseme, entre personas con mayor nivel de estudios, de educación, de estrato social, se da una mayor afinidad con posiciones más conservadoras. Porcentualmente, me refiero.
En estas circunstancias, la mayoría de los nombrados para estos cargos serían de centro-derecha.
La maniobra de Felipe González, con el inestimable apoyo de la oposición, lo impidió y, de paso, pervirtió para décadas nuestro Sistema Judicial, anulando, de facto, su independencia.
Dice también:
"El pedigrí democrático del país es dudoso desde mucho tiempo antes de esto. Pero no cabe ninguna duda de que es correcto que lo pongas en tela de juicio, cuando las instituciones representativas (democráticas) de la población aprueban algo y un tribunal que ningún ciudadano ha podido elegir (nada democrático)lo corrige."
Nuestro pedigrí democrático, en efecto, es paupérrimo. Pero, en fin, menos aún es el pedigrí como Nación de algunas Regiones españolas que, a pesar de ello, e inexplicablemente desde un punto de vista lógico, son enunciadas como Nacionalidades en la Constitución. Se hizo con el único fin de crear un Estado idílico, con todos felices y comiendo perdices, confiando en que los movimientos nacionalistas se dieran por satisfechos con esta situación. Craso error. Sin duda, haber puesto las cosas claras desde el principio hubiera sido mucho mejor.
Por otra parte, tan erróneo es la elección de los Jueces y Magistrados por los Políticos como por los ciudadanos de a pie.
Concluye zurigorri:
"Me resulta interesante lo sagrada que resulta la constitución. Una constitución para la que se establecieron unos cauces de reforma más restrictivos que los que rigen en otros países para tratar de estabilizar un proceso democrático y de transición entre la dictadura y el periodo actual.
La constitución, aún hecha por personas y votada en su momento por ciudadanos, está por encima de todo.
Por encima, incluso, de los 35.100.000 ciudadanos que había en españa en 2008 y que jamás pudieron decir ni mú sobre ella porque no habían nacido o no tenían edad para votarla (sobre 46.150.000 empadronados en la fecha)."
Parece que a zurigorri le parece mucho más práctico que la Constitución se vote cada dos por tres. No sea que la gente cambie de opinión. De hecho, sospecho, desearía que se cuestionara a la población con respecto a ella tantas veces fuera necesaria hasta que un día saliera una respuesta negativa.
No estamos hablando de una Ley cualquiera. Es una Ley de Leyes. Se podría decir que son las normas del juego democrático. No tiene sentido una modificación continua de la misma. La dificultad de hacerlo busca, primero, que haya un consenso importante, un acuerdo amplio de lo que se va a cambiar y, segundo, que por mor de pequeñas diferencias a favor o en contra de algún aspecto del articulado, no nos sumamos en una vorágine de ahora digo que sí, ahora lo borro, lo vuelvo a incluir, etc.
No me extiendo más. Sí quiero redundar en mi idea de la necesidad, abosoluta, imperativa y perentoria, de la reindependización de la Justicia. No es de recibo que las personas encargadas de velar, entre otras cosas, porque el Legislativo no imponga Leyes que vulneren aspectos fundamentales de las reglas del juego que aceptaron los españoles, sean elegidas, precisamente, por aquellas personas sobre cuyas decisiones tendrán que sentenciar.
lunes, 23 de agosto de 2010
REGLA DE TRES
Debo reconocer mi desconocimiento en temas legales. Simplemente, no se me dan bien. Sí me manejo algo mejor en cuestiones de lógica. Eso sí, hay que tener mucho cuidado, porque de ésta a la demagogia, en ocasiones, no hay más que un paso.
Así que, sin saber mucho de Leyes, me digo lo siguiente.
En España existe un Tribunal Constitucional. Hasta donde yo sé, es el último garante de que ningún Gobierno, ni Central, ni Autonómico, ni Diputación, ni otro cualquiera, pueda legislar saltándose, de la forma que sea, los preceptos de nuestra Carta Magna.

Este Tribunal Constitucional, en el cual, en este momento, no lo olvidemos, tiene un importante peso el sector porgresista, muy afín a los intereses socialistas, decidió, después de un inacabable parto de los montes, que aspectos clave del nuevo Estatuto catalán, el que se empeñaron en sacar adelante PSOE y nacionalistas, no tenía cabida dentro de la Constitución.
En cualquier democracia con un poco de pedigrí, ahí, se acabaría la cuestión. Punto.
Pero, ¡ay! Estamos en España. Y el pedigrí de nuestra democracia apenas es suficiente para superar al pedigrí demócrata del Partido que gobierna (?) la Nación ahora. Poco más.
En este País, tenemos un Presidente que, una vez recibida la respuesta del Constitucional, no pierde ni un minuto, ni un segundo, antes de declarar, públicamente, que buscarán la forma de que lo declarado inconstitucional pueda ser llevado a cabo. Que buscarán los cauces adecuados para hacerlo.

Dicho de otra forma, que intentarán cambiar las Leyes que rigen para todos los españoles, con el fin de sacar adelante los intereses de una parte de la población, o, más bien, de la clase política, de una Región española. ¡Ahí queda eso! Y se queda más ancho que largo. Lo tratan de disfrazar buscando beneficios para otras Comunidades, como Valencia y Andalucía, pero no engañan a nadie.
Resumiendo, el Gobierno de la Nación va a buscar como saltarse a la torera las disposiciones últimas del Tribunal Constitucional.
El detalle, y es aquí donde algún lector más versado en Leyes que yo quizá me pueda ayudar, es que el Gobierno no puede alterar, alegremente, la Constitución. Su propuesta es modificar la Ley del Poder Judicial para dar cabida a ciertos aspectos del Estatuto ese que votó una minoría de catalanes.

A lo mejor yo soy un poco obtuso, pero, hasta donde yo he logrado entender, hay una cosa clara.
El Tribunal Constitucional decidió que los artículos en cuestión no se atienen a nuestra Carta Magna, no a la Ley del Poder Judicial.
Sin saber de Leyes, pero sí algo de lógica aplastante y de reglas de tres, me planteo, a riesgo de estar escribiendo una bobada, lo siguiente:
si los puntos a debate del nuevo Estatuto minoritario catalán no tienen cabida en la Constitución,
si modificamos la Ley del Poder Judicial para que sí tengan cabida en ésta,
y si, en cambio, no tocamos el articulado constitucional,
de resultas de ésto ¿qué logramos?
¿Hacer constitucional el Estatuto?
¿O hacer inconstitucional la Ley del Poder Judicial?

Si yo no me equivoco, si tengo razón, la lógica también me dicta que un Partido Político no puede gobernar un País por encima de su Constitución, saltándose los preceptos de ésta por el forro de sus caprichos. Es lo más parecido a un golpe de Estado encubierto que se puede dar. Y el Presidente que permite y alienta esto, no puede seguir en el cargo ni un día más. Ni uno.
Me disculpen Ustedes si lo anterior es una estupidez típica del que habla sin saber. Les ruego me lo expliquen, para, en otra ocasión, no meter la pata. Gracias.
Así que, sin saber mucho de Leyes, me digo lo siguiente.
En España existe un Tribunal Constitucional. Hasta donde yo sé, es el último garante de que ningún Gobierno, ni Central, ni Autonómico, ni Diputación, ni otro cualquiera, pueda legislar saltándose, de la forma que sea, los preceptos de nuestra Carta Magna.

Este Tribunal Constitucional, en el cual, en este momento, no lo olvidemos, tiene un importante peso el sector porgresista, muy afín a los intereses socialistas, decidió, después de un inacabable parto de los montes, que aspectos clave del nuevo Estatuto catalán, el que se empeñaron en sacar adelante PSOE y nacionalistas, no tenía cabida dentro de la Constitución.
En cualquier democracia con un poco de pedigrí, ahí, se acabaría la cuestión. Punto.
Pero, ¡ay! Estamos en España. Y el pedigrí de nuestra democracia apenas es suficiente para superar al pedigrí demócrata del Partido que gobierna (?) la Nación ahora. Poco más.
En este País, tenemos un Presidente que, una vez recibida la respuesta del Constitucional, no pierde ni un minuto, ni un segundo, antes de declarar, públicamente, que buscarán la forma de que lo declarado inconstitucional pueda ser llevado a cabo. Que buscarán los cauces adecuados para hacerlo.

Dicho de otra forma, que intentarán cambiar las Leyes que rigen para todos los españoles, con el fin de sacar adelante los intereses de una parte de la población, o, más bien, de la clase política, de una Región española. ¡Ahí queda eso! Y se queda más ancho que largo. Lo tratan de disfrazar buscando beneficios para otras Comunidades, como Valencia y Andalucía, pero no engañan a nadie.
Resumiendo, el Gobierno de la Nación va a buscar como saltarse a la torera las disposiciones últimas del Tribunal Constitucional.
El detalle, y es aquí donde algún lector más versado en Leyes que yo quizá me pueda ayudar, es que el Gobierno no puede alterar, alegremente, la Constitución. Su propuesta es modificar la Ley del Poder Judicial para dar cabida a ciertos aspectos del Estatuto ese que votó una minoría de catalanes.

A lo mejor yo soy un poco obtuso, pero, hasta donde yo he logrado entender, hay una cosa clara.
El Tribunal Constitucional decidió que los artículos en cuestión no se atienen a nuestra Carta Magna, no a la Ley del Poder Judicial.
Sin saber de Leyes, pero sí algo de lógica aplastante y de reglas de tres, me planteo, a riesgo de estar escribiendo una bobada, lo siguiente:
si los puntos a debate del nuevo Estatuto minoritario catalán no tienen cabida en la Constitución,
si modificamos la Ley del Poder Judicial para que sí tengan cabida en ésta,
y si, en cambio, no tocamos el articulado constitucional,
de resultas de ésto ¿qué logramos?
¿Hacer constitucional el Estatuto?
¿O hacer inconstitucional la Ley del Poder Judicial?

Si yo no me equivoco, si tengo razón, la lógica también me dicta que un Partido Político no puede gobernar un País por encima de su Constitución, saltándose los preceptos de ésta por el forro de sus caprichos. Es lo más parecido a un golpe de Estado encubierto que se puede dar. Y el Presidente que permite y alienta esto, no puede seguir en el cargo ni un día más. Ni uno.
Me disculpen Ustedes si lo anterior es una estupidez típica del que habla sin saber. Les ruego me lo expliquen, para, en otra ocasión, no meter la pata. Gracias.
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lunes, 10 de mayo de 2010
MAMÁ
No sé a que viene tanto escándalo. No lo sé. ¿Acaso somos seres sin sentimientos? ¿Acaso no sentimos lástima ante ciertas situaciones? ¿Acaso, por el amor hermoso, no tenemos todos una madre?
Era inevitable. ¿Cómo un Juez con nombre de Rey Mago iba a permanecer impasible ante el sufrimiento de un hijo? ¿Cómo iba a dormir tranquilo si dejaba a esa mujer sumida en la soledad, la desesperación, el dolor? ¿Con qué cara iba a poder mirar al abogado defensor de ese pobre preso, de Rafa?
Baltasar es Juez, sí, pero lo primero que fue en esta vida fue hijo. Si la Justicia debe ser Humana, los Jueces que la aplican no pueden ser Humanoides.
Por eso, recibida la solicitud, el bravo Juez no tuvo que pensar mucho. El corazón le dictaba lo que tenía que hacer. Rafa no debía sufrir como sufrió Marco para ver a su mamá.
¿Cómo iba a sospechar el desdichado Juez que Rafa, antes de reunirse con su progenitora, tenía otros quehaceres que cumplir? Es lo normal. Rafa es una persona ocupada y, después de un tiempo en prisión, las tareas se acumulan. Para ver a mami siempre habrá tiempo. Si ya iba a ir a verla un día de estos.
"¿Qué tal amachu?"
"Bien, hijo, bien."
"Calla, amachu, que no te oigan. Tú dí "mal, hijo, mal" y me guiñas un ojo".
La culpa es de los periodistas, que se meten donde no les llaman. La culpa es de los periódicos, que prefieren vender más aunque eso destroce a una madre. La culpa es de la Falange y del PP. La culpa es del Papa de Roma, de la caverna, de la derecha, de... La culpa es de la madre de Rafa, por estar sana.
El problema que yo veo es el siguiente. En España hay una extensísima población reclusa mayor de edad. Por definición, si un preso es mayor de edad, su madre acostumbra a ser mucho mayor de edad. Y, por definición también, según se tienen más años, la salud se resiente más.
No puedo ni imaginar cuantas madres de presos españoles estarán igual o peor que la amachu de Rafa. Lástima que la mayoría de esos presos no dispongan del buen nombre que se ganó Rafa con su labor sindical. Lástima que su caso no lo lleve el Juez con nombre de Rey Mago. Las calles se llenarían de convictos en un decir Jesús.
A lo mejor, para evitar esta situación, lo ideal sería (no sé, igual digo una tontería), que, una vez recibida una petición de este tipo, se investigara su verosimilitud. Determinada ésta, se accedería a la misma o, por el contrario, se rechazaría haciendo pagar al recluso los gastos ocasionados por la investigación.
Porque, si no lo hacemos así, corremos el riesgo de dar permisos penitenciarios para cuidar a su mamá, hasta a los huérfanos.
Digo yo.
Era inevitable. ¿Cómo un Juez con nombre de Rey Mago iba a permanecer impasible ante el sufrimiento de un hijo? ¿Cómo iba a dormir tranquilo si dejaba a esa mujer sumida en la soledad, la desesperación, el dolor? ¿Con qué cara iba a poder mirar al abogado defensor de ese pobre preso, de Rafa?
Baltasar es Juez, sí, pero lo primero que fue en esta vida fue hijo. Si la Justicia debe ser Humana, los Jueces que la aplican no pueden ser Humanoides.
Por eso, recibida la solicitud, el bravo Juez no tuvo que pensar mucho. El corazón le dictaba lo que tenía que hacer. Rafa no debía sufrir como sufrió Marco para ver a su mamá.
¿Cómo iba a sospechar el desdichado Juez que Rafa, antes de reunirse con su progenitora, tenía otros quehaceres que cumplir? Es lo normal. Rafa es una persona ocupada y, después de un tiempo en prisión, las tareas se acumulan. Para ver a mami siempre habrá tiempo. Si ya iba a ir a verla un día de estos.
"¿Qué tal amachu?"
"Bien, hijo, bien."
"Calla, amachu, que no te oigan. Tú dí "mal, hijo, mal" y me guiñas un ojo".
La culpa es de los periodistas, que se meten donde no les llaman. La culpa es de los periódicos, que prefieren vender más aunque eso destroce a una madre. La culpa es de la Falange y del PP. La culpa es del Papa de Roma, de la caverna, de la derecha, de... La culpa es de la madre de Rafa, por estar sana.
El problema que yo veo es el siguiente. En España hay una extensísima población reclusa mayor de edad. Por definición, si un preso es mayor de edad, su madre acostumbra a ser mucho mayor de edad. Y, por definición también, según se tienen más años, la salud se resiente más.
No puedo ni imaginar cuantas madres de presos españoles estarán igual o peor que la amachu de Rafa. Lástima que la mayoría de esos presos no dispongan del buen nombre que se ganó Rafa con su labor sindical. Lástima que su caso no lo lleve el Juez con nombre de Rey Mago. Las calles se llenarían de convictos en un decir Jesús.
A lo mejor, para evitar esta situación, lo ideal sería (no sé, igual digo una tontería), que, una vez recibida una petición de este tipo, se investigara su verosimilitud. Determinada ésta, se accedería a la misma o, por el contrario, se rechazaría haciendo pagar al recluso los gastos ocasionados por la investigación.
Porque, si no lo hacemos así, corremos el riesgo de dar permisos penitenciarios para cuidar a su mamá, hasta a los huérfanos.
Digo yo.
viernes, 30 de abril de 2010
ESCORIA
Ayer saltaba a los teletipos la noticia de la desaparición de Iñaki de Juana Chaos. Las autoridades norirlandesas y sus propios representantes afirman no saber nada de él desde hace un mes. Todo parece indicar que este pedazo de escoria ha huido.
Esta bazofia infrahumana lleva tiempo riéndose a la cara de todos nosotros. Esta rata cobarde, este asesino múltiple, debería ser el mayor ejemplo a poner de la necesidad de que en España se modifique la Ley para evitar que cosas así puedan provocarnos el asco que nos producen.
No hace mucho escribí sobre mi opinión de la Justicia y mi absoluto convencimiento de que la pena capital es la única adecuada para proteger al conjunto de la Sociedad de ciertos elementos, babosas purulentas que, por sus acciones sanguinarias, se posicionan fuera de lo que es el género humano. Defendía la posibilidad de la conmutación por cadena perpetua de algunas sentencias capitales, pero no de otras.
No puedo comprender a una Justicia que tiene con ciertos pedazos de mierda los miramientos que tiene. No puedo comprender a una Justicia que a un asesino múltiple, cruel, insensible, psicopático, que nunca ha mostrado ninguna señal de arrepentimiento, no le aplique la única pena que merece, la pena de muerte. Personas así son mala hierba, son parásitos infecciosos cuya eliminación, a través de cauces legales y judiciales, debe ser una obligación de nuestro sistema, para poder preservar a las personas de bien, que es la mayoría.
Pero lejos de eso, nuestro sistema judicial es tan endeble, que una piltrafa asquerosa como este ente nauseabundo, puede, todavía en prisión, disfrutar de unos polvos con su novia, cuya catadura moral ya sospechamos cuando se ha enamorado de semejante sujeto incalificable. Nuestro sistema judicial le permite escribir cartitas a los periódicos para reirse de las víctimas, asesinándoles con sus palabras por segunda vez. Nuestro sistema judicial le permite, después de segar la vida de veinticinco personas, salir de la cárcel aún en la flor de la vida para disfrutar de un aire que con su hálito repugnante no hace sino envenenar.
Le permite viajar. Y le ha dado, por eso, todo parece indicarlo, la posibilidad de huir.
Sólo espero que este deshecho humano controle sus impulsos asesinos. Sólo espero que no tengamos que lamentar que algún día, algún nuevo asesinato lleve su firma. Pero la cabra tira para el monte y la escoria, la porquería humana tira al delito, porque son sociópatas, son criminales que, por encima de sus supuestos motivos políticos, asesinan y destrozan vidas porque les gusta, porque eso les pone.
Hay otros países en el mundo que no permiten estas cosas. Hay otros países en el mundo que no dejan vivir más que lo imprescindible a los mierdas que hay en sus patrias. Y que, si alguno se les escapa, remueven Roma con Santiago para encontrarle en la guarida donde se esconde y traerle de vuelta a donde debe estar y de donde nunca debió salir.
Pero España no es así. En realidad, ¿para qué buscarlo y traerlo?. ¿Para que se ría de nosotros otra vez?
jueves, 22 de abril de 2010
LAS CUENTAS DE LA JUSTICIA
Leía el otro día en la edición digital de un diario ultraizquierdista y zapaterista un artículo en el que se calculaba la diferencia entre el coste, para el erario público en determinados Estados de Norteamérica, de la aplicación de la pena de muerte comparada con el que suponía la cadena perpetua.
Llegaban a la númerica y cuantitativa conclusión de que la primera suponía un mayor desembolso, sobre todo, por mor de las sucesivas apelaciones a las que puede acogerse el reo, y que alargan el proceso durante años. Ni que decir tiene que este artículo quería servir para refutar opiniones favorables a la pena capital basadas en lo caro de mantener a una persona encarcelado toda su vida.
Pués bien, debo decir que, en mi opinión, no sirven ni un argumento ni el otro. Ésto no es más que un debate demagógico sobre un asunto que debe discutirse en otros términos.
¿Hablamos de Justicia o hablamos de dinero?
Yo opino que los parámetros en los que hay que tratar este asunto son única y exclusivamente en clave de Justicia. Una persona que comete determinado delito se hace acreedor de una determinada pena. Para eso están los respectivos Códigos Penales, que deben velar porque a cada acción punible se le aplique la sanción adecuada. Ni más ni menos.
Un elemento, un asesino, por ejemplo, que se ha llevado por delante la vida de, digamos, veinticinco personas, merece un castigo ejemplar, merece pagar con su vida por el mal que ha hecho. Y no me importa si eso me va a costar 1, 10 o 1000, porque hablamos de lo que sus delitos merecen. Hablamos de aplicar la Justicia que le corresponde, siendo ésta la mejor manera de honrar y respetar a sus víctimas.
No podemos llevar el sistema judicial en clave económica porque, ¿qué es mejor para el erario público, que un ladrón pague con la cárcel sus robos, o que, por decir una cantidad, abone 10000 euros y le dejemos libre para ahorrarnos los gastos de mantenerle preso? ¿qué quiere decir el autor del citado artículo? ¿condenamos a un asesino o le hacemos pagar una buena cantidad por sus crímenes?
Esto suena a idiotez, pero es el riesgo que se corre al tratar algo tan serio como es la aplicación de la Justicia en términos que no le son propios. Un asesino múltiple, un violador de niños pequeños, un autor de una muerte particularmente cruel o sádica, merecen ser castigados con la máxima pena, porque sus acciones lo dictan así. Y punto. Que nadie me rebata esto diciendo que sale más o menos caro. Que me digan, si quieren, que la pena de muerte les parece excesiva y que nadie la merece. Yo no estaré de acuerdo pero, por lo menos, estaremos hablando de lo que hay que hablar.
Podré reconocer que no comparto una aplicación exagerada de esta pena. Podré aceptar que, para muchos criminales, pueda ser suficiente con conmutarles la sentencia y dejársela en perpetua. De acuerdo y lo acepto. Pero para otros no. Sus barbaridades les sitúan fuera del género humano. Cada segundo que siguen respirando nuestro mismo aire nos envenena y martiriza a sus víctimas. Para ellos, la ejecución es el único destino, como, de seguro, ellos comprenderán muy bien, ya que son los primeros en aplicarla.
Por otra parte, no deja de sorprenderme esta vocación anti-pena de muerte que muestran estos elementos ultraizquierdistas, estos que luego te cruzas por la calle y les vemos ufanos y orgullos con sus camisetas del Ché Guevara. Ni se preocupan de la tremenda contradicción que supone oponerse a la pena máxima y, al tiempo, lucir el rostro de uno de sus más entusiastas aplicadores. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Son como son. No lo pueden evitar. Los caminos de la lógica se les antojan inescrutables y llenos de complejos vericuetos que no logran sortear.
Que sigan con sus camisetas del Ché y su no a la pena de muerte. Algo así como animar al Real Madrid con la camiseta del Barcelona puesta.
Llegaban a la númerica y cuantitativa conclusión de que la primera suponía un mayor desembolso, sobre todo, por mor de las sucesivas apelaciones a las que puede acogerse el reo, y que alargan el proceso durante años. Ni que decir tiene que este artículo quería servir para refutar opiniones favorables a la pena capital basadas en lo caro de mantener a una persona encarcelado toda su vida.
Pués bien, debo decir que, en mi opinión, no sirven ni un argumento ni el otro. Ésto no es más que un debate demagógico sobre un asunto que debe discutirse en otros términos.
¿Hablamos de Justicia o hablamos de dinero?
Yo opino que los parámetros en los que hay que tratar este asunto son única y exclusivamente en clave de Justicia. Una persona que comete determinado delito se hace acreedor de una determinada pena. Para eso están los respectivos Códigos Penales, que deben velar porque a cada acción punible se le aplique la sanción adecuada. Ni más ni menos.
Un elemento, un asesino, por ejemplo, que se ha llevado por delante la vida de, digamos, veinticinco personas, merece un castigo ejemplar, merece pagar con su vida por el mal que ha hecho. Y no me importa si eso me va a costar 1, 10 o 1000, porque hablamos de lo que sus delitos merecen. Hablamos de aplicar la Justicia que le corresponde, siendo ésta la mejor manera de honrar y respetar a sus víctimas.
No podemos llevar el sistema judicial en clave económica porque, ¿qué es mejor para el erario público, que un ladrón pague con la cárcel sus robos, o que, por decir una cantidad, abone 10000 euros y le dejemos libre para ahorrarnos los gastos de mantenerle preso? ¿qué quiere decir el autor del citado artículo? ¿condenamos a un asesino o le hacemos pagar una buena cantidad por sus crímenes?
Esto suena a idiotez, pero es el riesgo que se corre al tratar algo tan serio como es la aplicación de la Justicia en términos que no le son propios. Un asesino múltiple, un violador de niños pequeños, un autor de una muerte particularmente cruel o sádica, merecen ser castigados con la máxima pena, porque sus acciones lo dictan así. Y punto. Que nadie me rebata esto diciendo que sale más o menos caro. Que me digan, si quieren, que la pena de muerte les parece excesiva y que nadie la merece. Yo no estaré de acuerdo pero, por lo menos, estaremos hablando de lo que hay que hablar.
Podré reconocer que no comparto una aplicación exagerada de esta pena. Podré aceptar que, para muchos criminales, pueda ser suficiente con conmutarles la sentencia y dejársela en perpetua. De acuerdo y lo acepto. Pero para otros no. Sus barbaridades les sitúan fuera del género humano. Cada segundo que siguen respirando nuestro mismo aire nos envenena y martiriza a sus víctimas. Para ellos, la ejecución es el único destino, como, de seguro, ellos comprenderán muy bien, ya que son los primeros en aplicarla.
Por otra parte, no deja de sorprenderme esta vocación anti-pena de muerte que muestran estos elementos ultraizquierdistas, estos que luego te cruzas por la calle y les vemos ufanos y orgullos con sus camisetas del Ché Guevara. Ni se preocupan de la tremenda contradicción que supone oponerse a la pena máxima y, al tiempo, lucir el rostro de uno de sus más entusiastas aplicadores. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Son como son. No lo pueden evitar. Los caminos de la lógica se les antojan inescrutables y llenos de complejos vericuetos que no logran sortear.
Que sigan con sus camisetas del Ché y su no a la pena de muerte. Algo así como animar al Real Madrid con la camiseta del Barcelona puesta.
lunes, 19 de abril de 2010
PARMENTER Y BERARDELLI
Corría el 15 de abril de 1920, la semana que viene hará la friolera de 90 años, cuando se produjo el crimen que dio el pistoletazo de salida al caso Sacco y Vanzetti. Ese día, dos hombres armados con pistolas, asesinaron a Frederick Parmenter, un contable, encargado de las nóminas de la empresa Slater & Morrill, y a Alessandro Berardelli, vigilante de seguridad que le protegía en sus desplazamientos con el dinero. Huyeron con los 15.776,51 $ que llevaban.
No es mi intención escribir más sobre dicho caso. Se ha hecho mucho, muchísimo, en las últimas nueve décadas. Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron condenados y ejecutados por este crimen, tras años de juicios en medio de gran expectación tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo. Numerosos intelectuales de izquierda pidieron un nuevo juicio, pués se tenían dudas sobre cómo se habían llevado los anteriores. Finalmente, su ejecución en la silla eléctrica provocó disturbios en Londres o París, donde manifestantes rodearon la Embajada americana y dañaron la fachada del Moulin Rouge.
No es de esos aspectos judiciales de los que quiero hablar. Enfoco este asunto, más bien, para llamar la atención, y sé que no voy a decir nada nuevo, sobre la enorme, yo diría, prodigiosa, capacidad de la izquierda de manejar los medios, las situaciones y la propaganda. También, cómo no, para referirme a su mastodóntica facilidad, para eliminar de un plumazo elementos "innecesarios" de la historia, las víctimas, borrarlas de la memoria de la gente porque, en definitiva, eso no les interesa, eso distrae a la opinión pública de lo que "tienen" que pensar, de lo que ellos quieren hacer que pensemos.
Sacco y Vanzetti pudieron, o no, asesinar a Parmenter y Berardelli. Fueron sentenciados por ello, por lo que, en puridad, se les puede llamar asesinos sin mayor problema. Yo no lo voy a hacer. Hoy en día, aún se mantienen las dudas sobre si fueron o no, o si sólo uno de ellos lo hizo con otras personas. Lo que si parece demostrado, y sus propios testimonios lo corroboran, es que Sacco y Vanzetti eran dos terroristas anarquistas. Eso, hoy en día, parece sonarnos muy lejano, pero en aquellos años, el terrorismo anarquista estaba muy extendido en el mundo. En Estados Unidos, llevaron a cabo campañas con bombas y ataques a personalidades, incluido un intento de envenenamiento masivo. No se sabe con exactitud, cual era la labor terrorista de ambos, pero no cabe duda de que eran seguidores de un anarquista italiano, que abogaba por la violencia revolucionaria, incluyendo la detonación de bombas y el asesinato. Su nombre era Luigi Galleani.
Estos terroristas son los que la izquierda internacional elevó, como en otras ocasiones a los altares. Estos elementos son los que, aún hoy en día, son recordados no sólo por gente que piensa como ellos, sino por otras muchas personas envenenadas por años de propaganda, de lavado de cerebro, de comunión con ruedas de molino. El caso Sacco y Vanzetti no se ha llegado a cerrar nunca. Cada equis tiempo podemos leer algún artículo, ver algún reportaje. Podemos, si no, revisionar la película que se rodó en Italia sobre el tema en 1971, o escuchar la canción de Ennio Morricone que Joan Baez cantó. Aún quienes no han leido mucho sobre él, han oído en alguna ocasión hablar de ellos... Sacco y Vanzetti... Dos inocentes ejecutados... ... ...
Os propongo una prueba. Preguntar a algún familiar o amigo, preferentemente con ya una edad, si recuerda o conoce a Sacco y Vanzetti. En caso de que la respuesta sea afirmativa, preguntarle, después, si sabe quienes eran Parmenter y Berardelli. ¿Qué creéis que os dirán? Me lo podéis comentar, si queréis, pero no espero que muchas personas respondan afirmativamente a esta segunda pregunta.
Parmenter y Berardelli, eran... nada. Sólo eran las víctimas. Un peón innecesario en la gran historia oficial de Sacco y Vanzetti. Yo os puedo decir que estos terroristas anarquistas pudieron ser o no culpables. Pero Parmenter y Berardelli eran, seguro, inocentes. Eran dos personas desempeñando sus respectivos trabajos, que fueron un día asesinados. Y ahí se acabó su historia. Buscar en internet. Os costará encontrar muchos cosas sobre ellos. Son sólo un dato. Un simple dato.
Por su parte, los anarquistas son auténticos "héroes de la libertad", como tantos otros mitos de la izquierda, nombres que tienen en común un excelente caudal de malas acciones, pero que, por arte de birlibirloque, o, mejor, por la consabida capacidad de estos individuos para menejar la realidad y alterarla a gusto, se convierten en auténticos ídolos. Me da igual que sean dos anarquistas italianos o un médico argentino que decide dedicar su vida a arrebatar vidas, en vez de a salvarlas. Seres abyectos convertidos en ejemplo y aceptados como tales por muchos. Seres que, siempre, tienen algo en común, su izquierdismo militante. Sus actividades asesinas se pasan convenientemente por alto... cuando no se las considera, incluso, un mérito.
Supongamos que, ciertamente, los terroristas Sacco y Vanzetti, fueron condenados injustamente. ¿Alguien puede imaginar cuantos Saccos pudieron darse en la URSS stalinista? ¿Podemos hacer un cálculo de cuántos Vanzettis fueron ejecutados en la China de Mao? ¿Echáis cuentas del número de juicios, sentencias y ejecuciones, sucedidas con muchas menos garantías legales en esa URSS, en esa China? ¿En la Cuba castrista? ¿En Birmania? ¿En Corea del Norte?
¿Y habéis oído a Joan Baez cantarles una canción? ¿Conocéis sus nombres? Son millones, millones. Así, a bote pronto, ¿cuántos nombres me podríais decir? ¿De buenas a primeras, quizá, algún fusilado, tras juicio sumarísimo, en la Cuba de Fidel y Ernesto, os es conocido? ¿Algún campesino ruso? ¿Algún intelectual camboyano o chino para poder dedicarles una canción? Millones de ejecutados, asesinados, sería más propio decir.
En el caso de Sacco y Vanzetti sólo hubo, con seguridad, dos víctimas inocentes, Frederick Parmenter y Alessandro Berardelli. Sun nombres cayeron en el olvido y yo, aquí, quiero recordarlos.
"Here's to you, Nicola and Bart / Rest forever here in our hearts / The last and final moment is yours / That agony is your triumph", reza la letra que tantos cantantes han recitado emocionados, repetido una y otra vez, como una salmodia, bella, eso sí. Sacco y Vanzetti "descansan para siempre en nuestros corazones".
"Here´s to you", "aquí está para vosotros". Voy a tomarme la libertad de recuperar ese verso, pero, si me lo permitís, yo no voy a dedicárselo a dos terroristas.
Me parece mucho más decente hacerlo en recuerdo de Frederick y Alessandro, dos hombres que fueron primero, asesinados y, segundo, olvidados. Sus familias les enterraron, sus nombres se esfumaron en el tiempo. No así los de sus presuntos asesinos. En el cincuenta aniversario de su ejecución, Michael Dukakis, a la sazón, gobernador demócrata de Massachussets, declaró el Día de Sacco y Vanzetti. Muchos años después reconoció su error de no recordar, de igual forma, a los dos hombres muertos a tiros. Yo no voy a cometer el mismo fallo. Yo recuerdo a estos hombres y también a todos los demás millones de víctimas anónimas de la izquierda. A esas personas sin nombre, sin historia oficial, sin película, sin canción, sin un día del año para recordarles...
Here´s to you, aquí está, para vosotros, Parmenter y Berardelli. Descansad, vosotros sí, para siempre en nuestros corazones, en los de las personas que aún saben diferenciar entre dos terroristas y dos hombres de bien vilmente asesinados.
No es mi intención escribir más sobre dicho caso. Se ha hecho mucho, muchísimo, en las últimas nueve décadas. Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron condenados y ejecutados por este crimen, tras años de juicios en medio de gran expectación tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo. Numerosos intelectuales de izquierda pidieron un nuevo juicio, pués se tenían dudas sobre cómo se habían llevado los anteriores. Finalmente, su ejecución en la silla eléctrica provocó disturbios en Londres o París, donde manifestantes rodearon la Embajada americana y dañaron la fachada del Moulin Rouge.
No es de esos aspectos judiciales de los que quiero hablar. Enfoco este asunto, más bien, para llamar la atención, y sé que no voy a decir nada nuevo, sobre la enorme, yo diría, prodigiosa, capacidad de la izquierda de manejar los medios, las situaciones y la propaganda. También, cómo no, para referirme a su mastodóntica facilidad, para eliminar de un plumazo elementos "innecesarios" de la historia, las víctimas, borrarlas de la memoria de la gente porque, en definitiva, eso no les interesa, eso distrae a la opinión pública de lo que "tienen" que pensar, de lo que ellos quieren hacer que pensemos.
Sacco y Vanzetti pudieron, o no, asesinar a Parmenter y Berardelli. Fueron sentenciados por ello, por lo que, en puridad, se les puede llamar asesinos sin mayor problema. Yo no lo voy a hacer. Hoy en día, aún se mantienen las dudas sobre si fueron o no, o si sólo uno de ellos lo hizo con otras personas. Lo que si parece demostrado, y sus propios testimonios lo corroboran, es que Sacco y Vanzetti eran dos terroristas anarquistas. Eso, hoy en día, parece sonarnos muy lejano, pero en aquellos años, el terrorismo anarquista estaba muy extendido en el mundo. En Estados Unidos, llevaron a cabo campañas con bombas y ataques a personalidades, incluido un intento de envenenamiento masivo. No se sabe con exactitud, cual era la labor terrorista de ambos, pero no cabe duda de que eran seguidores de un anarquista italiano, que abogaba por la violencia revolucionaria, incluyendo la detonación de bombas y el asesinato. Su nombre era Luigi Galleani.
Estos terroristas son los que la izquierda internacional elevó, como en otras ocasiones a los altares. Estos elementos son los que, aún hoy en día, son recordados no sólo por gente que piensa como ellos, sino por otras muchas personas envenenadas por años de propaganda, de lavado de cerebro, de comunión con ruedas de molino. El caso Sacco y Vanzetti no se ha llegado a cerrar nunca. Cada equis tiempo podemos leer algún artículo, ver algún reportaje. Podemos, si no, revisionar la película que se rodó en Italia sobre el tema en 1971, o escuchar la canción de Ennio Morricone que Joan Baez cantó. Aún quienes no han leido mucho sobre él, han oído en alguna ocasión hablar de ellos... Sacco y Vanzetti... Dos inocentes ejecutados... ... ...
Os propongo una prueba. Preguntar a algún familiar o amigo, preferentemente con ya una edad, si recuerda o conoce a Sacco y Vanzetti. En caso de que la respuesta sea afirmativa, preguntarle, después, si sabe quienes eran Parmenter y Berardelli. ¿Qué creéis que os dirán? Me lo podéis comentar, si queréis, pero no espero que muchas personas respondan afirmativamente a esta segunda pregunta.
Parmenter y Berardelli, eran... nada. Sólo eran las víctimas. Un peón innecesario en la gran historia oficial de Sacco y Vanzetti. Yo os puedo decir que estos terroristas anarquistas pudieron ser o no culpables. Pero Parmenter y Berardelli eran, seguro, inocentes. Eran dos personas desempeñando sus respectivos trabajos, que fueron un día asesinados. Y ahí se acabó su historia. Buscar en internet. Os costará encontrar muchos cosas sobre ellos. Son sólo un dato. Un simple dato.
Por su parte, los anarquistas son auténticos "héroes de la libertad", como tantos otros mitos de la izquierda, nombres que tienen en común un excelente caudal de malas acciones, pero que, por arte de birlibirloque, o, mejor, por la consabida capacidad de estos individuos para menejar la realidad y alterarla a gusto, se convierten en auténticos ídolos. Me da igual que sean dos anarquistas italianos o un médico argentino que decide dedicar su vida a arrebatar vidas, en vez de a salvarlas. Seres abyectos convertidos en ejemplo y aceptados como tales por muchos. Seres que, siempre, tienen algo en común, su izquierdismo militante. Sus actividades asesinas se pasan convenientemente por alto... cuando no se las considera, incluso, un mérito.
Supongamos que, ciertamente, los terroristas Sacco y Vanzetti, fueron condenados injustamente. ¿Alguien puede imaginar cuantos Saccos pudieron darse en la URSS stalinista? ¿Podemos hacer un cálculo de cuántos Vanzettis fueron ejecutados en la China de Mao? ¿Echáis cuentas del número de juicios, sentencias y ejecuciones, sucedidas con muchas menos garantías legales en esa URSS, en esa China? ¿En la Cuba castrista? ¿En Birmania? ¿En Corea del Norte?
¿Y habéis oído a Joan Baez cantarles una canción? ¿Conocéis sus nombres? Son millones, millones. Así, a bote pronto, ¿cuántos nombres me podríais decir? ¿De buenas a primeras, quizá, algún fusilado, tras juicio sumarísimo, en la Cuba de Fidel y Ernesto, os es conocido? ¿Algún campesino ruso? ¿Algún intelectual camboyano o chino para poder dedicarles una canción? Millones de ejecutados, asesinados, sería más propio decir.
En el caso de Sacco y Vanzetti sólo hubo, con seguridad, dos víctimas inocentes, Frederick Parmenter y Alessandro Berardelli. Sun nombres cayeron en el olvido y yo, aquí, quiero recordarlos.
"Here's to you, Nicola and Bart / Rest forever here in our hearts / The last and final moment is yours / That agony is your triumph", reza la letra que tantos cantantes han recitado emocionados, repetido una y otra vez, como una salmodia, bella, eso sí. Sacco y Vanzetti "descansan para siempre en nuestros corazones".
"Here´s to you", "aquí está para vosotros". Voy a tomarme la libertad de recuperar ese verso, pero, si me lo permitís, yo no voy a dedicárselo a dos terroristas.
Me parece mucho más decente hacerlo en recuerdo de Frederick y Alessandro, dos hombres que fueron primero, asesinados y, segundo, olvidados. Sus familias les enterraron, sus nombres se esfumaron en el tiempo. No así los de sus presuntos asesinos. En el cincuenta aniversario de su ejecución, Michael Dukakis, a la sazón, gobernador demócrata de Massachussets, declaró el Día de Sacco y Vanzetti. Muchos años después reconoció su error de no recordar, de igual forma, a los dos hombres muertos a tiros. Yo no voy a cometer el mismo fallo. Yo recuerdo a estos hombres y también a todos los demás millones de víctimas anónimas de la izquierda. A esas personas sin nombre, sin historia oficial, sin película, sin canción, sin un día del año para recordarles...
Here´s to you, aquí está, para vosotros, Parmenter y Berardelli. Descansad, vosotros sí, para siempre en nuestros corazones, en los de las personas que aún saben diferenciar entre dos terroristas y dos hombres de bien vilmente asesinados.
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