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domingo, 30 de mayo de 2010

LES LUTHIERS (2)

El día 4 de mayo, tras asistir, por fin, por primera vez en directo, a una actuación de Les Luthiers, hice un entrada en este blog, recién inaugurado por entonces, con tres videos de este formidable grupo de humor argentino.

Hoy, pelín harto de la política del País, de despotricar, como siempre, contra nuestra estupenda clase política, voy a dedicar esta entrada al Humor, que falta hace.

A ver que os parece, a quienes no conozcáis ya a Les Luthiers. A los que les conocéis, seguro que no os pillan de sorpresa.

Os sugiero que veais, también, los tres videos del día 4, etiqueta Humor. Son muy, muy buenos.



¡Ojo! El tema del suicidio no es ninguna sugerencia para los desesperados por la gestión del Gran Fracasado de La Moncloa.

viernes, 28 de mayo de 2010

EL SÉPTIMO SELLO

No soy un gran fan del cine de Ingmar Bergman. Puedo ver sus películas y apreciar su calidad, pero nunca lo he llegado a considerar uno de mis favoritos.

Pero debo hacer una salvedad con "El séptimo sello". Siempre he sentido una cierta fascinación por esta película. No se trata, dada mi forma de entender el cine, que me haga hacerme preguntas sobre la Vida, la Muerte, Dios,... Nunca me ha interesado el cine en virtud de la moraleja o de lo que me quieran explicar. No me importan sus alegorías o metáforas.

A mí me interesa la historia que cuentan, el tempo de la cinta, la interpretación de los protagonistas, la tensión, la emoción, la música...



No sé, exactamente, qué me ha atraído siempre de "El séptimo sello". Quizá la atmósfera de la película, cuya acción se desarrolla en la Europa azotada por la Peste Negra. Quizá que la historia gire, en cierta forma, en torno a un tablero de ajedrez, juego que siempre me ha gustado aunque hoy en día, por desgracia, casi no lo practico ya. Quizá la magnética interpretación de la Muerte, varón en este caso, y del gran actor sueco Max von Sydow, aún en activo 53 años después y con una larguísima carrera a sus espaldas, con interpretaciones como la de "El exorcista". Quizá los compañeros de viaje del caballero, que viven como ajenos a todo lo que está pasando, ignorantes de que la Muerte les está esperando, de que sus vidas se juegan en la partida que mantienen Antonius Block y su siniestro rival.




Porque eso es lo que está en juego. Al ver que la Muerte le espera, el caballero la reta a una partida de ajedrez, en parte, para ganar tiempo, en parte, para buscar respuestas a preguntas metafísicas que le angustian.

"El séptimo sello" es una gran película. De visión imprescindible para los amantes del cine, aunque, como yo, no sean devotos del universo bergmaniano.

Lo raro de todo esto es el por qué me ha venido hoy esta película a la cabeza.

Hoy, en el Congreso de los Diputados, el PSOE ha logrado el éxito de rubricar su fracaso. Ha logrado el éxito de sacar adelante una votación que implica, absolutamente, el desastre de su gestión, su enorme irresponsabilidad, su caudal de estupidez e ineptitud y, sobre todo, su insuperable capacidad para la desvergüenza.

La "responsable" abstención de los nacionalistas catalanes, junto a la, para mí, más sangrante, del Diputado de UPN, le han permitido sacar adelante su propuesta de hundirnos un poco más en la miseria.

Y no he podido, por menos, que encontrar un punto de comparación entre el film de Bergman y la realidad española de hoy.

Me ha parecido que la plaga que fue la Peste Negra se podía comparar a lo que hoy en día ha supuesto la Crisis Económica internacional.






No me ha costado, tampoco, encontrar un paralelismo entre el papel que desempeña la Muerte en la cinta y lo que hoy puede ser el Paro y la Pobreza que acarrea.




Llegados a ese punto, no me quedaba otro remedio que recordar a Antonius Block, enfrentado a la Muerte y ver en él a nuestro Zapatero, luchando contra el Paro.




Una vez aquí, no me restaba sino resignarme ante el inevitable final que nos espera, mientras nuestros destinos permanezcan regidos por el Inepto Mayor del Reino, por el del Coro de la Ceja, por el de los Subvencatos y su Huelga General (Perdona Zapa, no queremos hacerla pero si no nos pondrían a parir y se nos vería demasiado el plumero), por los amigos de los pobres pero devotos de la opulencia, por los...




¡Qué Dios nos pille confesados!

miércoles, 26 de mayo de 2010

NO, SEÑORÍAS

Zapatero tiene que dimitir. No hay otra salida. Ya hace mucho que dejó de ser el Presidente, si lo fue alguna vez, para convertirse, en sí mismo, en un auténtico problema para España. Una especie de ancla del que debemos desprendernos hoy mejor que mañana.

Zapatero tiene que dimitir. Los españoles tenemos derecho a exigírselo, ya que, de él, no sale. Los españoles tenemos derecho a convocar manifestaciones, sentadas, caceroladas, lo que legalmente sea menester. Y gritar, con todas nuestras fuerzas "Zapatero, dimisión".

Pero, sin embargo, lo que considero perfecto e incluso necesario a nivel de la calle, me parece fuera de forma y lugar en el Parlamento.

Hoy hemos visto un espectáculo lamentable por parte de esos próceres de la Patria que son nuestros Diputados electos. No puedo por menos que criticar, contundentemente, la actitud de los populares que, en pie y dando palmas, se expresaban en la Cámara Alta como si estuvieran en la calle, o en un partido de fútbol.

¡Zapatero dimisión!

Por supuesto. Dimisión, pero ya. Sin embargo, yo al menos, espero otra cosa de las personas que nos representan en nuestras Instituciones. Espero un mínimo de educación. Espero que se porten marcando las diferencias con respecto a como lo haríamos los españoles de a pie en la calle.

Espero que acuchillen con la ironía y la palabra. Que desnuden con argumentos e ideas. Que destrocen, en un debate de altura, las demagogías que el adversario plantea. Espero que se porten como la cultura y la educación dictan.

No me da pena Zapatero. De hecho, estoy seguro que estas cosas casi le favorecen. La "víctima" de los improperios tiende a salir ganando. Se le dan argumentos para poder defenderse alejados de lo que se está debatiendo. ¿Qué más quiere él?

Si la noticia, tras este debate, no son las ideas planteadas, las contradicciones destapadas, las preguntas sin respuesta, sino los gritos de unos parlamentarios que parecían adolescentes, chiquillos sin capacidad para otra cosa que la de repetir una consigna, riendo y felicitándose por lo gracioso que son, es que los populares algo han hecho mal.

Me gustaría que la clase política en España fuera diferente. Me gustaría que hubiera más nivel intelectual. Más agilidad retórica. Más ironía. Y pedir la dimisión de Zapatero, claro que sí, pero demostrando una superioridad cultural, argumental, oral...

Pero hay pocos ejemplos de grandes oradores en nuestra democracia. Blas Piñar fue uno de ellos, por encima de ideas u opiniones, su manejo de la palabra y la la oratoria era intachable.

Lo que daría yo por poder disfrutar de nuevo de intervenciones parlamentarias de personas de ese nivel, personas que te puedan sorprender con sus recursos linguísticos. Lo que daría porque, en España, hubiera, por ejemplo, un Winston Churchill. Brillante, ingenioso. No me lo imagino de pie, dando palmas y gritando como un parvulario corriendo al recreo.

Suelo comentar en ocasiones una anécdota sobre él. Una parlamentaria rival le increpó un día diciéndole:

- Si Usted fuera mi marido le pondría veneno en el café.

A lo que Churchill respondió:

- Si Usted fuera mi mujer, me lo tomaría.

Delicioso.

martes, 25 de mayo de 2010

TURISTAS

No tengo muchas ganas de ponerme de mala leche hoy. No voy a hablar del fracasado que, al menos, fue Presidente, del otro, que ni siquiera, hasta ahora, lo ha sido. No voy a hablar ni de los manganatos, perdón, sindicatos, ni de los reyezuelos autonómicos, ni de la Juajusticia en España.

Y es que, la semana pasada, por unos días, dejé, en realidad, de ser español, dejé de ser europeo, dejé, incluso, de ser de la especia humana y me convertí... en turista.



Los que soláis viajar de vez en cuando, necesariamente, tenéis que coincidir conmigo. Los turistas no son seres humanos. No, al menos, como lo entendemos en el mundo "normal". No importa si en sus países son administrativos, loteros, sacerdotes, fruteros,... Cuando salen al exterior todos tienden a comportarse igual.

Aún en ciudades muy grandes, por mor de los planos con las rutas y los sitios que "hay que ver", te cruzas, una y otra vez, con las mismas caras. Eso sí, cada vez más sudadas, acaloradas, descompuestas...



La ilusión y la frescura de los primeras horas deja paso, poco a poco, a una especie de fatalismo, de destino inevitable. Repasan la lista de lo que hay que ver en el día. Miran la hora. "Nos van a cerrar la Basílica del Cucurucho, pero si vamos hoy a la Plaza de la Calaburritana, mañana, antes de pasar por la Estatua a Mortadelo, podemos visitarla..."

Cuando te acercas, poco a poco, a los lugares clave, deja de ser necesario consultar mapas. Ya no hace falta intentar hacer entender tu pregunta y conseguir captar la respuesta de un simpático policía local. Basta con seguir el rebaño de peregrinos que, no se sabe muy bien cómo ni por qué, conocen el camino y lo siguen... o, al menos, siguen al primero, presumiendo que ya habrá preguntado o ha estado antes allí.

En los lugares más frecuentados, dejaros de mirar cúpulas y estatuas, olvidaros de retablos y paisajes, de parques y fuentes. Hay algo mucho más llamativo y gozoso. No tenéis más que ver las "estampas" tan variopintas que luce esta especie. Junto a una rubia casi albina, de piel enrojecida por el Sol, como se puede observar por sus hombros desnudos y su miniminishort, podéis ver a una familia de pakistaníes con camisa, jersey y chamarra, choto incluído pese a los treinta y tantos grados y a que no se ve, ni de lejos, ni una sóla nube en el cielo.



Te las arreglas para conseguir, metidos en el meollo del acceso abarrotado al sitio que sea, no pisar a la menuda inglesita de las chancletas, la mariposita en el tobillo y las uñitas negras, al tiempo, que te aseguras de no ser pisado por el eslovaco de coleta, larga barba, esférica barriga y botas de caña alta con puntera reforzada que el bendito ha creído necesario calzar para tan señalada ocasión.

Y los japoneses... ¡Ah, los japoneses! Tan amables, formales, educados, respetuosos que se les ve en las películas. ¡Y una mierda (con perdón)! Cuando salen de su país, todo eso se lo dejan allí. Con el fin de evitar un exceso de equipaje, supongo. Se convierten en seres implacables, maleducados, tramposos, si pueden, se te cuelan, si tienen que empujar, empujan,... No hacen prisioneros.



En fin, tampoco me quiero alargar demasiado en un tema tan baladí. Pero no quiero cerrarlo sin mencionar, como no, a los inevitables grupos de los viajes programados. Todos ellos, como pollitos recién nacidos, en pos de mamá gallina, es decir, en pos del correspondiente guía que, enarbolando los más variopintos objetos para mejor ser vistos (banderas, paraguas, floripondios incalificables...), les hacer recorrer todos los interesantes lugares de la ciudad... y algunos menos interesantes... y algunos nada interesantes, también.

Ellos les siguen como alelados, como ovejas obedientes. La mayoría, casi ni escucha lo que les explican. Por lo menos, después de las cinco primeras paradas. El guía anda, ellos andan. El guía para, ellos paran. El guía habla, ellos le miran, ora a él, ora al cuadro, escultura, tumba o lo que toque.

Según avanzan los monumentos, las miradas se centran menos tiempo en éstos y más en la esfera de su reloj. ¿Qué hora es? ¿Cuánto nos falta por ver? ¿A qué hora comemos? Hoy sopa de cebolla no, ¡POR FAVOR! Y el pelma de Gustaffson, ¿qué coño le pregunta ahora? ¿Pero es que tiene que decir algo en cada monumento? ¡PESADO! ¡CALLA YA! A ver si nos da tiempo de tomar una cerveza antes de comer...



Siempre hay alguno que va por libre. Si todos miran a la pared donde está el cuadro en cuestión, él se desvía y se acerca a mirar una loseta del suelo con una curiosa señal... ¿qué es? Ah, un chicle. Uy, que se me escapan.

Otro acostumbra a ir el último. Se queda atrás del todo sin oir ni enterarse de nada. Cuando los demás arrancan, él se acerca al monumento como para darle el visto bueno, o como para grabarlo en la memoria o, simplemente, para poder decir cuando le pregunten a la vuelta "¿Viste el famoso cuadro de Pincellini "Gnomo cabalgando a elefante africano en pos de elfo sintético?" "Sí, sí, ¡qué maravilla!"

No sigo. Presiento que os he aburrido un poco. Pero no sólo de Zapatero vive el blogger. Aunque, eso sí, el ínclito da mucho de sí. De hecho, y bien pensado, me lo puedo imaginar, estupendamente, de turista, mirando embobado una hermosa musaraña...

domingo, 23 de mayo de 2010

EL REGRESO

Desciendo del avión totalmente gozoso. ¡Tierra firme! Nada de seguir por esas alturas tan antinaturales y peligrosas. Por fin piso suelo y, además, español.

Lo primero es correr a un quiosco. ¿Qué habrá pasado estos días? ¿Qué me he perdido?

Zapatero ocupa todas las portadas. Los rotativos difunden su imagen de gesto circunspecto al leer la nota de prensa en la que presentaba su dimisión y convocaba elecciones anticipadas.

¿Gozoso? ¡No! Eso es poco decir. Por fin, el fracasado de La Moncloa ha tomado una determinación digna de su supuesto talante, su supuesto interés nacional, su supuesto compromiso. ¡Ha dimitido! Por algo el día es tan caluroso. Por algo brilla tanto el Sol.



Abro, sin esperar a sentarme, el periódico, emocionado. De hecho, casi me llevo por delante a dos japoneses. ¡Mejor! Yo he tenido que aguantar sus empujones estos días.

En las páginas siguientes a la rueda de prensa del ya expresidente, aparece una entrevista con el líder de la oposición, el que nadie duda va a ser el nuevo inquilino monclovita.

Habla de coger el toro por los cuernos. De que va a acometer, inmediatamente, una reforma estructural del mercado laboral que lo habilite para desarrollarse en un futuro en crecimiento económico. Que va a convocar a los agentes sociales para intentar un acuerdo pero que, de no llegar, él tomará las decisiones pertinentes.

Está sembrado el hombre. Enfervorecido. Por fin se mudará a la residencia años soñada. Por fin estrenará el pijama que su mujer le compró para cuando fuera la ocasión, el de raso azul.



Antes que eso, afirma, va a llevar a cabo un drástico recorte en el Presupuesto de las Autonomías. Va a recortar sus competencias. Va a recuperar para el Estado aquellas más importantes, aquellas que vertebran a España, aquellas que no se pueden dejar en manos de quienes las manejan a gusto para alejar a sus Regiones de la Nación común.



Va a desoir, para ello, aquellas voces que a pocos representan, aunque en sus pequeños Reinos de Taifás, se crean el ombligo del mundo. Va a desoir, por supuesto, a quienes sólo buscan eliminar de las vidas de sus súbditos regionales, todo vestigio de españolidad. Pero tampoco va a escuchar las voces propias de su partido que, por puro interés económico, parecen ser más nacionalistas que los nacionalistas.

Poco a poco, las lágrimas se me empiezan a agolpar en los ojos. Mi sueño se va a hacer realidad. España va a volver a parecerse a España. Va a dejar de ser algo opinado y opinable, para ser lo que siempre fue y nunca debió dejar de serlo, una Nación.

Me siento eufórico. Aún con lágrimas en los ojos suelto una sonora carcajada. Noto miradas alrededor pero me da igual. ¡Soy feliz!

El futuro Presidente habla alto y claro y dice lo que yo espero oir. Va a arreglar este desaguisado. Va a poner coto a los Taifases. Va a hacer una Política nacional... Va a Gobernar.



Va a sacar adelante un plan para independizar Justicia y Política. Va a asegurar la enseñanza en la lengua nacional en todo el territorio. Va a hacer ondear nuestra Bandera por doquier. Va a acometer un Plan Hidrológico Nacional. Va a decir alto y claro a ETA que ni olvidos ni perdones. Va a endurecer las penas para determinados delitos...

¡Delirio! Esa es la palabra que expresa mi momento. Algo casi orgásmico. Me equivoqué. Ésto aún tenía solución... ¡Lloro! ¡Grito! ¡Canto!...

...

Algo me ha despertado. ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy?... ¡Dios mío! ¡Sigo volando! ¡Aún no he aterrizado! Era un sueño, sólo un estúpido sueño...

¿O no? A ver si llego. A ver si aterrizamos ya. Tengo prisa. Tengo que ir al quiosco.
Tengo que comprar el periódico...


martes, 18 de mayo de 2010

EL ABUELO

Marcho unos días de vacaciones, de modo que no estoy dispuesto a amargarme pensando en nuestra ínclita casta política, en nuestra situación económica, en nuestro futuro como país... No, no pienso amargarme hoy.

Es un día de esos adecuado para poner algo de música. Y pensando qué proponeros escuchar, he recordado una preciosa canción de Alberto Cortez. Un tema que me pone un nudo en la garganta cuando la escucho. Y aprovechando que voy a salir unos días de España, lo dedico a todos aquellos compatriotas que, por motivos menos banales que el mío, tuvieron que dejar su tierra para labrarse un futuro lejos. Personas que emigraron a países para salir adelante y lo hicieron sin pretender cambiar la sociedad ni la idiosincrasia de aquellos que les recibían.

Espero que os guste.



El abuelo un día
cuando era muy joven
allá en su Galicia,
miró el horizonte
y pensó que otra senda
tal vez existía.
Y al viento del norte
que era un viejo amigo,
le habló de su prisa,
le mostró sus manos
que mansas y fuertes,
estaban vacías,
y el viento le dijo:
""Construye tu vida
detrás de los mares,
allende Galicia"".

Y el abuelo un día
en un viejo barco
se marchó de España.
El abuelo un día,
como tantos otros,
con tanta esperanza.
La imagen querida
de su vieja aldea
y de sus montañas
se llevó grabada
muy dentro del alma,
cuando el viejo barco
lo alejó de España.


II

El abuelo un día
subió a la carreta
de subir la vida.
Empuñó el arado,
abonó la tierra
y el tiempo corría.
Y luchó sereno
por plantar el árbol
que tanto quería.
Y el abuelo un día
lloró bajo el árbol
que al fin florecía,
lloró de alegría
cuando vio sus manos,
que un poco más viejas
no estaban vacías.

Y el abuelo entonces,
cuando yo era niño,
me hablaba de España,
del viento del norte,
de la vieja aldea
y de sus montañas.
Le gustaba tanto
recordar las cosas
que llevo grabadas
muy dentro del alma,
que a veces callado,
sin decir palabra,
me hablaba de España.


III

El abuelo un día,
cuando era muy viejo,
allende Galicia.
Me tomó la mano
y yo me di cuenta
que ya se moría.
Y entonces me dijo,
con muy pocas fuerzas
y con menos prisa,
""prométeme, hijo,
que a la vieja aldea
irás algún día,
y al viento del norte
dirás que su amigo,
a una nueva tierra
le entregó la vida.

Y el abuelo un día
se quedó dormido
sin volver a España.
El abuelo un día,
como tantos otros,
con tanta esperanza.
Y al tiempo al abuelo
lo vi en las aldeas,
lo vi en las montañas,
en cada mañana
y en cada leyenda,
por todas las sendas
que anduve de España.

domingo, 16 de mayo de 2010

EL CHEQUE-BEBÉ

Es un placer leer el blog de Aspirante, La Búsqueda del Conocimiento. Cada vez que lo hago, me hace pensar, opinar, puntualizar. Es un blog que incita a discutir, desde la única premisa de la buena educación y el respeto, de los temas más diversos.

Hoy ha comentado, con acierto, las diferentes medidas que el Gobierno (con perdón) español ha adoptado.

He estudiado Económicas. No tengo los suficientes conocimientos del tema como para opinar al respecto.

Lo que me ha sugerido la entrada de Aspirante, es el tema de la natalidad en España.

Aspirante critica la medida de eliminar el cheque-bebé.

Aspirante, mi opinión. El cheque-bebé era una engañifa.

A ver. ¿Qué se pretendía con su instauración (no es la palabra, lo sé, pero es que no tengo ahora demasiado tiempo para pulir mi lenguaje, lo siento)? Se supone que el famosísimo cheque-bebé pretendía impulsar o apoyar la natalidad.

JÁ, JÁ, JÁ.

2.500 € o 3.000 € según el PP. Esa es la política para relanzar la natalidad. ¡Por Dios! ¡¿A quién quieren engañar?!

España, lo que quiere, con el Gran Fracasado en La Moncloa, es convertirse en La Meca del Aborto Libre. En La Meca de la Ultra Libertad que supone Follar y Abortar Gratis.

Lo cojonudo (me tenéis que perdonar el vocabulario, he comido fuera y tomado algo), es que España tiene déficit de personas jóvenes. Hablamos de una Nación donde los pensionistas se han convertido en mayoría social. Hablamos de una Nación donde, se supone, la baja natalidad, es un grave problema.

¿Cuál es la solución que proponemos? Estas lumbreras que nos gobiernan han decidido que sus medidas son.
más abortos
más píldoras del día después
más folleteo
más aquí te pillo, aquí te mato.No

¡Por Diós!

No hablo ya de decencia y moral. Hablo, egoistamente, de puro interés.
¿Es que no nos interesa que nazcan cuanto más niños mejor? ¿Es que no es mejor apoyar económicamente a una mujer para que tenga su hijo y lo dé en adopción, antes de apoyarla para que lo mate y una pareja se vaya a China a adoptar?

¡Que no hablo de moral! ¡Que me dirijo a la gente de izquierda que sé, de moral, no saben ni quieren saber!

Hablo de lo que interesa a la Nación.

¿El cheque-bebé? No sirve para nada. Lo que, se supone, se pretende, es animar a tener hijos a las parejas que quieren tenerlo y no pueden porque son caros.

¿Cuántos conocéis que se hayan decidido a ser padres por 2500 o 3000 euros?...

sábado, 15 de mayo de 2010

UNANIMIDAD Y VOTO SECRETO


Una inesperada e incómoda avería me ha dejado hoy sin internet gran parte del día. No dispongo, por tal motivo, de mucho tiempo, pero sí quería compartir con vosotros una valoración sobre la decisión de ayer del Consejo General del Poder Judicial de suspender de sus funciones al endiosado Juez Baltasar Garzón.

Como ya sabéis, el acuerdo de suspender al triple sospechoso fue tomada por unanimidad. No cabía otra opción con la Ley en la mano. Baltasar no podía seguir instruyendo y juzgando al mismo tiempo que le instruían y juzgaban a él.

Mi pequeño comentario viene dado por la solicitud del sector progresista del CGPJ de celebrar la votación en secreto. ¿Para qué?

No cabía ninguna duda del resultado. Todo el mundo sabía que el voto, sólo podía ser, ateniéndose a la Ley, favorable a la suspensión. Así se demostró, al no producirse ningún voto en contra entre todos los presentes.

Pero..., ¿qué hubiera pasado de aceptarse el voto secreto? Garzón, a buen seguro, hubiera sido suspendido, pero, ¿hubiera sido unánime la decisión?

No creo que sorprendo a nadie si digo que algún miembro del Consejo se hubiera desmarcado y hubiera votado a favor del Juez Estrellado. Y yo me pregunto: ¿cómo se le llama a eso?

Todos los Jueces sabían que sólo había un voto posible, pero, amparados en el voto secreto, uno o más hubieran votado algo que, sabían perfectamente, hubiera sido injusto.

¿No es eso algo parecido a prevaricar?

Ésta es la Justicia en España. En esto se ha convertido desde aquel día en que Felipe González y Manuel Fraga unieron sus votos para politizarla.

Y sólo hay una decisión posible y es hacer que los partidos políticos saquen sus manos de la judicatura, que retorne la verdadera separación de poderes, que acabe este estado de cosas totalmente lesivo para la Justicia y, también, para la democracia, si es eso lo que queremos en nuestro país.

Claro que podríamos dejar de llamarla democracia y ya está.

viernes, 14 de mayo de 2010

MARIANO

A raíz de mi anterior entrada, han aparecido algunos comentarios referentes a la terrible y despiadada oposición a la que se enfrenta el señor Rodríguez Zapatero, al acoso y derribo al que se está viendo sometido por ese hombre de brazo fuerte y valeroso, de semblante sereno pero acciones violentamente huracanadas, de tono medido pero con palabras y argumentos que, como crueles y afilados cuchillos, hacen mella en las carnes de nuestro talantoso (no talentoso, por Dios) y fracasado Presidente.



¡Uy, perdón!



Sumida, como está España, en la desesperanza, el derrotismo, la debacle económica, el enfrentamiento entre Comunidades hermanas, el desprestigio mundial (salvo que la Selección gane en Sudáfrica, claro), ..., es natural creer,confiar en que hay una salida a esta situación. Que hay una persona que puede sacarnos de este atolladero. Que hay una figura que emergerá, cegándonos con su luz, y, de un plumazo, mandará a hacer puñetas a toda esta ralea de mangantes.

Mariano. Ese es el hombre.

Y que no digo yo que no. Vaya por delante. Pero me gustaría decir a los entusiastas esperanzados que no se hagan demasiadas ilusiones. Mariano Rajoy, amigos, os lo digo en confianza, no es el Mesías.

No quiero cargar las tintas contra Mariano. No se trata de culparle a él. Se trata de que, en mi opinión, ésto ya no tiene arreglo.

No me cabe duda de que económicamente Mariano lo haría mejor que Zapatero. Incluso mi perra lo haría mejor que Zapatero. Pero la Economía, con ser muy importante, baste ver la lista del paro, baste ver el bolsillo de los españoles, no es lo único que hay que arreglar aquí.

Sobre todo, lo más grave, lo más dañino que le está sucediendo a nuestro País, es, en mi opinión, su actual modelo autonómico. Una auténtica máquina de despilfarrar, de romper, de enemistar, de falsear. Un criadero de aves de rapiña que huelen el dinero público y se lanzan como buitres.



El origen de todo esto se produjo cuando alguna lumbrera decidió que, pariendo un Estado Autonómico contra natura, se iba a dar cumplida satisfacción a las aspiraciones de ciertas regiones españolas. ¡Qué exito! ¡Qué ideaza! ¡Vamos a montar el tiovivo de las Autonomías para que jueguen en él aquellos que nunca han pretendido ser una Autonomía!

El resultado a la vista está. Estamos viviendo en el Estado ... de las Garrapatas. Aquellos que mantienen aspiraciones secesionistas, porque nunca tendrán bastante. Aquellos otros que no las tienen, porque tontos no son, y no están dispuestos a ser menos que los primeros.



Ahora ya nadie quiere dejar de jugar. Ahora todos, Regiones, Comunidades, Provincias, Naciones Milenarias, se han acostumbrada a tener, a manejar, a hacer de su capa un sayo y de su terruño una pedazo Nación. Se han acostumbrado a pasarse por el forro de sus caprichos lo que diga, haga o piense el Gobierno Central. Se han acostumbrado a pelear contra el vecino por unas migajas.

Y Mariano, ¿qué puede hacer?

Si gana unas elecciones sin mayoría absoluta, ¿cómo puede gobernar? ¿Qué apoyos obtendrá? ¿Nacionalistas vascos, catalanes, canarios? Ideológicamente, se hayan próximos. Deberían tener muchos puntos de encuentro pero... ¡ay, majo! Son nacionalistas, Mariano. Si quieres gobernar, les vas a tener que dar de comer, y comen mucho. Y si les dejas pasar hambre, si les dices "no, señores, aquí hay un País llamado España, cuyo interés común está por encima del de sus regiones", ya sabes lo que vas a tener. Moción de censura o gobierno en minoría.

Y si gana por mayoría absoluta, ¿podría entonces cambiar algo? Obviamente, tendría las manos más libres, pero no olvidemos la mayor. El PP es tan valedor del Estado de las Garrapatas como cualquier nacionalista periférico. El PP también tiene sus Comunidades y sus grandes intereses. El PP también es muy español y muy patriota, pero, amigos, que hablamos de dinero, de su control, de poder. Y el PP tiene unos Barones Autonómicos que le iban a decir "Mariano, Marianito, muchacho... NO".

Por eso, amigos, ¿qué hacer? Que hay que arreglar el tema económico, pués hala, Mariano. Pero decídete ya, hombre. Da el paso. Defenestra políticamente a este Gobierno de ineptos. Lo tienes a huevo.

Pero, ¿si lo que queremos es arreglar España? ¿Qué hacemos?

jueves, 13 de mayo de 2010

EL PRINCIPIO DEL FIN... ¿O NO?



La cara del Presidente (cómo cuesta escribirlo con mayúscula) fue todo un poema. Cabizbajo, atribulado, cariacontecido, deprimido, apagado, ido,... derrotado. Esa es la palabra. Zapatero está derrotado.

Su rostro era un poema, peor aún, una auténtica tragedia. Por una vez, se pareció un poco a la que ponen miles y miles de españoles al perder su empleo. Se asemejó a la estampa de tantos compatriotas para los que, hace ya tiempo, ni los lunes hace sol. Tantas personas que llevan meses disfrutando de tiempo de sobra para leer los periódicos y buscar trabajo en la sección correspondiente, más o menos después de Economía, más o menos después de las noticias sobre los millones y millones que se entregan, de los fondos públicos, a los sindicatos.



Europa ha dicho basta. Europa ha dicho que, si un país que por tamaño, población y capacidad debiera ser una de las locomotoras del Continente, se convierte en un lastre, es un gran lastre. Y Europa ha dicho alto y claro que si hay que ayudar, ayudará. Pero sólo si antes nuestro Gobierno deja de lado su enfermiza ineptitud, deja de lado su derroche, deja de lado su mala gestión, se desdice de toda la sarta de demagogias estúpidas que han supuesto su gobernar, se olvida de su izquierdismo militante, absolutamente incompatible con cualquier medida anticrisis, y hace lo que le dicen. Punto. O lo tomas o lo dejas.

Y Zapatero sabe, o se lo ha dicho alguien que sabe, que la cosa está muy negra. Que el caso de Grecia puede convertirse en el caso de España. Y que, quizá entonces, el resto de los países no estén por la labor de sacar del atolladero a otro país que se ha metido en él voluntaria y temerariamente.


Las medidas a adoptar son drásticas. Lo terriblemente lamentable es que, si se hubiera trabajado como es debido hace años, no hubiéramos llegado a esto. Pero es lo que tiene tener un Gobierno de izquiedas. Gobernar, para estos individuos, es, únicamente, el arte de hacer lo necesario para ganar las próximas elecciones. Cualquier medida a tomar se decide, principalmente, en términos de rédito electoral.

No ha habido en Europa un grado tamaño de irresponsabilidad e imbecilidad gubernamental. No ha habido en Europa un Gobierno más embustero y manipulador. No ha habido en Europa un fracaso económico tan grande como el socialista español.

Zapatero está derrotado. No hay justificación para no disolver, ya, el Parlamento y convocar elecciones. Bueno, hay una. En los buenos y en los malos momentos, los socialistas españoles siempre trabajan y deciden teniendo en cuenta los próximos comicios. Y tienen claro que, en estos momentos, diga lo que diga el CIS, el PP barrería, casi seguro, logrando una clara mayoría absoluta.

Por eso, la derrota del fracasado, el principio del fin de este mal llamado gobernante, de este Señor que no haría un buen papel ni de presidente de una Comunidad de Vecinos, puede no ser definitiva.

España es el país de la alergia a la dimisión, de los balones fuera, del convertir los fracasos en éxitos,... España es el país de los coros mediáticos, de los subvencionados, de los favores debidos... España es el país de los sindicatos, de los de la ceja, de los que opinan sin conocimiento, pero con los bolsillos repletos. España es diferente.


Por eso, Zapatero, que de economía no sabe, que de gobernar no entiende, que de rodearse de personal cualificado en vez de amiguitos no se plantea, tiene muy clara una cosa. Si aguanta, faltan aún dos años para las elecciones. En ese tiempo, las cosas pueden, deben mejorar. Amigos tiene muchos. Favores le deben tantos como amigos tiene y alguno más. La oposición está inmersa en la pusilanimidad y en sus propias batallas.

Hoy está derrotado. Pero si el partido no acaba aquí, aún puede remontar.