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miércoles, 29 de septiembre de 2010

DÍA DE HUELGA

Me visto de reportero Tribulete para informar a los lectores que lo deseen del desarrollo de la Huelga General convocada para arrinconar al Gobierno, jiji, y forzarle a variar su gestión económica, jaja, en orden a preservar los derechos laborales inalienables de todos los españoles, juajua.

A esta hora de la mañana, 12:38, puedo confirmar de, en lo que a mi municipio respecta, el seguimiento de la Huelga es de alrededor del 0 % (cero por ciento). Lamento no ser más preciso, pero he visto un comercio cerrado y mantengo la duda de si es debido a la convocatoria de los Sindicatos o al propio embarazo de la dueña, lo que, últimamente, la hace ausentarse de vez en cuando. Prometo que una vez sepa con seguridad el motivo lo pondré en conocimiento de todos vosotros.

Por otra parte me he mantenido en contacto con personas que trabajan en Polígonos Industriales del resto de la provincia. Me confirman que, si bien a primera hora, inmersos como estaban en el proceso de recibir la información que los probos voluntarios sindicales les estaban brindando, las Empresas no registraban actividad, en estos momentos, y son las 12:42, todas trabajan con normalidad. Supongo que una vez digeridos los muchos datos aportados por los informantes, y tras analizarlos con detenimiento, el conjunto de los trabajadores han optado por seguir a lo suyo, como un día cualquiera.

Confieso que según iba observando y recibiendo noticias, me he obligado a mirar el calendario para asegurarme de que, efectivamente, hoy era 29, el día anunciado. Ya se sabe que, trabajando, entre semana todos los días parecen iguales. Sí, lo es. Día 29, Huelga General.

Pués eso.

No confundir, por favor, la parquedad de esta entrada con ningún tipo de servicio mínimo. Hoy inisfree no hace Huelga.

... Huelga General... jijiji, jejeje, jaaaaajajaja





domingo, 26 de septiembre de 2010

ETA, COMO SIEMPRE

Están pesados estos matarifes. Debe ser que no saben qué hacer con el tiempo de sobre que tienen mientras no se pongan de nuevo a asesinar. Cada fin de semana, nos repelen con otra dosis de su palabreria insana. Nada de qué preocuparse, si no conociéramos ya, desde hace años, al inquilino de La Moncloa, Zapatero, el vendepatrias y supiéramos, a la fuerza ahorcan, de lo que es capaz para lograr lo que quiere. El hecho de que lo que este elemento quiere no coincide, en absoluto, con lo que España necesita es, para este anémico de la vergüenza, la decencia y la inteligencia, algo totalmente baladí.

¿Y los criminales que han dicho, de nuevo, en esta ocasión? Porque su insistencia en acumular palabras y comunicados sólo se entiende si hay mucho que contar. Pués han dicho que están dispuestos a ir más allá (su eufemismo para expresar el abandono definitivo de los crímenes), "si se dan las condiciones adecuadas".



Esta recua de hijos de mala madre, este hatajo de chorongos con chapela, se creen que la Sociedad española se chupa el dedo. Lo han deducido con sólo ver al Presidente que esa misma Sociedad ha elegido en dos ocasiones. Han pensado "fijaos a quien han votado, ¡dos veces!, muy listos no pueden ser...".

Y con esto, han decidido dar una vuelta de tuerca para lograr lo que siempre han querido. Sus objetivos. Hace décadas que viene siendo lo mismo. Dejaremos las armas cuando se den las condiciones adecuadas, nuestras condiciones. Entonces, era la alternativa KAS, y sus cinco famosos puntos.



La Amnistía era el primero. Hoy se mantiene la misma exigencia, incluso con el respaldo de partidos supuestamente democráticos, que la disfrazan con la palabra "reinserción" de los presos por "motivos políticos". Tan políticos como reventar niños a bombazos, meter balas en la nuca, al más puro estilo comunista, amedrentar a los que no piensan igual, esquilmar a empresarios, como la Mafia que estos asesinos son... Esta exigencia se mantiene, ahora como entonces.



La legalización de los partidos independentistas, que era el segundo punto, tiene ahora, para ellos, una nueva razón de ser, acosados por la Ley de Partidos, que pretende la locura antidemocrática de que nadie que apoye a los terroristas o colabore en sus estrategias pueda obtener representación en Ayuntamientos ni ninguna otra instancia política. También perdura, pués, como hace décadas, esta demanda de la posibilidad de tener su brazo político.



La verdad es que los puntos tercero y cuarto han quedado un poco de lado. Uno era la salida de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado del País Vasco (y Navarra). Ésto ha dejado de ser una exigencia inmediata, para quedar implícita en el desarrollo del escenario futuro al que aspiran.

El otro era la adopción de medidas para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Pués anda que no se han cargado por el camino a pocos trabajadores estos anormales, para lograr, entre otras cosas, esto. Me parece que, de esta exigencia, no queda otra cosa que el autocalificarse de organización socialista. Los trabajadores, ya hace mucho que se la pelan a ETA. Los trabajadores y todo aquel que no sea un vasco de pro, es decir, independentista.

La mejora de las condiciones de vida de los trabajadores... Me parto y me mondo.

Y por último, exigían un Estatuto, pero un Estatuto que fuera, en puridad, la independencia o, al menos, la potestad de poder impulsarla unilateralmente, en el momento que se quiera. Un Estatuto con soberanía nacional, con vascuence como lengua prioritaria, con exigencia del control de las fuerzas armadas que estén en el País Vasco... En definitiva, un Estatuto que suponga una vía rápida hacia el separatismo y para el que, hoy en día, también cuentan con la connivencia de otros partidos, PNV, EA... De hecho, parece un Estatuto muy al estilo "Plan Ibarreche".



Yo me pregunto en dónde está la novedad. ETA sigue exigiendo a cambio de no matar, de no extorsionar, de no secuestrar, de no robar, de no destruir. ETA sigue pidiendo un precio por ello. Y otros como el PNV como EA, no van a desaprovechar la ocasión de rascar algo también.

Lo peor es que ahora, enfrente, tienen a un Gobierno que ha cogido ya práctica en esto de pagar a piratas y terroristas. Eso debe ser como matar. El primero cuesta, pero luego ya es mucho más fácil.

La sociedad tiene que gritar, con todas sus fuerzas, que España es una. Que cualquier decisión sobre uno de sus rincones compete a todos los españoles. Que a un delincuente, un asesino, un secuestrador, hay que tratarle como a tal, persiguiéndole, deteniéndole, vivo si es posible, para hacerle pagar sus crímenes. Que, bajo ningún concepto, se les puede dar nada a cambio de que no te maten, o no te secuestren. Pero ni en España ni en África. En ningún lado.



Que les quede claro que su futuro está tras las rejas. Que su persistencia criminal sólo debe servir para endurecer las penas hasta el punto que ellos merecen, incluida pena capital.

Pero en España manda un tal Zapatero. Y lo va a seguir haciendo otro año y medio gracias a, qué casualidad, compañeros de objetivos políticos de los asesinos. Y yo me temo lo peor.

martes, 21 de septiembre de 2010

LO IMPORTANTE ES LA FOTO

Nuestro insigne Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero (lo recuerdo por si aún, después de seis años, alguien no se lo cree), anda estos días por las Naciones Unidas sentando cátedra. Allí se siente alguien. El resto de los mandatarios mundiales le escuchan embelesados. Es tan bueno, tan talantoso, tan dialogante, tan ocurrente...

Allí, este prohombre se encuentra a sus anchas. No es un lugar adecuado para hablar de tonterías mundanas como el paro, no. Allí puede ir y tocar los temas que a él le gustan, los que considera que estan a su egregia altura, los problemas para cuya solución definitiva él ha venido a este mundo.

Y lo mismo está en lo cierto. ¿Por qué no? Todos tenemos cosas que se nos dan mejor y otras con las que no atinamos. José Luis Rodríguez Zapatero podrá ser el Mesías, pero es el Mesías hecho Hombre, y, como tal, tiene sus puntos débiles.

No se le da bien luchar contra el paro. No se le da bien levantar la Economía. No se le da bien mantener la palabra dada ni la promesa hecha. No se le da bien la Historia de España. No se le da bien mantener la Nación que preside cohesionada, igual, unida. No se le da bien lograr acuerdos que beneficien a todos los españoles, en vez de sólo a unos en detrimento de otros. No se le da bien la prosa (sospecha que tampoco el verso, pero sobre eso no estoy en posición de opinar).

Pero estas cosillas, estas pequeñas cuestiones, para él son bagatelas. Son las asignaturas "marías" de su carrera como Presidente.

A él lo que le pone es lograr un póker de éxitos mucho más rotundo. A saber, acabar con el calentamiento global, acabar con el terrorismo (el de casa, para, por el camino, pillar algún voto agradecido), lograr la alianza entre las grandes civilizaciones (la musulmán y esa otra..., si hombre, cuál era...) y acabar con el hambre en el mundo.

Para esto sí, hombre. Para esto ha venido como nuevo Mesías al mundo. Y sobre ello habla, cuando le dejan, en los foros apropiados. Como la ONU. Ah, la ONU, qué gran Organización. Ahí se puede expresar a sus anchas. Ahí le dejan decir lo que le gusta. Total, para lo que sirve...

Luego, los que realmente toman las decisiones que en el mundo cuentan, se reúnen entre ellos y actúan. Lástima que, en estas otras ocasiones, a nuestro admirado y admirable Zapatero, le hagan más bien poco caso. Algo de respeto se ha ganado. Al menos, los oyentes contienen sus ganas de carcajearse al oir las lecciones del ínclito. Pero poco más.

De modo que nuestro hombre se volverá para España orgullosísimo de sí mismo y pergueñando ya, en su mente, el nuevo discurso con el que sentará las bases para un futuro en paz, sin hambre, sin ETA e, incluso, con un poco de fresquete global.

Además, en esta ocasión su exitazo ha sido rotundo. Ha podido reunirse con su adorable vecino, Mohamed, un chaval al que ya hace tiempo cogió mucho cariño y con el que quiere mantener esa amistad. Tan bien le ha ido todo que, incluso, se ha podido sacar una foto con él. Cuando la imprima, se la mandará para que se la dedique. Porque eso era lo importante. La foto. Que todo el mundo vea lo bien que están el uno junto al otro. Que nadie se permita envenenar esta bonita relación con falsedades y malmetimientos (ya, seguro que esta palabra no existe, se me acaba de ocurrir).

Pués mira. En esta ocasión yo estoy de acuerdo. Lo importante es la foto. No podemos por menos que olvidar esta otra instantánea.



¿Os acordáis de ella? ¿Véis? Es cierto. Lo importante es la foto. No tengo ni idea qué hacían ese día reunidos estos dos amigos del alma. Ni tampoco me importa, a fuer de ser sincero. Toda la trascendencia de ese día se redujo a esta foto en la que, ante la complacencia de Zapatero, Marruecos se rió a la puñetera cara de España y los españoles.

Lo importante es la foto, Zapatero. A ver si es verdad. A ver si tú logras poner al monarca marroquí delante de un mapa de España donde aparezcan bien marcadas Ceuta y Melilla. O de un mapa de Marruecos donde no esté incluido el Sahara. A ver si cuela. Esa foto sí sería importante.

jueves, 16 de septiembre de 2010

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Poco me asomo últimamente a este balcón de mis ideas. El haber dispuesto de menos tiempo ha sido parte del problema. Aunque el otro motivo se me antoja más preocupante. Sigo sumido en el desencanto que tituló una anterior entrada de este blog.

Acertar es algo que siempre provoca una cierta dosis de autoestima. A mí, al menos, me la produce. Lograr un diez en la quiniela, que queréis que os diga, me hace ilusión. Si alcanzo el once, ni os cuento. Preparó una celebración que excede con mucho el premio logrado.



Pero hay otros aciertos menos agradables. Como los aciertos políticos.

No es oficial aún, pero parece claro que el acuerdo PSOE-PNV está a punto de caramelo. Y yo recuerdo que ya lo anuncié hace unos meses cuando, teóricamente, los jeltzales despotricaban contra el inquilino de la Moncloa, mientras su amigo catalán, en aquel famoso ejercicio de "responsabilidad", le salvaba el culo con la cacareada abstención en la votación sobre las medidas que el Gobierno proponía contra la crisis.



A mí no me cabía ninguna duda. Los acuerdos no se logran cuando las partes en negociación son firmes en sus convicciones y sus razones, cuando saben que tienen límites que no pueden sobrepasar, lo exija quien lo exija, a cambio de lo que sea.

Si una sólo de las partes está dispuesta a tragar con cualquier cosa, porque el fin prima sobre los medios, y el fin, además, son las Elecciones, no hay ninguna duda de que habrá acuerdo. Si a la mesa están sentados dos partidos capaces de vender como esclavas a sus madres o amatxus por un plato de lentejas, pués poca duda podíamos albergar. Que las lentejas son muy buenas y tienen mucho hierro. Y las madres, al final, son un poco pesadas.



Zapatero necesitaba el acuerdo como el comer, si no quería verse abocado a unas elecciones que le iban a suponer un descalabro histórico. El PNV será ladino, pero no tonto. Esas mismas elecciones le iban a dar la mayoría abosula al PP y les iba a dejar a ellos sin argumentos ni opciones de chantaje político para tres años mínimo. Mucho tiempo.

De modo que el Presidente del Gobierno puso al tajo a su Cardenal Richelieu particular, Alfredo Pérez Rubalcaba, acostumbrado a fajarse en mil y un batallas y con el trasero pelado ya tras tantos años en la Política.

Zapatero ya tiene su acuerdo. Si lo consigue sin perjudicar en exceso a Pachi, pués mejor. Si no, pués mala suerte. No es algo prioritario. Al fin y al cabo, tampoco importa tanto. Sólo es una Comunidad Autónoma. Si, además, lo más seguro es que acabe volviendo a manos nacionalistas más pronto que tarde.



Los nacionalistas, una vez más, han vuelto a sacar tajada de su uno por ciento de votos. Que lo logrado por ellos pueda ser perjudicial o no para el conjunto de los españoles no importa. Que, en este caso, pueda desembocar en la ruptura da la Caja Única de la Seguridad Social, tampoco.

A base de concesiones a los nacionalistas, lo que estamos consiguiendo es aumentar, cada vez más, la desigualdad entre españoles, su división entre regiones de primera y de segunda.

En definitiva, nada nuevo bajo el Sol.

Pero es que ésto es la Democracia. O, al menos, ésto es la Democracia que hemos parido en este País. Está todo pensado para que partidos minoritarias, de nula voluntad conciliadora y nulo interés general, de nulo afán de construir una Nación fuerte e igual, más aún, de inéquivoca vocación rupturista y boicoteadora de todo aquel elemento que pueda significar solidaridad, unión, hermanamiento, igualdad entre españoles, logren sacar adelante sus objetivos egoístas y minoritarios, sin importarles las consecuencias que ello conlleve. Es más, congratulándose de ser más que los demás.



Sólo se puede escapar a esta situación cuando algún partido logra mayoría absoluta, lo que le permite ser más fiel a su ideario y sus principios. Mala cosa, si necesitamos de la mayoría absoluta para que un Sistema funcione como es debido. Es que algo falla.

El problema puede ser la Democracia o el modo en que aquí la aplicamos. No lo sé. Pero que tenemos un problema, y grave, es seguro. Llevamos lustros sucumbiendo a él. Con más fuerza cuando gobierna la izquierda, pero no sólo con ella, no nos engañemos.

Y así, poco a poco, España cada vez va pareciendo menos una Nación, para convertirse en un esperpento político, en un pseudofederalismo de pandereta, en un mindundi mundial que no se respeta a sí misma y, menos, se hace respetar por los demás, de dentro o fuera de nuestras fronteras.

Urge recentralizar. Urge cortar deshacer el camino equivocado que se ha seguido. Pero ésto no va a pasar, ¿verdad? Con lo que esta entrada se queda en eso. Pensamientos, ocurrencias, palabras, expresión de desencanto y nula fé en nuestro futuro.

viernes, 10 de septiembre de 2010

DÍA LABORAL

Que no, tranquilos, que no os entretengo mucho. Pués anda que no tengo lío últimamente...

Pero es que, no sé, he sentido algo que no acierto a explicar al ver las imágenes de los cerca de veinte mil sindicalistas reunidos, felices como perdices, para preparar, con ahinco, su huelguita del 29.

Hay que ver, hay que ver la cantidad de personas que, en España, se pueden permitir el lujo de, en día y horario laboral, estar de mitines y charleta por esos mundos de Dios. Yo, realmente, sentí una especie de desazón al ver las imágenes. Algunos, peleamos para mantener nuestros puestos de trabajo, luchamos para llegar a fin de mes, ...

Otros ya no tienen puesto que defender, porque están en el paro. Básicamente, estar en el paro viene a significar no trabajar y cobrar el subsidio o no cobrarlo al haberlo agotado. No confundir con los liberados, por Dios, que trabajar, tampoco trabajan, pero tienen su sueldo y sus turnos y sus vacaciones y sus viajes a manis, mitines y otros festivales.

Pobres, tuvieron que dejar sus muchas tareas, su trabajo acumulándose, para acudir a un acto multitudinario, una demostración de fuerza progresista y sindical en Madrid. Cuando vuelvan a sus oficinas, la que se van a encontrar. Lo que les va a costar ponerse al día.

Todo para conseguir el "efecto contagio" para el día 29. Este efecto consiste en lograr que el mayor número de currantes españoles imiten, durante un día, y a costa de un buen pellizco de su sueldo, a los liberados sindicales. Es fácil, lo único que tienen que hacer es no dar palo al agua esa jornada.

O, como mucho, unirse a esos simpáticos piquetes que recorren las calles y carreteras explicando, con mesura y educación, los motivos de esta Huelga.

Conmigo no contéis. Debo reconocer que nunca he sido muy amigo de Huelgas. Ni justas ni no justas. Yo, ese día, trabajaré, si Dios quiere, como cualquier otro anterior o futuro, si consigo no ir al paro.

Eso no me convierte en ningún valedor de nada de este Gobierno, Dios me libre. Se merecen una y mil Huelgas, u otras acciones que ahora no voy a mencionar. Pero con esta clase sindical, inculta, servil, derrochadora, inepta y garrapatera, al menos yo, no voy ni a heredar.

martes, 7 de septiembre de 2010

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE, ¿Y EN LA RETAGUARDIA?

¡Sorpresón! Sí, amigos, ¡menudo sorpresón!

ETA (Euskadi, no Euskalherria, Ta Askatasuna) ha vuelto a declarar una tregua. Este fin de semana, aprovechando el reinicio del curso político, rebuznaron un nuevo comunicado. Bueno, nuevo... Se parece mucho a todos los anteriores.

Y, desde luego, no han cogido desprevenido a nadie. Hace ya tiempo que lo sabíamos. Estaba al caer. Era cosa de dejar atrás las vacaciones de verano, que es mala época para estas cosas, y soltar el anzuelo en septiembre. Nadie, absolutamente nadie, dudaba que esta tregua se iba a anunciar más pronto que tarde. Todos los movimientos políticos. Desde ese punto de vista, lo único inesperado ha sido la parquedad de sus "propuestas".

Desde que empezamos a conocer los movimientos de baile entre ETA, a través de su apéndice batasuno, y EA, no nos cupo duda de que había algo detrás. Todo estaba pensado para lograr un efecto y una consecuencia deseada. No es otra que la posibilidad de presentarse a las elecciones con la excusa de la ausencia de violencia. Que EA haya colaborado en la puesta en marcha de este plan es asunto aparte. El hermano pobre del nacionalismo vasco se ha unido a la estrategia etarra. Eso hay que decirlo alto y claro.

La cosa no pasaría a mayores si en Madrid hubiera un Gobierno firme, fuerte y serio. Pero, ¡ay, amigos! No hay nada de eso.

En su lugar, nos encontramos con un Ejecutivo que está contra las cuerdas, que precisa, ineludiblemente, un pacto con el nacionalismo vasco, para evitar unas elecciones anticipadas que, sin asomo de duda, darían la mayoría absoluta a la oposición.

El PNV se ha mostrado tibio ante el comunicado. Pero de puertas adentro, no es difícil suponer que vaya a haber consecuencias en las negociaciones existentes. Tienen la sartén por el mango y lo saben. Aunque no pueden tampoco arriesgarse a tensar mucho la cuerda. A ellos tampoco les interesan las elecciones anticipadas.

Sabemos qué es lo que Zapatero debería hacer. Limitarse a ordenar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que mantengan abierta toda la lucha contra los terroristas, que les persigan allá donde estén, por tierra, mar y aire, para ponerlos frente a la Justicia, que es donde deben estar.

Pero Zapatero ya hace mucho que supeditó el interés general de los españoles a sus propios intereses y los de su partido. Llegó a la Moncloa convencido de que iba a ser quien trajera la paz a España. Logró que el Parlamento le permitiera negociar con los etarras si observaba una inequívoca voluntad de dejar las armas. Lo hizo, aún sin constatarlo, como todos sabemos. Es decir, subvirtiendo el espíritu de la autorización parlamentaria.

Ahora, más acogotado que nunca, vuelve a ver la posibilidad de dar un golpe de efecto. La Sociedad es, a veces, muy inocente. Si tiene que tragar algo, bien vendido, como ellos saben, a cambio de la entrega de las armas, lo hará. A las víctimas, que las den. Nunca ha sacado nada bueno de ellas. A la Justicia, que la zurzan. No pretende de ella otra cosa que convertirla en un apéndice propio.

No, todo eso le da igual. Sus obras se ven guiadas por una sóla fijación. Mantener el poder. Conservarlo hasta las próximas elecciones y confiar en que, para entonces, menos sumidos en la crisis y con una cese definitivo de los asesinatos terroristas, se pueda dar la vuelta a la tortilla.

Triste, pero cierto.

ETA, por su parte, sigue más chula que un ocho. Empeñada en sorprender al mundo con su "buena voluntad". En lograr una cierta presión internacional que ayude, aún más, a Zapatero a decidirse y hacer una serie de concesiones. Las necesitan para venderse ante sus propios fans.

Zapatero, a ver, toma tu primera decisión acertada como Presidente. No hagas ni puñetero caso a los asesinos. Olvídate de cantos de sirena y de engañifas. Si tienes que perder las elecciones (y Dios sabe que es así), pués las pierdes. Pero no nos jorobes más. No insultes a las víctimas. No insultes a la Justicia. No insultes a España.

No hay nada que negociar con esta gentuza. La cárcel es su lugar. Que cumplan la condena más próxima a la que merecen. Y digo la más próxima, porque la cadena de muerte o la pena capital que no pocos de ellos deberían recibir, están proscritas en esta España, siempre tan mirada con las necesidades de los delincuentes y no de sus víctimas.

Los etarras, que se metan su comunicado por donde les quepa. No sirve más que para constatar que, como para ser político en España, para ser terrorista tampoco exigen un examen de ingreso mínimamente intelectual. Nos importa una higa las baladronadas que escupan. Su análisis político debe quedar para ser estudiado por los psiquiatras. No nos interesa su vídeo.

O, mejor, sí. Nos podría interesar. Pero podría tener otro contenido. A fuer de animarles al plagio, les sugiero, como posibilidad, que imiten la acción armada del Frente del Pueblo Judáico en la magnífica "La vida de Brian".

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martes, 31 de agosto de 2010

PORNOGRAFÍA

Embutido en una insípida gabardina gris, el hombre se acerca con paso trémulo por el pasillo del Hotel de Bilbao donde le esperan. El sombrero de fieltro, calado hasta las orejas, los cuellos de la gabardina estirados casi hasta el desgarro, apenas dejan ver de su rostro unas curiosas cejas.

Ante él, la habitación número 6. Ahí le esperan. Dubitativo, con golpeteo incierto, el hombre de la gabardina llama a la puerta, toc, toc, toc.

- "Pasa." - una voz responde desde el interior - "Está abierta..., siempre está abierta."

El hombre de la gabardina abre y da una paso hacia adelante. Su figura aparece, como una sombra, enmarcada en la puerta. El anfitrión, sentado elegantemente en un sofá, con una copa de Cognac en la mesilla, le observa con un rictus, apenas una sonrisa condescendiente. Su traje de tres piezas de corte impecable es lo único que ilumina la lámpara de la mesilla.

- "Te estaba esperando".



El hombre de la gabardina no avanza. Se mantiene como una estatua a caballo entre la habitación y el pasillo. Se aferra a la última posibilidad de dar la vuelta y marchar.

Pero sabe que no puede, que no debe.

- "Me dijo Alfredo que querías verme."

- "Así es. Estuvo aquí, conmigo. Pero no me dio lo que yo quería de él. No se atrevió. Pero yo sé que tú eres diferente... Jose, ¿te puedo llamar José?

El silencio del hombre de la gabardina deja implícito el sí como respuesta. Por fin, da un paso y cierra la puerta a sus espaldas. Ya está. Ahora están sólos. Ese hombre y él.



- "Te he traído unos bombones, muy buenos, y flores, son rosas, las más bonitas de mi jardín." - le dice

- "No quiero bombones. Las flores no las desenvuelvas tampoco. Te será más fácil luego llevártelas. A mí me interesan otras cosas que me puedes dar."

La voz cortante, seca, se clava como una helada daga en el ánimo del visitante. Se puede apreciar como sus hombros caen ligeramente, parece, de pronto medir menos, venirse abajo. Sólo sus cejas permanecen erguidas orgullosas de su distinción.

- "Iñi..." - empieza.

El otro le corta.

- "¡Sssss!. Yo, para tí, no tengo nombre. Sólo soy el que pide. Y tú, Jose, el que tienes que dar."

- "Pero," - duda el visitante - "no sé si va a poder ser. Se va a enterar todo el mundo. ¿Qué dirán de mí? ¿Qué pensarán? ¿Y mi amigo Francisco? Le prometí que..."

- "Calla, Jose, déjate de bobadas, déjate de miramientos. Ésto es mucho más importante que Francis, mucho más que cualquier otro. Se trata, tan sólo, de dar y recibir."

- "Pero Francisco no puede, no debe enterarse."

- "Olvídalo, Jose, puede enterarse y lo hará. Y no pasará nada. Él te quiere demasiado. Sabe que, sin tí, no es nada... Pero basta, de palabrería. Espera aquí."

El anfitrión abandona el sofá y se pierde tras una puerta lateral. Jose, se queda sólo en la penumbra, como un niño en el parque que, de repente, descubre que se ha perdido de sus padres.

Cuando se vuelve a abrir la puerta, aparece el otro hombre. Sus elegantes ropas de sastrería han desaparecido. Tan sólo lleva una especie de taparrabos. No sabría como definirlo. Un calzoncillo no es; mucho menos un boxer. Es... una prenda de cuero. En la mano derecha, como cayendo lánguido, un latigo del mismo material.



Pero lo peor es la sonrisa, esa sonrisa de desprecio, y la mirada, hielo, puro hielo.

El hombre se tumba en la cama. Con un gesto pretendida, pero penosamente, erótico, da unos golpecitos en el somier guiñando un ojo al de la gabardina. Éste se hace el remolón. Aún sigue de pies, la frente perlada de sudor.

- "No te hagas de rogar. Ya sé que no es la primera vez que pasas por esto. Hablé con Jose Antonio hace un par de meses. Dice que estuvistéis muy a gusto. No debes preocuparte, Jose. Por aquí han pasado muchos antes que tú, y pasarán muchos después. Es Ley de Vida. Nada más democrático que buscar este "entendimiento" entre distintos."

Poco a poco, vencida cada vez más sus reticencias, sus miedos, Jose va aflojando el cinturón de la gabardina, los botones... La prenda se abre y, deslizándose por sus hombros y espalda, cae hecha un hatillo a sus pies.



No lleva nada debajo.

- "Eso está bien, Jose, tranquilo."

- "¿Y la gente?"

- "Todo esto ya lo saben, Jose, lo nuestro. Nos esforzamos por disimular. Hace unas semanas, nos preocupábamos por mostrar nuestras diferencias. Pero ya sabíamos que ésto iba a acabar así. Incluso recuerdo habérselo leído, ya por entonces, a algún blogger, por ahí. Un tal Ini..no sé qué. Nada que deba preocuparnos."

Jose, por fin, alza la mirada de sus ojos claros bajo sus hermosas cejas. Clava sus pupilas en las de su anfitrión, el que va a ser su compañero, el que va a ser su amor.

- "Tú tranquilo, Jose. Vienes aquí como un cadáver. Un rato conmigo y, si haces lo que pido, te devolveré la vida. Quizá no eterna, pero sí, al menos, para un par de años... Pero, para eso, lo primero es lo primero."

Le coge las manos.

- "Relájate, disfruta."

miércoles, 25 de agosto de 2010

RESPUESTA A ZURIGORRI

Agradezco de antemano los comentarios de zurigorri (como los del resto de lectores que enriquecen este blog). Sus intervenciones dejan claro que, en general, estamos en las antípodas en cuanto a pensamiento político.

En mi anterior entrada recibí una respuesta suya que, sin extenderme demasiado, prefiero contestar aquí.


Dice zurigorri:
"Tampoco yo entiendo demasiado de leyes y también hay varias cosas que considero ilógicas.

Primero, la existencia de un tribunal constitucional como el que existe. Ese garante de la carta magna (que no proviene de ningún tribunal sino de un parlamento) que se reparten "conservadores" y "progresistas" en esta justicia tan independiente y eficaz."

Sin que sirva de precedente, no puedo estar más de acuerdo con estas palabras. El Sistema Judicial en España está totalmente mediatizado por los Partidos políticos. No existe, y ni se molestan en negarlo, el más mínimo atisbo de independencia. Eso redunda, directamente, en sentencias a la carta, según convenga al sector político más afín.

El germen de este desaguisado se produjo en 1985, cuando Felipe González propuso que los miembros del CGPJ, que eran elegidos en sus dos terceras partes por Jueces y Magistrados, pasaran a serlo, directamente, por los representantes políticos, o sea, por el Congreso y el Senado. Que por qué la oposición que comandaba, por entonces, Manuel Fraga, lo permitió es algo que no puedo entender.

El movimiento de González le salió perfecto. El sector judicial progresista pasó a tener un peso mayor que si se hubiera mantenido el anterior sistema de designación. No es un secreto, ni digo ninguna barbaridad, que el número de simpatizantes de izquierdas disminuye según lo buscamos entre sectores poblacionales más preparados. Es un hecho. A riesgo de generalizar, y entiéndaseme, entre personas con mayor nivel de estudios, de educación, de estrato social, se da una mayor afinidad con posiciones más conservadoras. Porcentualmente, me refiero.

En estas circunstancias, la mayoría de los nombrados para estos cargos serían de centro-derecha.

La maniobra de Felipe González, con el inestimable apoyo de la oposición, lo impidió y, de paso, pervirtió para décadas nuestro Sistema Judicial, anulando, de facto, su independencia.


Dice también:
"El pedigrí democrático del país es dudoso desde mucho tiempo antes de esto. Pero no cabe ninguna duda de que es correcto que lo pongas en tela de juicio, cuando las instituciones representativas (democráticas) de la población aprueban algo y un tribunal que ningún ciudadano ha podido elegir (nada democrático)lo corrige."

Nuestro pedigrí democrático, en efecto, es paupérrimo. Pero, en fin, menos aún es el pedigrí como Nación de algunas Regiones españolas que, a pesar de ello, e inexplicablemente desde un punto de vista lógico, son enunciadas como Nacionalidades en la Constitución. Se hizo con el único fin de crear un Estado idílico, con todos felices y comiendo perdices, confiando en que los movimientos nacionalistas se dieran por satisfechos con esta situación. Craso error. Sin duda, haber puesto las cosas claras desde el principio hubiera sido mucho mejor.

Por otra parte, tan erróneo es la elección de los Jueces y Magistrados por los Políticos como por los ciudadanos de a pie.


Concluye zurigorri:
"Me resulta interesante lo sagrada que resulta la constitución. Una constitución para la que se establecieron unos cauces de reforma más restrictivos que los que rigen en otros países para tratar de estabilizar un proceso democrático y de transición entre la dictadura y el periodo actual.

La constitución, aún hecha por personas y votada en su momento por ciudadanos, está por encima de todo.
Por encima, incluso, de los 35.100.000 ciudadanos que había en españa en 2008 y que jamás pudieron decir ni mú sobre ella porque no habían nacido o no tenían edad para votarla (sobre 46.150.000 empadronados en la fecha)."

Parece que a zurigorri le parece mucho más práctico que la Constitución se vote cada dos por tres. No sea que la gente cambie de opinión. De hecho, sospecho, desearía que se cuestionara a la población con respecto a ella tantas veces fuera necesaria hasta que un día saliera una respuesta negativa.

No estamos hablando de una Ley cualquiera. Es una Ley de Leyes. Se podría decir que son las normas del juego democrático. No tiene sentido una modificación continua de la misma. La dificultad de hacerlo busca, primero, que haya un consenso importante, un acuerdo amplio de lo que se va a cambiar y, segundo, que por mor de pequeñas diferencias a favor o en contra de algún aspecto del articulado, no nos sumamos en una vorágine de ahora digo que sí, ahora lo borro, lo vuelvo a incluir, etc.

No me extiendo más. Sí quiero redundar en mi idea de la necesidad, abosoluta, imperativa y perentoria, de la reindependización de la Justicia. No es de recibo que las personas encargadas de velar, entre otras cosas, porque el Legislativo no imponga Leyes que vulneren aspectos fundamentales de las reglas del juego que aceptaron los españoles, sean elegidas, precisamente, por aquellas personas sobre cuyas decisiones tendrán que sentenciar.

lunes, 23 de agosto de 2010

REGLA DE TRES

Debo reconocer mi desconocimiento en temas legales. Simplemente, no se me dan bien. Sí me manejo algo mejor en cuestiones de lógica. Eso sí, hay que tener mucho cuidado, porque de ésta a la demagogia, en ocasiones, no hay más que un paso.

Así que, sin saber mucho de Leyes, me digo lo siguiente.

En España existe un Tribunal Constitucional. Hasta donde yo sé, es el último garante de que ningún Gobierno, ni Central, ni Autonómico, ni Diputación, ni otro cualquiera, pueda legislar saltándose, de la forma que sea, los preceptos de nuestra Carta Magna.



Este Tribunal Constitucional, en el cual, en este momento, no lo olvidemos, tiene un importante peso el sector porgresista, muy afín a los intereses socialistas, decidió, después de un inacabable parto de los montes, que aspectos clave del nuevo Estatuto catalán, el que se empeñaron en sacar adelante PSOE y nacionalistas, no tenía cabida dentro de la Constitución.

En cualquier democracia con un poco de pedigrí, ahí, se acabaría la cuestión. Punto.

Pero, ¡ay! Estamos en España. Y el pedigrí de nuestra democracia apenas es suficiente para superar al pedigrí demócrata del Partido que gobierna (?) la Nación ahora. Poco más.

En este País, tenemos un Presidente que, una vez recibida la respuesta del Constitucional, no pierde ni un minuto, ni un segundo, antes de declarar, públicamente, que buscarán la forma de que lo declarado inconstitucional pueda ser llevado a cabo. Que buscarán los cauces adecuados para hacerlo.



Dicho de otra forma, que intentarán cambiar las Leyes que rigen para todos los españoles, con el fin de sacar adelante los intereses de una parte de la población, o, más bien, de la clase política, de una Región española. ¡Ahí queda eso! Y se queda más ancho que largo. Lo tratan de disfrazar buscando beneficios para otras Comunidades, como Valencia y Andalucía, pero no engañan a nadie.

Resumiendo, el Gobierno de la Nación va a buscar como saltarse a la torera las disposiciones últimas del Tribunal Constitucional.

El detalle, y es aquí donde algún lector más versado en Leyes que yo quizá me pueda ayudar, es que el Gobierno no puede alterar, alegremente, la Constitución. Su propuesta es modificar la Ley del Poder Judicial para dar cabida a ciertos aspectos del Estatuto ese que votó una minoría de catalanes.



A lo mejor yo soy un poco obtuso, pero, hasta donde yo he logrado entender, hay una cosa clara.

El Tribunal Constitucional decidió que los artículos en cuestión no se atienen a nuestra Carta Magna, no a la Ley del Poder Judicial.

Sin saber de Leyes, pero sí algo de lógica aplastante y de reglas de tres, me planteo, a riesgo de estar escribiendo una bobada, lo siguiente:

si los puntos a debate del nuevo Estatuto minoritario catalán no tienen cabida en la Constitución,

si modificamos la Ley del Poder Judicial para que sí tengan cabida en ésta,

y si, en cambio, no tocamos el articulado constitucional,

de resultas de ésto ¿qué logramos?

¿Hacer constitucional el Estatuto?

¿O hacer inconstitucional la Ley del Poder Judicial?



Si yo no me equivoco, si tengo razón, la lógica también me dicta que un Partido Político no puede gobernar un País por encima de su Constitución, saltándose los preceptos de ésta por el forro de sus caprichos. Es lo más parecido a un golpe de Estado encubierto que se puede dar. Y el Presidente que permite y alienta esto, no puede seguir en el cargo ni un día más. Ni uno.

Me disculpen Ustedes si lo anterior es una estupidez típica del que habla sin saber. Les ruego me lo expliquen, para, en otra ocasión, no meter la pata. Gracias.

martes, 17 de agosto de 2010

EL DESENCANTO

La verdad es que últimamente no he tenido demasiado tiempo de asomarme a este humilde balcón de mis pensamientos. Pero ese no es el único motivo de haber espaciado algo mis entradas. También tengo que achacar esta pequeña pausa a mi propio desencanto, a mi percepción de que las cosas van mal para España, de que los únicos cambios que barrunto van a ser a aún peor.

Básicamente, todo lo que veo en nuestra España me lleva a sumirme en el más profundo de los pesimismos, en el desencanto, que por algo titulo así la entrada.

Al final, no es más que abundar en lo que he expuesto en escritos anteriores. Estamos creando un País inventado, una Nación distinta, totalmente, de lo que fue y, sobre todo, de lo que, al menos yo, quiero que sea.

España se está convirtiendo en un Estado a gusto de sus nacionalismos periféricos, un Estado a gusto de aquellos que no lo quieren. Curiosa situación. No sé exactamente cómo calificarlo. Es como si nos hubiéramos dado al federalismo tácito. Una Nación de naciones donde el interés común, el de todos sus habitantes, ha quedado mucho más atrás que en un segundo plano. Poco a poco, cada Comunidad Autónoma hace y deshace a su antojo. Aún así, siempre exigen más poder. Y, al final, si no es hoy, será mañana, lo consiguen.

Cada cual hace de su capa un sayo, toma sus propias decisiones sin importar en qué medida puede afectar eso a otros españoles de otras Comunidades o a todos en general. Esta situación impide, de facto, mantener una política económica y social común. Esta situación maniata al Gobierno Central y le mediatiza a la hora de acometer las necesidades de todos los españoles. Esta situación hace que viajar por nuestra Nación sea como llevar a cabo un viaje de Gulliver, en el que tengas que recordarte a tí mismo que no has salido de España, a pesar de las enormes diferencias que observas entre unas Regiones y otras. Recordarte a tí mismo que sigues en España, a pesar de que veas como sancionan a una persona por rotular su negocio en español. Recordarte que sigues en España, aunque veas perseguir a personas por llevar los colores nacionales. Recordarte que sigues en España aunque intentes matricular a tus hijos para que aprendan en castellano y no lo consigas.

Pero los nacionalismos mandan. Por eso hay nacionalistas que no son independentistas. ¿Para qué? Si están tan felices. Acaparando dinero y poder, y pidiendo sopitas a Madrid cuando les es necesario, sin agradecerlo ni mucho menos.

Y la gente parece encantada en esta situación. Quizá, como dije hace poco, presa de un fatalismo en el que yo, hoy mismo, parezco sumido. España ha caído en manos de aquellos que no sienten ningún aprecio por ella. De aquellos que quieren ningunearla en lo posible para ejercer su propia voluntad en su terruño sin injerencias. Ha caído en manos de aquellos que buscán educar a las nuevas generaciones en la indolencia, en la falta de educación, en la irresponsabilidad, en el folleteo, en la ausencia de valores, en la aversión por las formas y el saber estar...

Hay quien dice que, a veces, hay que perder una batalla para ganar una guerra. En este País, hace décadas, hubo una guerra. Pero quizá no. Quizá nos equivocamos y aquello fue sólo una batalla. Porque da la sensación de que los que perdieron aquella contienda, han acabado por ganar la guerra. Han conseguido convertir lo que en su día fue una gran Nación, un referente europeo, en un coro de mil voces distintas, en un Estado ninguneado a nivel mundial porque nada puede ofrecer, incapaz de controlar los propios elementos subversivos que, desde dentro, como una quinta columna, han luchado durante años por desguazarla y dejarla hecha unos zorros.

Mandan los que perdieron, pero aunque sean sustituidos por sus rivales en las próximas elecciones, mucho me temo que el proceso es irreversible. España no volverá a ser lo que fue. Quizá haya que acostumbrarse y dejar de hacerse mala sangre. O dejar de leer la sección de Política o de ver los Telediarios. Ya está, se acabó. Da igual quien mande, da igual. Al final todos, unos y otros, van en la misma dirección. Sólo es una cuestión de velocidad. Más rápido con unos, más lento con otros.

Así que dejemos de preocuparnos. Centrémonos en nuestras familias, en nuestro equipo de fútbol, en nuestras cervecitas, en disfrutar de esta estupenda libertad y democracia que tenemos, en la que tantas cosas podemos hacer que "antes" no se podían. No pensemos, no, en las cosas que "ahora" no podemos hacer. No pensemos en eso...